Arrivederci Andrea Vianini

Eirwal
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Creo que es oportuno dejar aquí un breve homenaje a Andrea Vianini, un gran “alfista” que falleció ayer, sábado 21 de mayo, en Milán. Murió en Milán. En Milán había nacido allá por octubre de 1942. Y fue gracias a Milán que llegó a ser “alfista”.

Fue el cuarto de seis hijos de Giuseppe “Pepino” Vianini, quien supo ser mecánico de los equipos de competición de Alfa Romeo en tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial. En la década del cincuenta Don Pepino emigró a la Argentina y se estableció en Buenos Aires donde se constituyó en importador de Alfa Romeo, Moto Guzzi y Aermacchi. Dispuesto a que los Alfa que vendía estuvieran realmente afilados trajo al país, primero a Virgilio Conrero y luego a Carlo Faccetti para que se ocuparan de la atención mecánica.

Andrea llegó a la Argentina en marzo de 1959 y con menos de diecisiete años se transformó casi de inmediato en el probador de las motos que su padre había comenzado a ensamblar en un taller de Martínez, en el Gran Buenos Aires. Su debut automovilístico tuvo lugar en enero de 1961 en el “Pan de Azúcar”, en Córdoba, a bordo de una Giulietta TI.

Su participación con Alfa Romeo duró hasta 1966, cuando su padre decidió mudar sus actividades al Paraguay donde instaló una planta de armaduría que se dedicó fundamentalmente a las Giulia (muchas de las cuales se dice habrían acabado corriendo en nuestro país).

Durante ese período Andrea corrió con Giulietta, Giulia y 2600 Sprint Bertone. Ganó y perdió carreras, tuvo accidentes (algunos espectaculares) y protagonizó gestas memorables (como en el Gran Premio Standard de 1962 donde corrió tres etapas y media con una Giulia volcada, sin parabrisas ni luneta, recuperando decenas de lugares en la clasificación para  llegar a pelear nuevamente la punta hasta que su auto se clavó de punta –valga la redundancia- en un profundo badén). Su estilo velocísimo y temerario lo llevó a ser un ídolo dentro de los autos de turismo.

Alejado de las Alfa, corrió luego en Turismo de Carretera (donde también ganó con la famosa “Garrafa”, construida sobre una plataforma Alfa 1900/Bergantín) y los monopostos de Mecánica Nacional. Pasó por las Temporadas Internacionales Argentinas de F3 y F2 y llegó a correr en Europa en autos de Turismo y en el Campeonato Mundial de Marcas (llegando a ganar las 12 Horas de Reims en un Porsche, haciendo dupla con Nasif Estéfano).

El final de su carrera deportiva llegó el 14 de octubre de 1970. Corría una carrera del Sport Prototipo local en el autódromo de Las Flores, provincia de Buenos Aires cuando se despistó a más de 200 km/h. Las graves lesiones de columna que sufrió lo dejaron prácticamente paralítico por el resto de su vida.

La muerte que lo sorprendió en Milán cerrando ese circuito de 73 años acaeció mientras se sometía a tratamientos que intentaban mejorar su calidad de vida.

Andrea Vianini, QEPD.

Foto: Archivo Speratti

16 Comentarios, RSS

  1. RaúlPL17 23/05/2016 @ 3:26 am

    Recuerdo una nota de la vieja Corsa, de Sánchez Ortega, Figueras, Bergandi, Cademartori. Creo q Figueras entrevistaba a Andrea Vianini. Éste mostraba una visión de la vida muy optimista, pese a su parálisis.
    Leí unos pasajes, nunca completo ya que no lo conseguí, su libro ” Un hombre es siempre un hombre”. Sólo el título, ya es un ejemplo de un camino en la vida.
    Allá arriba, seguramente, no habrá límites para correr.
    Ciao, Andrea.

  2. Beppe Viola 23/05/2016 @ 5:15 am

    Justo en estos dias estaba recopilando material para hacer una notita sobre la Targa Florio, el 904 y el..
    Justo sabado pasè por delante de la casa Vianini….. no sabia que estaba por aqui.
    los circulos de la vida son infinitos….
    Arrivederco campione !!

    • Beppe Viola 23/05/2016 @ 5:16 am

      perdòn, quise escribir… Arrivederci Campione !!!!

  3. Alvaro 23/05/2016 @ 10:09 am

    Realmente era un placer verlo correr con lo que fuera !!!

  4. cayetano 23/05/2016 @ 6:58 pm

    Caro ANDREA te queremos y admiramos. CIAO te extrañaremos !

  5. daniel 23/05/2016 @ 7:00 pm

    gracias tano por permitirme compartir algunos momentos de tu vida haciendome cumplir el sueño del pibe de estar conversando con el idolo.
    caro andrea te despido con tristeza y el cariño y admiracion de siempre !

