Bailando bajo la lluvia

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Nurburgring, Germany. 2nd - 4th August 1968. RD8.
Jackie Stewart (Matra MS10-Ford), 1st position, action.
World Copyright: LAT Photographic.
Ref: B/W Print.
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Nurburgring, Germany. 2nd - 4th August 1968. RD8. Jackie Stewart (Matra MS10-Ford), 1st position, action. World Copyright: LAT Photographic. Ref: B/W Print.

Aunque con el tiempo llegaría a ganar 27 Grandes Premios, Jackie Stewart reconoce que su cuarto triunfo, el del GP de Nürburgring de 1968, sigue siendo al día de hoy, el mejor de todos.

El escocés, un estandarte de la lucha por la seguridad, con su muñeca derecha rota e inmovilizada dentro de una férula de plástico, no estaba dispuesto a aventurarse a dar una vuelta al “Infierno Verde” envuelto en niebla e inundado por la lluvia. No veía ninguna razón para arriesgar su auto y su integridad física a pocas horas de celebrarse la carrera, y esperaba que su jefe de equipo estuviera de acuerdo con él. Sin embargo, el bueno del “Tío Ken” Tyrrell no quería oír nada al respecto.

Jackie Stewart describe a este período de su carrera como “un cohete”: emocionante, pero peligroso y un poco incontrolable. El accidente fatal de Jim Clark en abril se había llevado el entusiasmo y la magia, y el que posteriormente sufrió Stewart (también con un Fórmula 2) en el circuito de Jarama ese mismo mes, reafirmaba una vez más que él podría haber corrido la misma suerte.

En mayo, la muerte de Mike Spence, su ex compañero en el equipo BRM, en Indianápolis, supuso otro aliciente para repensar la vida que estaba llevando. Habiéndose perdido los Grandes Premios de España y Mónaco, un convaleciente Stewart volvía a la batalla de la Fórmula 1 en Spa, escenario de su accidente bajo un diluvio bíblico dos años atrás. No lograba la victoria desde entonces y, en esta ocasión, su Matra MS10-Ford se quedaba corto de combustible y caía hasta la cuarta posición en la última vuelta.

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La frustración le duró solo quince días. A pesar de perderse la sesión de prácticas del sábado en Zandvoort pasada por agua, para que su brazo hinchado pudiera recuperarse, Stewart se aseguraba una excelente victoria sobre lluvia con el compuesto de Dunlop, con una banda de rodadura que se beneficiaba de su amplio canal de drenaje central, tallado a mano.

En plena guerra de neumáticos, el último compuesto de Firestone ganó la siguiente batalla sobre mojado en el circuito francés de Rouen, carrera marcada por la muerte del piloto de Honda Jo Schlesser, envuelto en una bola de fuego originado en sus tanques de magnesio, y en la que Stewart fue el mejor posicionado de los equipados con Dunlop (tercero, a una vuelta).

Un auto equipado con Firestone volvió a ganar en Brands Hatch, donde un exhausto Stewart tuvo que ser retirado con ayuda del cockpit, después de terminar sexto. El esfuerzo físico adicional sufrido por su muñeca por causa de una pista seca y llena de baches, ponía en duda su participación en el GP de Alemania. Por si acaso, su potencial sustituto Johnny Servoz-Gavin se pasó varias jornadas a los mandos de un Matra 530, aprendiéndose los 22 kilómetros de Nürburgring.

Stewart voló a tierras germanas en el Piper Aztec de Graham Hill el jueves y, como de costumbre, visitó a un médico local para que cortara su yeso, cubriera su antebrazo de vaselina y le pusiera una férula de plástico.

El viernes y el sábado fueron dedicados sobre todo a resguardarse de la lluvia. Las condiciones eran tan malas que se organizaron tres horas de práctica adicionales para el domingo por la mañana, donde todavía llovió un poco más.

Stewart reconoce hoy que la decisión de Tyrrell de mandarlo a pista fue totalmente acertada. La confianza ganada al establecer el tiempo más rápido de la sesión (por 22 segundos de diferencia) y buscar los límites para grabarlos en su fotográfica memoria le hizo sentirse más fuerte mentalmente.

