Citroën en Brasil, una historia que comenzó en 1920

Jason Vogel
CA  Rio de Janeiro (RJ) 25/08/1952 Polícia / Homicídios - Afrânio Arsênio de Lemos, bancário assassinado na Ladeira do Sacopã. Foto Arquivo
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Un 20 de octubre de 1920, el paquebote Lutecia atracaba en el puerto de Rio de Janeiro transportando a Albert Chantala, director comercial de la Societé Anonyme André Citroën. El hombre llegaba a Brasil con el objetivo de ampliar las ventas de la compañía francesa, que había comenzado a fabricar automóviles desde el año anterior.

En otro barco, un cargamento de automóviles ya estaba en camino a la ciudad: eran del Tipo A (o 10 HP), por entonces el único modelo de la Citroën. El primer representante de la marca en Brasil fue una cierta Companhia Brasileira Commercial e Industrial, importadora no sólo de vehículos si no también de juguetes, almohadas, sanitarios y hasta máscaras francesas para el carnaval…

Para publicitar el automóvil, aquella importadora apostó a las artes: en julio de 1921, el palco del Teatro Phenix, en el centro de Rio, recibió un Citroën 10 HP. El auto era parte de la escenografía de la obra “O Alma Grande”. En la puesta, un joven bohemio de familia acaudalada se patinaba todo el dinero en la farra y terminaba trabajando como conductor de autos. La Companhia Brasileira Commercial e Industrial intentó atraer a otros accionistas, pero duró poco: fue liquidada en 1922.

Un salto en el tiempo y llegamos a 1927, época en que una nueva compañía, la Sociedade Franco Brasileira de Automóveis, se convirtió en “la concesionaria Citroën para todo el Brasil”. En 1929, Citroën promovió una gran exposición de sus modelos en el Casino Beira-Mar, predio que quedaba frente al Passeio Público. La inauguración de la muestra, el día 7 de mayo, contó con la presencia del embajador de Francia, según el reportaje de O Globo.

Hasta entonces, ningún representante de la marca visitaba Brasil. En 1931, el negocio pasó a ser responsabilidad de la compañía Propac, ubicada en la calle Santa Lucía. Tal vez, por cuenta de la crisis que la fábrica francesa enfrentó en 1933, Propac cambió sus banderas, pasando a ser representante de las marcas Graham, Reo y… Renault.

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Fue apenas en la posguerra que Citroën reapareció en Brasil, representada por la empresa Renac. Menos de un año después, en 1947, la Renac cambió su membrete por el de S.I.V.A. (Sociedade de Importacao e Vendas de Automóveis), en la calle General Polidoro, del barrio de Botafogo.

Llegamos a 1948 y S.I.V.A. cambió a su vez su nombre por Automóveis Citroën Ltda, empresa responsable de los años dorados de la marca francesa en Brasil. En 1949 ya tenía 64 agentes. Eso incluía puntos de venta en la distante Manaos, en Amazonas, y en ciudades como Bom Jesus de Itabapoana en Río de Janeiro, Pirajuí, en San Pablo, o Visconde do Rio Branco, en Minas Gerais.

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Los Citroën Traction Avant, casi todos negros (y principalmente en la versión 11 Légére), estuvieron entre los autos más comunes de Río en la época. También figuraron entre los favoritos de los ladrones… Ganaron aún más fama después de “El crimen del Citroën negro”, un asesinato con elementos de escándalo y misterio, que por años ocupó las páginas policiales.

A pesar de ser tan popular, Citroën no adhirió al entusiasmo por el nacimiento de la industria automotriz brasilera y continuaba vendiendo autos importados, como el DS, en su nueva y bella sede de la Rua Bambina, en Botafogo.

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Para mantenerse activa, la Automóveis Citroën de la calle Bambina, comenzó a representar a la DKW-Vemag en 1964. A pesar de eso y las restricciones cada vez mayores para la importación, llegó a vender las rurales AMI.

En 1972 hubo un intento de producir Citroën en territorio brasileño. El representante avanzó con las averiguaciones pensando en el GS como un posible competidor para los Chevrolet Opala, Ford Corcel y Dodge 1800. El negocio no prosperó y en 1976 el gobierno cerró definitivamente las importaciones.

La marca sólo volvería a Brasil en los años noventa, primero con unidades importadas, y a partir de 2001 con modelos nacionales producidos en el interior del estado de Rio de Janeiro. La vieja sede de la Rua Bambina es hoy el cuartel general de la Policía Municipal de la “cidade maravilhosa”.

Fotos: Jason Vogel/O Globo y Archivo Speratti

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3 Comentarios, RSS

  1. Horacio Moyano 12/01/2017 @ 1:48 am

    A partir de los años ’90 la firma XM Ltda. comenzó a importar unidades francesas (XM V6) y uruguayas producidas por la firma Nordex S.A. Se comenzó por los BX 16 Soupapes y Gti automáticos, continuando por los ZX Volcane y 16V. La nueva dinámica de esta importadora finalmente dio sus frutos con el establecimiento de una sede y planta de PSA presidida por el fundador de XM Ltda.

  2. José del Castillo 12/01/2017 @ 9:28 am

    Viendo la última foto, sólo se me ocurre cantar
    “Flaminio Bertoniiii
    que grande sooo
    …………….
    sos el mejor di se ña dor”

    Se podría hacer la Marcha de los muchachos Citroënistas.

  3. Javier M 12/01/2017 @ 11:04 am

    Esto es un lujo!
    Una linda nota historica de Brasil con ampliaciones de Uruguay.

    Algun dia encontrare el acento en este teclado dimerda.

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