500 Millas, 11 años y ninguna noche

Nicolás Jaurena
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Allá por el año 1985, por motivos laborales de mi viejo, vivíamos en EE.UU. Él, el culpable de que nos gusten los fierros, andaba con ganas de darse un gustito pero necesitaba un cómplice. El más fana de los autos siempre fui yo. Era el que iba con su Kodak Pocket a recorrer estacionamientos del shopping o supermercados para sacar fotos de autos que en Argentina no había o simplemente porque me gustaban.

Así fue que un día se apareció en casa y muy suelto de cuerpo le dijo a mi vieja: “me voy el próximo finde con Nico a ver las 500 Millas de Indianápolis. Conseguí dos entradas para “Campo”, ya saqué los pasajes y alquilé el auto. Eso sí, no conseguí hotel. Ya veremos, de última dormimos en el auto”. Esto último, de hecho, no sonaba tan descabellado viendo las dimensiones de los autitos americanos en la década del ’80.

Llego el sábado y nos fuimos a al aeropuerto de Newark (NJ) a tomar el avión y al mediodía ya estábamos paseando por el centro de Indianápolis junto con otros millones de personas que invaden la ciudad. Ya habíamos desistido de buscar hotel y decidido dormir en el auto. Total iban a ser pocas horas, porque al igual que acá los yankees van bien temprano a la pista para conseguir lugar. Claro, al igual que acá ellos se llevan para entretenerse todo el kit personal de supervivencia. Este consiste en una reposera y una heladera de grandes dimensiones llena de latas de cerveza y algún que otro sándwich. Pero de esto hablare más adelante…

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A la noche, luego de clavarnos unas cheeseburgers, comprar merchandising y perder el tiempo en algún espectáculo callejero nos fuimos a dormir “cómodamente” en el auto que previamente habíamos estacionado en el parque cercano al circuito. Este auto era un Chevrolet Chevette 3 puertas, el auto más chico que se vendía (y alquilaba) por aquella época en EE.UU. Ni siquiera se podían tirar los asientos traseros para adelante como para estirarse un poco. Una verdadera porquería. No creo que al Griego, a 250SS, ni a otros chevroletistas les guste. No sirve ni para cucha del perro. Igual siempre me quedó la duda si su primo lejano sudaca era tan malo como éste.

A las 4.00 hs AM enfilamos para el autódromo y luego de recorrer los stand que ya estaban abiertos, comprar más merchandising y algo para morfar durante la larga espera hasta las 11.00 hs que largan, nos ubicamos en un hueco entre las curvas 1 y 2. Había leído que era donde más se la daban e insistí para ir por ese lado.

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La espera pintaba eterna pero los muchachos de la “popu” que llegan a las 4.00 o 5.00 hs, para las 7.00 hs, gracias al kit que mencioné, ya están en pedo y empiezan a boludear con cuanta mina o pibe que se haga el pistola. Igual que acá. La única diferencia es que allá enseguida se ponen en bolas y todos se cagan de risa. Para mí, que tenía 11 años, era un poco fuerte pero igual creo que no se me escapó ninguna minusa que era paseada en andas. ¡Las vi a todas! Los muchachos siguen chupando hasta que se acaba lo que llevaron y un gran porcentaje ni llega a la largada. Y de ese porcentaje, la mayoría ni se despierta para ver aunque sea un par de vueltas de la carrera.

De la carrera que les puedo contar… Sin la revista con la foto ni la torre de información no tenés idea de cómo van a la tercera vuelta. Es difícil de seguir, pasaban cada 45 segundos aproximadamente y no se les veía ni el color del casco. Pero con los golpazos que se dan la gente enloquece. Ver pararse toda junta a la tribuna de enfrente y escuchar el “uuuuuuuuuuuuuhhhhhhhhh” de la monada y después el “pum” contra la pared es divino.

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A nadie le importa si apenas es un golpecito, los tienen que despegar con espátula de la pared o juntar las cenizas con la aspiradora. Solo quieren el ¡PUM! Aquel año ganó Danny Sullivan, que se mandó una de las mejores maniobras de la historia de las Indy 500 intentando superar a Andretti justo delante nuestro. Obvio, yo estaba mirando otra cosa y me di vuelta tarde cuando escuche el “uuuhhhhh”.

Después de la carrera nos fuimos al museo que está dentro del autódromo y estuvimos unas cuantas horas ahí dentro. Si bien está orientado en la historia de las Indy 500, hay de todo. Si alguna vez están por ahí, no se lo pierdan. Cuando ya estábamos hartos de tanto auto nos fuimos al aeropuerto porque el lunes a las 6.00 hs AM salía nuestro avión. Nuestra intención era dormir ahí. Lo que no tuvimos en cuenta es que Indianápolis es un pueblo y funciona como tal, por lo tanto a las 11.00 hs PM, después del último vuelo del día, el aeropuerto se cierra y todos afuera. Tuvimos que usar todas las armas de la dialéctica y el convencimiento para que no nos rajaran y terminamos durmiendo en la sala de los pilotos. Una especie de VIP que tienen exclusivo para ellos. El lunes a las 9.00 hs AM estaba contándoles a mis compañeritos del colegio que había estado ahí, ¡agrandado como pocas veces!

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15 Comentarios, RSS

  1. TURATI 23/05/2016 @ 10:36 am

    N O T A B L E !

