1.048 días, 1.048 clásicos

Diego Speratti
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La pesca del día en la húmeda ida y vuelta fugaz de lunes a Montevideo y alrededores es este Hudson Wasp 1954, ofrecido a la venta, cuándo no, por Walter “El Sapo” Fleita, en su tradicional lote sobre la Interbalnearia, el del eterno vuelo rasante del Fairchild F227.

Cuando se lanzó en 1952, el Wasp era la versión más equipada del Peacemaker, el más pequeño de los Hudson disponibles en catálogo. Para el model year 1953 el Wasp (Avispa, en inglés) directamente tomaba el lugar del Peacemaker, siempre sobre la misma plataforma, con una distancia entre ejes de 119 pulgadas y una variedad de motores 6 cilindros que iban de las 232 pulgadas cúbicas (3.8 litros) a las 262 (4.3 litros) de la versión tope, el Super Wasp.

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Para 1954 mantenía la misma base mecánica, aunque recibía importantes cambios estéticos en el interior y exterior, tanto en el frente como en parte posterior, donde incorporaba unas colas, que aunque bastante discretas, le daban un carácter completamente diferente a la caída del techo tipo sedanette, para el caso de las versiones cuatro puertas, como ésta que espera novio en la Interbalnearia.

Vale recordar que los Hudson de la inmediata posguerra se convirtieron en la referencia en los distintos segmentos en los que compitieron gracias a avances como las carrocerías “step-down”. Al tener estructuras perimetrales, los pasajeros viajaban en una posición más baja, consiguiendo reducir la altura de los autos y el centro de gravedad, con los concebidos beneficios de comportamiento. También basados en mecánicas muy eficaces, los Hudson desde el Wasp hasta los gigantescos Hornet dominaron a comienzos de los años cincuenta las categorías para autos de turismo norteamericanas, consiguiendo entre otros hitos ser la marca campeona en Nascar desde 1952 hasta 1954.

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Pero ser pequeña e independiente no era viable frente al poder de las “Big Three” y en ese mismo 1954 la marca se fusionó con otra marca independiente, Nash. Los directivos de la recién creada empresa, American Motors, decidieron que los nuevos modelos de la marca originaria de Detroit aprovecharían plataformas ya existentes de Nash, mudándose además la producción a las facilidades del conglomerado industrial Nash-Kelvinator en Wisconsin.

Así, los Hudson Wasp de 1955 y 1956 no fueron otra cosa que Nash Statesman rediseñados, condenados al fracaso desde el vamos, ya que decepcionaron a los clientes tradicionales de Hudson y no sedujeron a usuarios de otras marcas.

Tras un espiral de decisiones erróneas bajo la comandancia de American Motors, en tres años Hudson consiguió perder todo el prestigio que fue cimentando temporada tras temporada desde 1909. La marca diría adiós y hasta nunca en 1957.

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7 Comentarios, RSS

  1. cholito 19/04/2016 @ 11:59 am

    Por favor Diego, mostrar mas detalles de este hermoso gallinero, hay llantas, blocks, carrocerias, un deleite para el ojo.

  2. Güilbeis 19/04/2016 @ 2:04 pm

    Vendo Penetrit en tambores de 200 Lts. Envíos al exterior.

  3. Javier M 19/04/2016 @ 3:35 pm

    Gran hallazgo!
    Nunca había visto uno.
    Cuanta razón tiene Marbadan cuando se sulfura con los Mercedes traídos de USA en los eventos.
    Un auto atractivo (espectacular para mi), completito, hasta arriesgaría que sin mucho problema para restaurar.
    Gran proyecto, que alguien lo haga posible.

  4. Gringo Viejo 19/04/2016 @ 5:04 pm

    Me copan los Hudson y el Fleetline. Nota a parte: Las heladeras Kelvinator tenían la misma reputación a prueba de balas que los autos Packard. Aun hay muchas en funcionamiento de aquellas hechas en Detroit (O en Grand Rapids) en el Canadá profundo y rural (Digamos que por ahí no sufren mucho esfuerzo térmico las heladeras) el que tiene una la trata como un tesoro (Todo buen canadiense tiene su Beer-Fridge heladera lo mas vintage posible, exclusiva para cerveza en el garage, con un destapador remachado a la puerta) le sigue cargando gas refrigerante al compresor y siguen funcionando y consumiendo mega Watts-horas de electricidad subsidiada. Y por supuesto, en caso de conflagración termonuclear ya nos demostró el Dr. Indiana Jones las capacidades anti radiación de su casco de chapa No 16. Que mejor refugio para sobrevivir un invierno nuclear rodeado de botellas de Molson, Labbats, Keiths, Moosehead, etc.
    Kelvinator comenzó con un préstamo del dueño de Buick, Paso por Nash/Hudson, por American Motors y en Inglaterra compartió en los 50 la misma planta fabril de Rolls-Royce. Esa marca de heladeras tiene tanto ADN automotriz que merecería tener ruedas y hasta un articulo en Vaderetro. Aun se fabrica en Australia y a hasta creo que en Argentina.
    Un abrazo.
    GV

  5. Canario 19/04/2016 @ 5:57 pm

    Cosa rarísima el White Anglo-Saxon Protestant de Hudson.

    ¿Qué será que tantas heladeras tienen que ver con el automóvil? Frigidaire fue propiedad de GM y fueron populares las GM-Frigidaire por acá. También en Uruguay teníamos las Crosley, del mismo fabricante de los Crosmobile. y en los viejos boliches de pueblo seguimos siendo bendecidos por las siam.

  6. RaúlPL17 21/04/2016 @ 6:10 pm

    Estimado Diego, hace unos meses, en ese desarmadero había una extraña réplica de Jaguar E Type.
    Sabes sobre que chasis estaba hecha?
    Sin ningún dato, presumo que podría tener motor y chasis de algún americano, Tal vez Falcon.

  7. Javier M 27/04/2016 @ 10:47 am

    Don Canario: No se me olvide de las Jeep a querosén. Todavía se ve alguna aunque ya fuera de uso.
    Las Siam no tenían algo que ver con Lambretta?
    Y las Bridge, no eran las rotas de General Electric reparadas y revendidas?

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