Autoclásica 2018: el Lincoln de Charles De Gaulle

Diego Speratti
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En esta edición de Autoclásica puede no haber grandes ideas conceptuales para concentrar autos en un espacio que conforme algún tipo de relato, a excepción de los Sport Prototipos de la carpa de Competición, pero siempre hay autos para poner en valor, así como sus historias o la de sus propietarios o usuarios.

El espacio del Montevideo Classic Car Club en Autoclásica se mantiene año a año fiel a sí mismo, con buenos y distintos autos que cruzan el charco en las bodegas de los barcos para ser exhibidos en San Isidro. Y el mejor de todos los premios que se pueden llevar del stand es que todos los que lo visitan se sienten siempre a gusto, con socios allí presentes para despejar las dudas sobre los autos exhibidos, si es que las hubiera, y un asiento y una copa para los que desean hacer un alto en el camino y conversar con tanto personaje agradable que compone su masa crítica.

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Volviendo a los autos, este año son siete los vehículos que el MCCC eligió exhibir, y aunque la expectativa nunca la vuelcan en llevarse galardones, el regreso a casa suele ser con algún trofeo de los que recompensan el esfuerzo y el conocimiento en la restauración y la preservación del patrimonio rodante. Sería una injusticia que algunos de los autos expuestos no se lleven premio este año.

Los vehículos en exhibición en este stand versión 2018 son un Clement Bayard 1904 (veterano de la London-Brighton, propiedad del ACU), un Jeep Willys M38 1952, una Fiat 500 Giardiniera, un Chevrolet Corvette de 1954, un Cadillac Eldorado Serie 62 de 1957, y un Lincoln Continental Convertible 1964, sobre el que con un poco de perspicacia sabrán que nos explayaremos aquí.

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El momento más trascendental en la vida de este Continental convertible (antes de visitar Autoclásica…) sucedió los días 8,9 y 10 de octubre de 1964, cuando fue usado para transportar al General Charles de Gaulle en su estadía en el Uruguay, en el marco de una gira que llevó al presidente francés a visitar, a lo largo de casi un mes, 10 países distintos de Sudamérica.

En 1961, aparecía la cuarta generación del Continental, dispuesta en la época a hacer frente en el segmento de autos de lujo a los Cadillac (GM) y los Imperial (Chrysler) contemporáneos. En el caso del producto de la Ford Motor Company se ofrecía únicamente con carrocería de cuatro puertas, pudiendo ser ésta cerrada o abierta, versión que se convertía en el único auto americano de posguerra con estas características, y modelo mandado a hacer para el uso de presidentes y líderes mundiales (John F. Kennedy viajaba en un Continental Convertible, el prototipo SS-100-X, cuando fue asesinado en Dallas en noviembre de 1963).

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Para 1964 esta generación recibió su primer rediseño de media vida. Junto a los consabidos cambios estéticos, el modelo de aquel año se proponía ofrecer aún mayor habitabilidad en las plazas traseras incrementando su distancia entre ejes en 3 pulgadas (126 en total). Bajo el capot, un enorme V8 de 430 pulgadas cúbicas, 7 litros, movía a este mastodonte a través del suave accionar de una caja automática de tres marchas. Las puertas traseras eran del tipo suicida, y la capota, como era de esperarse, contaba con accionamiento eléctrico.

Fue uno de estos Lincoln Continental convertibles de 1964 que el estado uruguayo adquirió a buena hora para trasladar a Charles De Gaulle por Montevideo, con la compañía en alguno de esos trayectos de su anfitrión, Luis Giannattasio, quien en ese momento presidía la República Oriental como el más alto miembro del Consejo Nacional de Gobierno del Partido Blanco.

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Luego de la misión de llevar al ilustre visitante francés (con la bandera con la cruz de Lorena en el frente), quien no se amilanó y viajó con la capota baja a pesar de la lluvia frecuente, el Continental entró en una especie de retiro, saliendo poco y nada de su morada en la cochera de la Presidencia, ubicada en la calle Buenos Aires, entre Ituzaingó y Treinta y Tres, en la Ciudad Vieja de Montevideo.

No hay registros de otros usos oficiales para el auto, ni siquiera en cambios de gobiernos. Manolo Scosería, socio, vocero y tremendo conocedor del patrimonio rodante uruguayo lo conoció allí guardado. “Recuerdo haberlo visto en algún momento dentro de la cochera, pintado en un tono claro, crema o beige, muy diferente al tono que tiene en las imágenes de la visita de De Gaulle. Después también fue pintado de azul oscuro, pero eso fue luego de haber salido a remate, allá por los años ochenta”.

Manolo recuerda otra curiosidad del Continental: “ya con sus dueños particulares, recuerdo haberlo visto participando en la primera o segunda edición de las Mil Millas Sport. No pegaba con nada, no tenía nada que hacer en una competencia para autos sport…”. Yo también recordaba haberlo visto en esa situación, al menos en unas fotos de descarte que me regaló Miguel Tillous de aquellas Mil Millas Uruguayas del año 1992, que ahora busco y aquí publico.

