300 Millas de la Costa 2016: buenos tiempos

Juan Andrés Biaggini
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Luego de la gratificante primera parte de las 300 Millas, la etapa del domingo fue corta pero con los atractivos de siempre. Los participantes emprendieron el regreso a Buenos Aires con la parada obligada en la Estancia Las Marías, donde se realizó un control de sello y cinco primes bajo el prolijo monte de eucaliptus de acceso al casco de la estancia. Allí en modalidad “play off” entre los diez primeros de la general, se definió el ganador de esta nueva edición. Quien realizara la menor penalidad, lograría un descuento de 2.000 puntos sobre su recargo hasta entonces. En un ajustado desenlace sobre el firme camino de tierra, Manuel Eliçabe y Matías Dellepiane vencieron por apenas 1 centésima de segundo (1 punto) al presi Diego Gutiérrez Eguía navegado por Anita Ceva.

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Como es habitual, se estacionaron los autos en el jardín y Don Pepe Eliçabe, con su boina roja, los esperó en el aljibe, hasta donde cada uno de los invitados se acercó a saludarlo. Empanadas y bebidas amenizaban las charlas, mientras no se podía dejar de contemplar los 10 costillares a la cruz que se cocían a fuego de leña. Una vez dentro del galpón, se procedió al “asadazo” y tras los pastelitos de membrillo de postre, se dio paso a la entrega de premios. El Espíritu Deportivo correspondió a “Pancho” Dellepiane y el “Galleguito” Rodríguez, en tanto que al binomio José Bolgar-Ricardo Urien les cayó un premio propio de esta carrera, el “Apurate que se caga el nene!!!”, producto de sus trompos en la habilidad y de quedarse sin nafta el viernes en la ida a Mar del Plata, a la altura de Guido. Insuperables.

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Para destacar, las palabras de un emocionado “Chulo” Verardo quien desde su experiencia nos aconsejó aprovechar y disfrutar de este tipo de reuniones, que son aquello que realmente valen la pena en esta vida. Tras emocionarnos y luego de un largo aplauso, fuimos saliendo al jardín donde los “plásticos” se aprestaban a concluir la actividad deportiva del fin de semana con el afamado “Desafío de los Intrépidos”, en el potrero lindero al monte de eucaliptus. Allí, con conos, se armó el “circuito Marcelo Beruto” de 900 metros, en honor a quien fuera el más veloz en la misma prueba de velocidad en 2015. En esta oportunidad, quien mejor puso los caballos sobre el potrero en la más rápida de las tres vueltas por piloto dadas, fue el reciente consagrado ganador de la XVII° edición de las 300 Millas de la Costa del CAS, Manuel Eliçabe, quien con su ASA Monofaro 1982 (la primera producida) aventajó a Pablo Falconi, en otra ASA, y al ganador de la habilidad conductiva del sábado, Gonzalo López Mañan, sobre “La Catanga”. Así, como la tradición manda, hasta las próximas 300 Millas, dicho circuito campestre llevará el nombre del último vencedor.

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De este modo, acelerando y divirtiéndose entre amigos se puso fin un año más a esta invalorable carrera que rememora las de vieja usanza. A modo sintético, hago extensiva una exclamación que pronunciamos con mis amigos del colegio respecto a los encuentros programados para celebrar la amistad, y que considero también aplica en este caso: “¡Nunca perdamos esto!”.

Fotos: J.A.B. y M.E.

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