Autoclásica 2019: Y un día el Numa volvió al triunfo

Miguel Tillous
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El origen del Numa se remonta a 1968. El piloto cordobés Carlos Ruesch, vinculado a IKA- Renault desde hacía un par de años -primero con Renault 1093 en Turismo, después con Torino en TC- decidió encarar el diseño y construcción de un prototipo. El piso de aquel auto era el de un Torino y el motor, obviamente, era el Tornado 4 bancadas.

Ruesch y sus colaboradores volcaban sus ideas dibujando sobre una pared (los planos nunca existieron…) y aquel primer auto tenía cierta similitud con el primer Chaparral americano, con una toma de aire en el techo que cumplía doble función: enfriar los radiadores ubicados en la popa del auto y alcanzar la altura mínima exigida por el reglamento de esa época. A mí entender, aquel fue el más simpático de todos los Numa: se asemejaba a una zapatilla o algo similar.

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Pronto, durante ese primer año de desarrollo, sufrió una modificación bastante radical, sobre todo en la trompa, que dejó las formas redondeadas para adoptar líneas cuneiformes. Esa modificación la llevó a cabo el taller de Avante. Y el prototipo dejó el blanco inicial por un amarillo rabioso. La toma de aire cedió lugar a un sobretecho, sólo para cumplir con la altura reglamentaria.

Lo más importante es que el 13 de octubre de 1968, Ruesch y el auto salieron de perdedores en el Autódromo de Buenos Aires, con tribunas llenas y la “Dinámica Shell” colocándole la corona de laureles al cordobés.

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El TC ya había mutado, y los prototipos ya desarrollados tuvieron ciertas ventajas con relación a los que iban a debutar al año siguiente, inaugurando el tan mentado SP. Allí es cuando aparece Eduardo Copello en escena, aportando una estructura importante y un sponsor acorde con la empresa.

El Numa original siguió en manos de su constructor, y se armó un nuevo chasis para Copello. El campeonato inaugural de SP, en 1969, se conformó de 14 carreras, y los Numa al comienzo no rindieron lo que se esperaba. Pero a mediados de año las cosas comenzaron a cambiar favorablemente, en gran medida por el aporte de alguien que de esto sabía y bastante: Oreste Berta.

Resumiendo, Copello logró 3 victorias y varios puestos puntables más, para rematar el campeonato en la última fecha de Paraná, con triunfo incluido. Ruesch, en ausencia de Copello y varios rivales más ocupados con la “Misión Argentina” en Nürburgring, también hizo ganar al Numa, denominado por entonces IIB. La potencia del SP orillaba los 300 HP, utilizando tres carburadores Weber horizontales de doble cuerpo.

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Es este mismo el auto que hoy podemos disfrutar, hallado años atrás por Miguel Bottini y Orlando Gambetta y recuperado por José María Pedota, en su taller de la Zona Sur del GBA

El equipo Shell de SP se completaba con un tercer auto, un Romero-Tornado, que corría Nasif Estéfano, de rendimiento inferior a los Numa. En total se llegaron a construir cuatro chasis Numa. El auto hoy restaurado fue sufriendo sucesivas modificaciones hasta terminar en manos de Carlos Marincovich, con motor Dodge 6 cilindros. Y apenas fue ayer que volvió a la victoria, subiendo a la rampa como ganador de la categoría “Competición Argentina” ¡con Ruesch al volante y Marincovich de acompañante!

Fotos: Miguel Tillous y Diego Speratti

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2 Comentarios, RSS

  1. Pablo Felipe Richetti 15/10/2019 @ 5:57 pm

    Qué bueno es encontrar cada año en Autoclásica estos irrepetibles autos de una época dorada de nuestro automovilismo, donde el ingenio, el saber hacer y también el profesionalismo de sus constructores llevaron a semejantes creaciones.
    Los pilotos que se desafiaban con esas máquinas debieron ser auténticos gladiadores, el mayor de los respetos hacia ellos.
    Por mi edad, en esos años, sólo los disfruté en la revista Corsa o jugando con los modelos Buby…
    Como de costumbre la muestra siempre nos depara gratas sorpresas, incluso a los que la visitamos todos los años desde su inicio.

  2. Ettore 16/10/2019 @ 6:02 pm

    Que bueno que cada año encontremos estas piezas históricas de nuestro automovilismo recuperadas, recuerdo cuando no hacen tantos años estaban los despojos oxidados de este auto en una calurosa carpa de Autoclasica. Sin dudas esta expo es un elemento motivador importantísimo para que junto al enorme trabajo que aportan personas como el Sr. Pedota, en este caso y tantos anónimos que están detrás de este y tantos otros proyectos, se logre sumar cada año otra parte de nuestra historia. Como siempre, hermosa Autoclasica.

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