Mientras tanto, su bólido, a pesar de una dirección imprecisa, contaba con un alerón de menor tamaño y ubicado en una posición más avanzada, que resultaba un acierto para la pista y las condiciones climáticas. Cuando se quitó su Rolex y se lo dio a Tyrrell, un ritual previo a la carrera nacido de la seguridad y perfeccionado para darle un punto de marketing, Ken le dijo: “Hoy, está claro que no te pagan lo suficiente”.

Programada para las 14.00 hs, la carrera comenzó con cincuenta minutos de retraso, y únicamente porque la decisión de Cooper de calentar motores provocó una reacción Pavloviana en la parrilla de salida.

Irónicamente, un nuevo e innecesario retraso causó el exceso de temperatura de algunos motores. Stewart, cuyo tiempo de la mañana le permitió colocarse sexto en la parrilla, se disparó hacia el muro de hormigón para bordear el vacilante Ferrari del dueño de la pole, Jacky Ickx y llegar a la primera curva detrás del Lotus de Hill y del compañero de equipo de Ickx, Chris Amon.

Sin la visibilidad que le permitiera identificar a su próximo objetivo, Stewart se consolaba con la idea de que cualquier bloqueada de frenos de quienes lo precedían le serviría para hacerse un hueco y avanzar bajo la incesante lluvia. Buscando y esforzándose por encontrar algún resquicio visual, vio a la Ferrari que lo precedía perdiendo el control y se lanzó por la segunda posición cerca del Puente Adenau.

Hill fue alcanzado de forma similar justo antes de que llegara la larga y ondulante recta principal. Al final de la misma, Stewart ya iba 10 segundos por delante. En la segunda pasada en punta aumentó la distancia a 24 segundos.

Negándose a abandonar su ritmo y para aumentar la ventaja obtenida gracias a los surcos de sus neumáticos, estableció la vuelta rápida justo antes de perder el control en la vuelta 10 (de 14). Después de aquello, Stewart se convenció a sí mismo de que tenía que ser más precavido.

Su margen de ventaja fue finalmente superior a los 4 minutos, pero el sentimiento inicial al acabar la carrera fue más de alivio por terminarla que de alegría por haberla ganado, especialmente cuando se confirmó que el resto de los pilotos estaban a salvo.

Stewart afirma que esta fue la actuación más destacada de su carrera. Insiste, sin embargo, que también fue un triunfo de Ken, del trabajo duro de sus mecánicos, así como de los neumáticos del proveedor británico.

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Este relato de la hazaña de Jackie Stewart fue escrito por Paul Fearnley y hace parte de la campaña “Great Fightbacks” desarrollada por la marca de neumáticos Dunlop, en la que se relatan diez grandes momentos en la historia del automovilismo, protagonizadas obviamente por autos calzados con neumáticos de esta marca.

Los interesados tienen la oportunidad de votar su historia favorita en www.greatfightbacks.com desde el 21 de enero de 2016 hasta el 29 de febrero. Durante las próximas semanas, Dunlop irá desvelando las diez historias por orden cronológico.

5 Comentarios, RSS

  1. Beppe Viola 29/01/2016 @ 3:45 pm

    Esta es una de las cuatro “Hazañas de Nurburgring” que conozco…..
    histórica muestra de la diferencia que puede hacer un verdadero Campeón

    • Daniel Fernández 05/06/2016 @ 3:15 pm

      Beppe, está la de Fangio 1957, la de los Torino 1969… y la otra, cuál es?. La de Lole en el 75´?
      Saludos.

      • Beppe Viola 05/06/2016 @ 4:15 pm

        Las 4 hazañas en Nurburgring son :
        1) Nuvolari con el Alfa P3 en el ’35,
        2) Fangio y su Maserati 250F en el ’57,
        3) esta de Sir Stewart del ’68,
        4) Stefan Bellof con Porsche 956 en el ’83…
        todas de igual importancia……
        nada mas…
        nada menos….

  2. morgan. 01/02/2016 @ 3:17 pm

    que tipo que me cae bien Jackie………hasta me animaría a decir que le sacó punta a la ch… mas que Hunt……ademas de que manejando era un crack.

    • Daniel Fernández 05/06/2016 @ 8:13 pm

      Gracias Beppe, buenísimo lo tuyo. (Por lo menos la pegué con Fangio en el 57).

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