1.050 días, 1.050 buses mágicos

Diego Speratti
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Mientras en la lejana Alaska, Alexander Supertramp, el protagonista de la película “Into The Wild” moría dentro de su Autobus Mágico por consumir frutos venenosos recogidos en aquel entorno, en las afueras de Montevideo hay otro autobús mágico rebosante de verduras frescas que garantiza la soberanía alimentaria de la familia que lo mantiene.

Se trata de uno de los archiconocidos Leyland “Olímpicos”, colectivos característicos de Montevideo y el Uruguay durante toda la segunda mitad del siglo pasado. Los primeros Olímpicos, carrozados todos ellos en Inglaterra, ingresaron al puerto de Montevideo en el año 1951, y un ejemplar llegó a prestar servicio urbano en la empresa CUTCSA hasta mediados del 2001.

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Antes de hacerse vegetariano, en vidas pasadas este Leyland Olympic muestra huellas de que perteneció a la empresa CITESA, en otras épocas parte del Grupo Pirelli, y que se encargó de infinidad de obras civiles en territorio oriental. Este bus pudo haber sido usado en los años ochentas o noventas para transporte de personal o como oficina, barraca o campamento en las obras.

Haciendo un poco más de arqueología sobre su trajinado lomo podemos también conocer mucho de su vida más primitiva. En el frente, en la cola y sobre los laterales se adivinan los contornos de un número, el de su interno, 738. Esto indicaría que ésta en particular es una de las 17 unidades del Leyland EL44.2 que la empresa CUTCSA recibió entre 1961 y 1963 (numerados como 201 y del 736 al 751).

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Este modelo de Olympic, como sus siglas lo indican, tenía una capacidad de 44 asientos, 4 más que los Olímpicos más primitivos, y a la vez incorporaba esa careta con forma de boca en lugar de las tapitas de ventilación rectangulares de los EL44.2 de fines de los cincuenta. Todos ellos llegaron al Uruguay ya carrozados en Inglaterra por la Metro Camell Weymann, la famosa MCW que acompañaba al nombre Leyland en los gigantescos emblemas. Esta empresa, formada en 1932, resultaba de la fusión de Metro Camell, que ya carrozaba buses, y nuestra conocida Weymann, famosa hasta entonces por vestir elegantes automóviles. Ninguna de las dos tenía experiencia en carrozar huertas…

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15 Comentarios, RSS

  1. danielc 26/04/2016 @ 3:44 am

    Me muero cuando veo estas cosas. Siempre me acuerdo de los Leyland que circulaban por Av. Rivadavia, no se que línea eran. Mi vieja me llevaba “para visitar a las tías”, eran si mal no recuerdo color aluminio, la palanca de cambios era una cosa extrañísima y decían adelante (no estoy seguro) “Leyland-Aclo” o “El Omnibus Inglés Leyland”. El resto (salvo la huerta) creo que era bastante parecido: las flechas atrás y el asiento atravesado adelante.

  2. Beppe Viola 26/04/2016 @ 10:11 am

    Si no me acuerdo mal, la linea era la 30, que pasaba por Caballito (donde vivia mi tia Manuela) y bajaba por Corrientes hacia el bajo (por donde vivia yo)

  3. Gallego chico 26/04/2016 @ 10:16 am

    Recuerdo los que iban por Charcas (hoy Marcelo T. de Alvear) y que debían hacer malabares para doblar a la derecha por Maipú. No cabían en la calle y parte de la carrocería sobrevolaba la angosta vereda de Maipú.
    La linea 31 hacía parte de su recorrido por Cabildo tenían aspecto de carro blindado.
    La caja de cambios era bastante curiosa. Semiautomática no ejecutaba el cambio cuando el conductor movía la palanca sino unos segundos después. Cuando ya estaban bastante deteriorados solían hacer un “chufff” y del casillero de la palanca de cambios exhalaba una pequeña fumata sospechosa.

  4. biposto 26/04/2016 @ 12:02 pm

    Estos Leyland -en Bs. As.- fueron incorporados a distintas líneas de colectivos en la época de la Corporación General de Transporte (Estatal) y se fueron vendiendo y modernizando a medida que se fueron adjudicando las líneas-recorridos ya en manos privadas. Hasta donde recuerdo la última en utilizarlos fue la línea 2 que hacía Liniers-Aduana.
    En mi infancia, uno de los paseos semanales con mi abuelo paterno era viajar desde su casa en Flores hasta la Aduana y volver, y lo hacía esperar dejando pasar todos los Mercedes nuevos para viajar en el Leyland, que tenía un gusto especial. El sonido (claramente de muchísimas menos vueltas que un motor MB), la caja Wilson tal como detallaron que funcionaba de un modo similar a la de los Twingo Easy o robotizadas como le dicen ahora, pero accionada por un sistema neumático, de ahí el retraso percibido en el paso de las marchas, la torre de acero en donde se anclaba la selectora con la H marchada y su palanca bien cortita era alucinante, la posición del volante y el chaperío interno… los asientos ubicados longitudinalmente…. etc.. el tunel del tiempo. Gracias por las fotos.

