80 años de la victoria de BMW en la Mille Miglia

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En la Eifelrennen de 1936, celebrada en Nürburgring, el BMW 328 fue el vehículo más rápido en la clase de dos litros, consiguiendo una victoria nada menos que en la primera competencia que disputaba en la historia. Cuatro años después, participó en una carrera que terminó por transformar al BMW 328 en una leyenda del automovilismo deportivo. Dos hombres corrieron hacia un triunfo espectacular. El dúo formado por Fritz Huschke von Hanstein y Walter Bäumer condujeron un 328 en la Mille Miglia celebrada el 28 de abril de 1940, una carrera que entró en las memorias del automovilismo y de BMW como compañía, con una organización casi militar en la excursión y una victoria concluyente para las máquinas plateadas frente a la oposición roja en tiempos muy sensibles y trágicos.

En 1938, el BMW 328 ya había dejado su huella con una victoria en su categoría en la Mille Miglia. En 1939 la competencia había sido suspendida. Para 1940, la Mille Miglia regresó con un formato especial: un triángulo de 167 km que unía Brescia, Cremona y Mantova, con mayoría de tramos rectos y planos, que los participantes debían completar en nueve ocasiones. La llamaron «Gran Premio Brescia delle Mille Miglia» y BMW le apuntó a la victoria general. Tres Roadster y dos versiones cerradas del BMW 328 participaron en la carrera. El BMW 328 Coupé, con su carrocería aerodinámica, había sido obra del especialista italiano Touring. Los jóvenes von Hanstein y Bäumer fueron elegidos como conductores. Ambos habían comenzado sus carreras como pilotos de motocicletas y, a principios de la década de los años 30, los dos habían conseguido éxitos con ejemplares de BMW en las carreras de automóviles. Bäumer ya había tenido éxito al conducir el BMW 3/15 PS DA 3 «Type Wartburg», y en 1938 von Hanstein se convirtió en en Campeón Alemán de trepadas para autos sport a bordo de un BMW 328. Eran el «dream team» para la Mille Miglia en 1940.

Cuando dio inicio la carrera, aquel 28 de abril de 1940, los dos BMW 328 cerrados cumplieron con las expectativas y tomaron la delantera desde un principio. El BMW 328 Kamm Coupé, confiado a los ases locales Franco Cortese y el Conde Giovanni Lurani, sufrió con el carburador y la lubricación y, finalmente, luego de completar siete vueltas tuvo que retirarse de la carrera por problemas técnicos.

A partir de allí todo dependía de von Hanstein y Bäumer, para asegurarle el éxito a BMW. Su Coupé Touring devoró las millas y continuó extendiendo su liderazgo sobre los competidores italianos que venían de lograr muchas victorias. Sólo la estrategia en el cockpit alteraba la calma de los jefes de equipo en BMW. Fritz Huschke von Hanstein estaba tan obsesionado con la victoria que continuamente postergaba el cambio de pilotos respecto a lo que habían acordado. Y Bäumer pronto descubrió que era extremadamente difícil que entrara en razones. La dirección del equipo le ordenó permanecer en el asiento del pasajero. Poco antes de la línea de meta, los pilotos realizaron una maniobra que dejó sin aliento a los espectadores, entendiendo que la parada se debía a inconvenientes mecánicos. Von Hanstein detuvo el BMW 328, y Bäumer se hizo cargo del volante; sobraba el tiempo para este cambio tardío de pilotos.

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Cuando Bäumer cruzó la línea de meta, el BMW 328 Touring Coupé tenía una ventaja de un cuarto de hora sobre el Alfa Romeo 6C 2500 que ocupó el segundo lugar. Von Hanstein y Bäumer también establecieron un récord de velocidad, al alcanzar la velocidad promedio de 166.7 km/h, que se convirtió en un récord jamás igualado en la historia de la Mille Miglia.

Los tres BMW 328 Roadster ocuparon el tercer, quinto y sexto lugares para hacerse, además de la victoria en la general, con el premio de constructores para el fabricante bávaro.

Fotos: Prensa BMW

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