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Actualmente, el Lincoln Continental vive en el Este, en las manos de un propietario argentino, que lo mantiene en perfecto estado de funcionamiento y originalidad, y que respondió al siempre vigente interés del Montevideo Classic Car Club de exhibirlo en su stand de Autoclásica.

Anteriormente, en vadeRetro también recordamos a Charles De Gaulle paseando en Citroën por Champs Élysées.

Fotos: Diego Speratti y Archivo Miguel Tillous

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7 Comentarios, RSS

  1. Alvaro 13/10/2018 @ 5:22 pm

    Muy interesante historia la del Lincoln !!!..muy buena nota Diego…

  2. Gringo Viejo 13/10/2018 @ 8:54 pm

    Excelente nota, Diego. Por supuesto que trae comentarios. ¿Que hace la bandera de los franceses libres (con la cruz de Lorena en la banda blanca) usada durante la segunda guerra, remplazando la bandera oficial francesa en la parrilla del Linken? ¿Está ahí ella en su carácter de estandarte personal del general acompañando la bandera oficial y no remplazandola? ¿ Fue un guiño a algún ex-resistencia o a algún ex-miembro del ejército francés libre devenido charrua?¿una laguna en el ceremonial (lo dudo)? Casi seguramente contó con la aprobación del general. Dicen que el viejo “pantalones de acero “ despreciaba las condecoraciones y solo lucía en su uniforme una sobria cruz de Lorena. El lugar donde vivió en Colombey-les-deux-églises y donde hoy yace, está custodiado también por una sobria cruz de Lorena. En 1964 apenas habían pasado dos años del atentado de la rotonda del Petit-Clamart en que su Citroen DS recibió 18 impactos de alto calibre y en el que él y su esposa se salvaron, dicen, gracias a la suspensión hydrolastic de la DS. Eso da para otra nota ¿no? Pantalones de acero sin duda. Y sin arrugas. Hacían falta para ir parado, erguido como un obelisco de casi dos metros con la capota abierta sabiendo que siempre había alguno en algún lado dispuesto a meterle un chumbo.
    ¿Y que decir del linken? Con su kilométrica distancia entre ejes y la poca rigidez que imagino en su (¿reforzado?) chasis escalera, doblar con eso en un rally en Uruguay o escaparse de un atentado debía ser misión imposible. En fin un cacho de historia. Es bueno saber que alguien lo preservó. Y que generosamente lo muestra en Autoclasica. ¡Gracias!
    Saludos cordiales.

    GV

    • Eirwal 18/10/2018 @ 8:39 pm

      Arriesgo una justificación para la presencia de la bandera de Francia Libre con la Cruz de Lorena cubriendo la parrilla del Lincoln.
      Según una invitación que tengo a la vista, “Le Géneral de Gaulle, Président de la Republique Française et Madame de Gaulle” ofrecieron una recepción en la sede del Club Uruguay, a las 10:30 del sábado 10 de octubre de 1964. Durante la misma se realizó un homenaje a los voluntarios uruguayos que sirvieron en las fuerzas de Francia Libre durante la Segunda Guerra Mundial. Habían partido hacia Europa 96, de los cuales sólo regresaron 46.
      La breve reseña me llega a través de mi mujer, que siendo una adolescente acompañó a su tío “favorito” a dicha recepción (que, además, se transformó en su bautismo en asuntos de champagne y caviar). Su tío era Julio Gil Méndez, aviador civil oriundo de Mercedes que se enroló en las fuerzas de de Gaulle en 1941 y que sirvió como piloto de bombarderos hasta 1946, recorriendo desde el África Ecuatorial Francesa hasta las últimas misiones sobre Alemania. En aquella reunión del Club Uruguay fue ascendido al grado de Capitán Honorario y recibió las condecoraciones de la Cruz de Lorena (por las campañas de África e Italia) y la de la República Francesa por la Guerra 1939-1945 (por las campañas de Francia y Alemania). Es de suponer que otros charrúas-francófilos veteranos disfrutaron de agasajos similares a los que detallo en este pequeño “autobombo familiar”.
      No sé si esta es la razón por la cual el Lincoln portaba la bandera con la Cruz de Lorena pero se me antoja una respuesta creíble, ¿o no?

  3. Güilbeis 14/10/2018 @ 7:16 pm

    Hoy lo vi. El tapizado de cuero es emocionante.

  4. chris 16/10/2018 @ 5:39 pm

    No es giardinera es viajera ensamblada en Uruguay, también fue un panhard rojo industria uruguaya

  5. Gringo Viejo 18/10/2018 @ 11:24 pm

    Estimado Eirwal. Su explicación es plausible. Luego de ver la bandera en el Lincoln en Uruguay, me picó la curiosidad y me metí en algunas paginas web sobre los autos presidenciales de De Gaulle. La bandera con la cruz de Lorena está en varias fotos en Francia también. Grosso lo del tío de su esposa.
    Saludos cordiales.
    GV

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