  6. Jose del Castillo 24/05/2016 @ 9:05 am

    Hasta ahora, seis comentarios. Tengo la desagradable sensación que Vianini se merecía un recordatorio más extenso. Recuerdo la sana envidia que le tenía de chico, ya que teníamos la misma edad. Los mejores autos, las mejores minas, dueño de la noche porteña, el ídolo de muchos de nosotros. También la peor de las suertes. A ver si alguno de los escribidores dotados de VDR (teléfono Lao) se anima y nos regala una semblanza de quien nos hiciera hervir la sangre en tantas carreras.

  7. Miguel Bengolea 24/05/2016 @ 11:52 am

    Lo vi correr varias veces, y lo volvía a ver en el evento del Club Alfa Romeo de julio de 2005, en el que fue homenajeado. Un grande en todo sentido. Espectacular en la pista, y un ejemplo de fortaleza frente a la adversidad.
    Lo vamos a extrañar. Que en paz descanse.

  8. Marcelo Beruto 24/05/2016 @ 2:17 pm

    45 años postrado, y según parece no fue el accidente lo que lo dejó cuadripléjico sino el rescate. Él dijo alguna vez que cuando el auto paró sentía las piernas e incluso las podía mover, distinto fue el caso de el negro Rizzuto que sostiene que al terminar de volcar con el 128 ya no sentía las piernas (la butaca de su auto se rompió durante el golpe).
    Además de no existir protocolos de rescate en esos años para sacar a Vianini del vehículo inmovilizándole el cuello, etc. había mucho temor por la inflamabilidad de estos autos, sacaban a los pilotos a los tirones y a veces tomandolo de la cabeza…
    Rescates como los que se desarrollaron en los ’80s hubieran bastado para Vianini.
    Solo una buena butaca bien anclada y arneses bien ajustados y el accidente de Rizzuto hubiera sido intrascendente.

  9. Eirwal 24/05/2016 @ 3:28 pm

    En aquellos tiempos se habló del tema del rescate apresurado y también que el Baufer había quedado con las ruedas para arriba. En el apuro por sacarlo del auto los rescatistas habrían soltado los cinturones de golpe con lo que Andrea habría caido abruptamente de la butaca, agravando su lesión de columna. Estuve ese dia en Las Flores pero lejos del lugar del accidente así que no puedo dar fe de que haya sido así.

  10. Jan Lammers 24/05/2016 @ 6:06 pm

    En el Gran Premio creo que fue en 1964 con el Alfa 2600 Sprint hizo 203 km/h de promedio hasta Arrecifes, de noche y por la ruta 8……

  11. Don Richard 24/05/2016 @ 8:19 pm

    Fue un asiduo asistente a los almuerzos de sábado del Club Alfa Romeo, apenas hacía un poquito de calor.
    Como vivía a la vuelta de casa en la calle Larrea, lo llevaba y traía cada vez que quería ir. Nunca lo oí quejarse de su suerte en esos trayectos.
    Hablábamos de todo, del país, de viajes, de carreras, de ópera y música, de las familias de cada uno y de nuestras preocupaciones y deseos, de conocidos comunes en esta gran aldea que es Buenos Aires. Fue un amigo del Club y mío.
    A veces hablaba de sus mujeres, de la noche y de sus amigos de las carreras.
    Siempre pensó que era el mejor corredor, pero que fue muy impulsivo y poco disciplinado. Me confió que si hubiera sido más constante y menos cabeza hueca (textual) hubiera llegado mucho más lejos en el automovilismo. No tengo duda de ello, fue un excelente piloto con esa dosis de arrojo que diferencia a los campeones de los que no lo son.
    Le encantaba la noche y la diversión.
    Tuvo piñas enormes de las que salió indemne. La última la pagó demasiado caro. Para un adorador de la buena vida como él fue un castigo demasiado pesado. Pero siempre la peleó. Siempre buscó recuperarse y tuvo la esperanza de poder hacerlo. Nunca lo vi bajar los brazos.
    Me recomendó no dejar de ir a Ravello en la costa amalfitana, cosa que le agradezco enormemente porque el lugar es fantástico. La piropeó a mi mujer siempre con mucha galanura algunas veces que vino con nosotros a algún evento del Club, como el festejo de los 100 años de la marca en una quinta de Benavídez.
    En ese y otros eventos en que había otros corredores, se divertía mucho y le encantaba venir.
    Juntarse con Paco Mayorga, Atilio Viale, Cocho López, Chippy Breard, Carlos Pairetti, Carlos Marincovich , Néstor García Veiga, Clemar Bucci, Carlos Lostaló, Jorge Cupeiro, el Negro Monguzzi, lo hacían feliz y la camaradería entre ellos hacía que las bromas y cargadas mutuas generaran muy buenos recuerdos y anécdotas.
    Lo dejé de ver cuando vendí los Alfa y no iba más al Club, pero tengo un gran recuerdo de él. Fue un amigo y un gran luchador.
    La semblanza de este artículo merecería ser completada por algún artículo de Lao o de los historiadores de la marca, que compartieron muchas de esas reuniones con nosotros.
    Arriverderci Andrea, seguramente nos volveremos a encontrar en alguna curva de donde sea.