  2. Gonzalo Balaguer 23/05/2016 @ 10:58 am

    Que nota sacó de la galera Morgan..! Un grande!
    Mencionó mucho la palabra merchandising ,y se nota por las fotos que se puso toda la pilcha encima al instante.
    Se lo nota también muy cómodamente tirado en el pasto, será que estuvo bebiendo sustancias prohibidas al igual que la multitud que lo rodeaba?
    Ahora, siendo fana de Ford, muy mal lo del Chevette..!

  3. @autazos 23/05/2016 @ 11:12 am

    Excelente crónica y fotos, que experiencia a una edad que te marca a fuego para toda la vida! Tan importante como haber ido y tener las fotos era contarlo en la escuela!

  4. edu403 23/05/2016 @ 2:10 pm

    muy buena nota y mejores fotos . buen material ,

  5. Jose del Castillo 23/05/2016 @ 3:02 pm

    Morgan, todos los días una sorpresa.

  6. Pablo Felipe Richetti 23/05/2016 @ 3:50 pm

    Qué grande minimorgan con todo el merchandising…, recuerdo imborrable !!!

  7. Gringo Viejo 23/05/2016 @ 4:31 pm

    Excelente retrospectiva por donde se la mire! Las fotos tienen ese destello inigualable del Kodakchrome. El que no tenia destello era el Chevette, la tímida respuesta gringa a la mojada de oreja japonesa. Decir que era una XXXL-onga fláccida, un cuete mojado, mojado con agua pesada, es poco. Es un insulto a los cuetes mojados. El auto entero era un “after-thought”. El motor no se si era un V8 cortado en dos o un 6L cortado en un tercio. Lo que fuera ese engendro 4L que quedó, vibraba con todas las ganas de salirse del compartimiento motor. Eso si: No sería cómodo pero tampoco era ágil. La ingeniería GM logró, en un golpe de genialidad, combinar el consumo de un Malibu V-8 de 5 litros con el confort de un Fiat 600 y la performance del Ford Pinto. La caja automática y el túnel del cardan le daban un ye-ne-se-cuá que otras x-ongas de bolsillo de la época, como el Doye Omni, no tenían. Saliendo de los detalles mecánicos y estéticos de esa joya, las demás fotos dan para una tesis final con un estudio sociológico pedorro. Algunos sobrios hábitos del buen vestir comos las elegantes vinchas y los venerables short-shorts ya estaban heridos de muerte. Otras buenas costumbres como mamarse, invadir la pista, agarrarse a piñas sobrevivieron apenas unos años al Chevette. Al famoso Andy Granatelly, un mamado en restaurante dentro del ovalo, al grito de “So, you are Andy f…cking Granatelly. You don’t look so hot to me”! Lo volteó de una piña ahí nomas generando una batahola que aun hoy se recuerda. La tradición de mostrar carne de primera se perdió en los noventa. Se puede apreciar en las excelentes fotos comparando con hoy día que la tuerca media ademas de entrar en carnes se viró para el lado del platinado. Saudade e tristeza nao tem final. Y para colmo de males, hoy, otro ignoto Canadiense ganó la pole. Espero que no sea Yustin Biber porque me corto las venas….
    Un abrazo.
    GV

    • Beppe Viola 23/05/2016 @ 5:33 pm

      Después de haber leído una descripción tan ejemplar de un automóvil, propongo firmemente candidar como comentador oficial de VdR a nuestro excelentísimo GV (especie y ejemplo de Jeremy Clarkson de las pampas)

  8. Beppe Viola 23/05/2016 @ 5:25 pm

    Grande Morgan, excelente imprinting de su viejo !!!!
    Escenas parecidas (sin dormir en el piso) las vivi yo también a la misma edad, colgado del alambrado del autodromo, con gente mas o menos de ese tenor, (cueros, shorcitos, chiflidos y cantitos a las pibas que lo merecían) y varios años mas tarde colgado de nuevo del alambrado de la Variante Ascari, con hordas de teutones embebidos de birra, que al momento de la carrera dormían de lo lindo….

  9. charles walmsley 23/05/2016 @ 8:14 pm

    Excelente relato, fotos, que suerte vivir una cosa asi de pibe, una de mis carreras favoritas, siempre cambia la punta, y este año son los 100, único circuito pueden decir esto, y la pregunta de minas: clasifica la Pippa Mann? ojala. No me lo voy a perder.

  10. Juanito 24/05/2016 @ 8:29 am

    Morgancito, te faltó cuando uno de los vecinos, ya muyyy bebido!, Viéndote dormido una hora antes de la largada pregunto….Is He drunk?, Hermoso recuerdo!!!

  11. Miguel Bengolea 24/05/2016 @ 12:05 pm

    Excelente la nota!!!!!

  12. Lucasg 24/05/2016 @ 2:57 pm

    Excelente relato, don Morgan!
    Son experiencias memorables las de la infancia. Yo recuerdo una carrera de Turismo en el Cabalén en la que varios Sierra se estamparon en la largada y los trajeron a boxes hechos una banana, y una de TC 2000 a la que el Cabezón Soto cayó a los entrenamientos en su Pagoda.
    Las fotos son magníficas. ¡Qué flacos estaban todos!
    Muchas gracias por la nota!

    PD: adhiero al pedido a don GV. Sublime.

  13. Marcelo Beruto 24/05/2016 @ 4:53 pm

    Lindo álbum de fotos, alto fin de semana!

  14. Javier M 03/06/2016 @ 12:26 pm

    Nota de alto calibre.
    Muchas gracias por compartir este tipo de recuerdos.
    Excelente!

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