  5. Pablo Felipe Richetti 26/04/2016 @ 3:49 pm

    Exactamente, Lineas 30 y 31 seguro, eran las que tomábamos con mi vieja cuando me iba a encargar y después retirar los zapatos en “Carlitos”; el viaje era eterno pero en los Leyland era divertido, distintos a todos los demás.

  6. Güilbeis 26/04/2016 @ 7:52 pm

    Si, la bochita negra de la palanquita de cambios y los movimientos cortitos eran alucinantes para la época. Por la esquina de casa pasaba el 105. Tuvimos la primer Nro 5 de cuero conseguida después de completar el álbum de las figuritas de banderas de países y de ir a cambiarlo desde Devoto hasta Barracas. A los minutos de volver, salimos a la vereda a jugar el primer partido y no es difícil imaginar que en menos de cinco minutos murió hecha
    bosta por la rueda de un Leyland igual a éste, así que mucha simpatía no les tenía.

  7. juse 26/04/2016 @ 8:14 pm

    A ver algún memorioso de zona norte, ¿no eran estos Leyland los que reemplazaron a los trolebuses que hacían toda la línea del alto desde Constitución o la Boca hasta Olivos?

  8. Javier M 27/04/2016 @ 12:01 pm

    Caja Wilson neumo-cíclica.
    El ruido del motor era único, se podían las explosiones con los dedos.

  9. Carlos Alfredo Pereyra 27/04/2016 @ 2:00 pm

    Motor central horizontal, todo el pasillo transitable.
    Timbre a piolín para solicitar la parada.
    Asientos banco en el sentido de marcha y tambien a lo largo de la fila de ventanas sobre las ruedas.

    Cuando estaba detenido era como el tren diesel, silencio casi absoluto, el motor no se escuchaba.

    El 30 te llevaba también a cortarte el pelo a Gavuzzo, donde te coimeaban con juegos infantiles para hacerte la rapada con la cero.

    • Güilbeis 27/04/2016 @ 7:08 pm

      Ya me había olvidado del olor a gasoil que brotaba del piso del pasillo

      • Beppe Viola 28/04/2016 @ 12:19 pm

        los recuerdos que tengo del 30 son esos…
        El pop, pop, pop del motor y el calor que venia de abajo junto al olor a gasoil, el piolin para tocar el timbre y mi papà que me alzaba en brazos para tirar de la soguita…el color gris de afuera y los asientos verdes…

  10. RaúlPL17 29/04/2016 @ 4:24 am

    Igual que Ustedes en Buenos Aires, me recuerdan mi infancia y juventud y después en Montevideo.
    Como dice Gallego Chico, la caja neumocíclica tenía un sonido muy característico. Y su motor era muy suave, sobre todo cuando en las mismas calles pasaban los Silver Jet de Onda y sus maravillosos dos tiempos Diésel V8. Estos Leyland eran un poco pesados. En Montevideo, había una versión con el motor pero más corta y liviana, que eran los que trajo Amdet de Inglaterra. Creo que el modelo era Worldmaster. También de Metro Cammel Weyman. Estos eran más “picantes”, bastante ágiles; doy fe que a veces, en la rambla o en una ruta había que caminar a 110 para pasarlos.

  11. RaúlPL17 29/04/2016 @ 4:29 am

    Agrego que en el comentario anterior debí escribir: con el mismo motor Leyland, horizontal. Pero la carrocería era más liviana. Lo curioso era que a ninguno le andaba el velocímetro rectangular.
    Era linda la consola Simms de comando que tenían al costado izquierdo.

  12. Javier M 30/04/2016 @ 4:27 pm

    Los que tenía Amdet pasaron a Cotsur y Raincoop (que acaba de morir).
    Eran lindos buses, me resultaban mucho más lindos que los mugreros asquerosos de Cutcsa, Raincoop creo que los usó inclusive en sus líneas a la Ciudad de la costa, lo que implicaba hacer un poco de carretera.

  13. javisure 03/05/2016 @ 6:12 pm

    Recuerdo que CUTCSA mantuvo un número importante en servicio de estos coches hasta bien entrados los 90´s. Recuerdo de chico (mediado de esa década), ir a la escuela en estos buses, especialmente en una línea local de CUTCSA (donde trabajaban más estos especímenes viejos, zonas rurales) que al carecer del guarda, me sentaba siempre que podía en el asiento del guarda (como el de la foto) a ver al chofer conducir y mover magistralmente la palanca con dos dedos, o a veces, enganchada al pulgar nomás.

    Parece sentir moderando haciendo un sonido como “taca, taca, taca, taca, taca, taca”

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