  12. juan ponzio 25/05/2016 @ 9:12 am

    Andrea,fue sin dudas un piloto espectacular,cuando empece a ver carreras de autos,el ya estaba en sillas de ruedas, yo tenia apenas seis años,pero algo hizo que me interese por su historia y me atrapo.Cada vez que salia un articulo sobre su posible recuperacion,yo tambien me ilusionaba con esas promesas.Era un idolo al que nunca habia visto correr…
    Las vueltas de la vida,me permitieron conocerlo en el Club Alfa Romeo,algun socio lo invito y desde ahi forjamos una amistad intensa.Pude volcar en ese momento,toda la preocupacion que tuve por años sobre su estado.Junto al club conseguimos,mejorar su calidad de vida,se gestiono con exito una pension ante la A.C.T.C.
    y una cena a beneficio para aliviar su precaria situacion economica.Logramos que el Hospital de San Isidro,lo atendiera de forma distinguida,fue socio honorario e hicimos carreras y rallys en su honor.Concurrio al club infinidad de cenas y almuerzos,durante los cuales nos hizo reir con sus anecdotas y hasta de alguna de sus imposibilidades.Vivi junto a el momentos imborrables en los que me confeso las cosas mas tristes que le pueden pasar a un hombre.Su libro,es sin dudas,una muestra de su peregrinar por la vida.Su muerte me ha generado sentimientos muy encontrados,me descubri llorando por su partida y a la vez con una sensacion de alivio,por saber que el Gran Andrea,habia podido escapar finalmente de ese cuerpo.
    abrazo Alfista

  13. Daniel Fernández 25/05/2016 @ 3:25 pm

    Por siempre Andrea
    Corría el año 1967 y el estreno del Prototipo Ford de Horacio Stevens, en el autòdromo de Buenos Aires de la mano de Atilio Viale del Carril, prometía quebrar la hegemonía que por entonces ejercían los Torino en las carreras de T.C, con la famosa CGT de Copello, Gradassi y Ternengo. La carrera de Atilio Viale del Carril, que había hecho el mejor tiempo, duró solo una vuelta debido a una carambola de varios autos a la salida de la horquilla. Se volvió a largar, con menos autos y sin el prototipo Ford. La carrera, la ganó con solvencia Andrea Vianini quien también hacía debutar un autito amarillo, la luego famosa, Garrafa. Lo volví a ver otras veces y siempre me impresionó la contundencia de su manejo y su arrojo. En él no había margen de duda, si había un resquicio por donde superar a un rival, por ahí se mandaba Andrea, sin dudar. En 1970 en Rafaela, pocos meses antes del accidente fatal, corría con el Baufer. Sin tener el auto más veloz, sin duda lo era en los curvones del óvalo, el que por entonces no tenía chicanas. Promediando la carrera, el Baufer se cruzó en el curvón norte, hizo un trompo sobre el peralte y golpeó de frente contra el guard rail. Levantó vuelo y cayó del otro lado. Salió ileso. Lo recuerdo volviendo caminando por la calle de boxes y a su mujer Dolores Blaquier, corriendo hacia él para abrazarlo. Parecía una escena de Un Hombre y una Mujer, de Claude Lelouch. Pensé, tiene 7 vidas. Siempre dió lo mejor de sí, siempre peleando puestos de adelante, dando espectáculo, siempre. En octubre de aquél año, nos invadió la tristeza. También estos días, al enterarnos de su fallecimiento. Mi recuerdo y mi admiración para Andrea Vianini. Grande Tano, siempre fuiste un grande, dentro y fuera del auto.
    Daniel Fernández

  14. Gringo Viejo 25/05/2016 @ 4:32 pm

    A mi también me tocó estar en Las Flores ese día. El accidente fue lejos de donde estábamos y no recuerdo si nos enteramos de las consecuencias antes del regreso a casa. Con el diario del lunes y 46 años de progreso, viendo hoy en día los cuidados que se toman para manipular un herido, no es tan difícil imaginarse que su extracción del auto haya empeorado la cosa. Que decir del Tano…Creo que para los de nuestra camada, el creció (Y ayudó a crecer) con el deporte automotor Argentino. Pasaron muchos años antes que se tomara dimensión de lo que el y Nasif lograron en Reims. Apostó fuerte y fue uno de los que le toco pagar un precio tal vez aun mas caro que morir. No sabia que había retornado a Italia. No llego a imaginarme el torbellino que le pasara a uno por la cabeza regresando a un lugar que uno dejó a los 16.
    No tengo por supuesto mucho que agregar a lo que ya se ha dicho. Simplemente gracias por pasar y seras recordado, Tano.

    GV

  15. eugenio 19/11/2016 @ 11:45 pm

    ANDREA FUISTE UN Nª 1 DENTRO Y FUERA DE LA PISTA,
    TE QUERREMOS SIEMPRE, EL CARIÑO Y LA ADMIRACION SERA POR SIEMPRE º
    CIAO INOLVIDABLE CARO ANDREA LEONARDO VIANINI ª

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