GP Cruce de los Andes 2017: la década hermanada

Eirwal
028
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageEmail this to someone

001

Entre el 17 y 19 de marzo pasados se llevó a cabo el “10º Gran Premio Cruce de los Andes Patagónicos”, prueba de regularidad que ya constituye un “clásico” dentro del calendario regional. Se trata de una competencia que organizan conjuntamente el Club de Autos Antiguos, Clásicos y Especiales de la Patagonia (CAACEP) con sede en Neuquén y la Filial Xa. Región, Osorno, del Club de Automóviles Antiguos de Chile (CAACH) y en la cual la verdadera estrella –aparte de los autos clásicos- es la Cordillera de los Andes.

A partir de esa somera descripción les podría escribir una crónica deportiva pero creo que a los habituales lectores de Vaderetro poco les importaría ese aspecto. Mejor, entonces, contarles cómo es y de qué se trata el “Cruce”. La letra fría nos dice que es una competencia de regularidad que se disputa en territorios chileno y argentino con la modalidad de Prueba de Promedio Impuesto (PPI) sobre rutas abiertas. La realidad es más jugosa y encierra muchas facetas diferentes.

moncopulli 3

puerto varas 1

En primer término el “Cruce” es un fantástico paseo que discurre por algunos de los paisajes más hermosos que uno pueda imaginar. El primer día partimos de la ciudad de Osorno, rodeada de ondulantes cuchillas verdes dedicadas a la agricultura y ganadería, poblada de miles de vacas “Milka” (es la principal cuenca lechera de Chile) y viajamos hacia el sur hasta Puerto Varas, una especie de pequeño Bariloche asentado sobre el hermoso Lago Llanquihue y, un poco más allá, Puerto Montt, bonita ciudad aterrazada, sobre la ladera de la montaña, con su puerto y su mercado repleto de chiringuitos donde saborear frutos del mar.

El segundo día arrancamos desde el Museo Moncopulli (que ya ha merecido algunas reseñas anteriores, ver aquí y aquí), parada obligatoria para cualquier amante de los autos clásicos que ande dando vueltas por la región, donde Don Bernardo Eggers y su mujer Ruth nos recibieron con la calidez y hospitalidad de siempre a lo que sumaron hectolitros de café, que sirvieron para espabilar a muchos que habían trasnochado en algún boliche o el casino osornino.

moncopulli 4

028

Desde ahí iniciamos el paseo hacia Argentina atravesando primero suaves colinas, bordeando luego el Lago Puyehue para dar comienzo al largo ascenso hacia la Cordillera, entrando gradualmente en la oscura y casi impenetrable selva valdiviana. A continuación cruzamos la “tierra de nadie” que separa las aduanas de Chile y Argentina del Paso Samoré, hoy caracterizada por grandes extensiones de bosques fantasmagóricos, millones de árboles muertos de pie que sucumbieron bajo el infierno de cenizas candentes que despidió la erupción del Volcán Puyehue/Cordón Caulle en 2011. Bajamos luego hasta Villa La Angostura y por la tarde completamos nuestra Hoja de Ruta con el trayecto que nos llevó hasta San Martín de los Andes, recorriendo las increíbles postales que encierra la Ruta de los Siete Lagos. Fin del paseo… ¡y qué paseo!

Pero, segunda faceta, el paseo se promociona como una carrera de regularidad que la mayoría de los participantes intenta cumplir con alguna cuota de dignidad. La realidad es que se trata de una mezcla de carrera de obstáculos y juego de azar. Los obstáculos los proporciona la ruta misma: las subidas, bajadas y curvas cerradas propios de caminos de montaña complican muchísimo mantener un promedio impuesto y pasar con exactitud por los puestos de control. Un rebaje tardío al encarar una inesperada subida, frenar tarde en una bajada o doblar despacio en un retome cerrado complican mantener el promedio.

002

san martin 2

El juego de azar lo aporta el tránsito normal. Algo así como una perinola cuyas seis caras dijeran:            1. “Bus Interurbano”, típico del tramo chileno donde los pequeños micros suben y bajan del asfalto aleatoriamente ante señas de pasajeros; 2. “Camión semi-remolque”, un ejemplar especialmente temible cuando el camino se torna más tortuoso y en subida; 3. “Dos Camiones semi-remolque tirando juntos”, constituyen una barrera infranqueable; 4. “Turista paisajeando o Paisano domingueando en auto/camioneta destartalado”, chicana móvil que causa mayor o menor perjuicio dependiendo del lugar en que toque abordarlo; 5. “Ídem casos “4” o “5” pero arrastrando una cola adicional de vehículos”, obstáculo tan pernicioso como la yunta de semi-remolques. 6. “Vía libre, sin tránsito a la vista”, la cara más deseada pero menos salidora (¡sólo un 16,66% de probabilidad!).

Todo lo anterior se combina con las ya mencionadas subidas, bajadas, curvas, dobles amarillas, etc. Lo cierto es que todos sabemos que de esto se trata, que es “ley pareja para todos”, aun cuando el dictamen de la perinola pueda significar incluso la diferencia entre ganar la carrera o penalizar muchos puntos. Se aplica aquí el proverbial “ajo y agua”.

moncopulli 2

moncopulli 5

La última faceta del “Cruce” trata de la confraternidad. Palabra trillada y muchas veces vaciada de su verdadero significado, pero no en este caso. Para los amantes de los clásicos que viven en -o cerca- de los grandes centros urbanos es relativamente fácil participar de reuniones, exposiciones o competencias. Todo está más o menos a mano y disfrutan de grandes parques de autos. Acá “abajo” el tema es más complicado. Juntarnos puede implicar largos viajes y muchos días de ausencia de hogares y lugares de trabajo. El “Cruce” es especial porque, aparte de los participantes de los clubes organizadores y de algunas localidades más o menos vecinas –del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro, por ejemplo- logra atraer a tripulaciones que viajan más de mil kilómetros desde Comodoro Rivadavia, Bahía Blanca o Rancagua –por dar algunos ejemplos-, sólo para llega hasta la cabecera de Osorno. O sea, no es cosa de todos los días y los que concurren saben que es una de las pocas oportunidades para encontrarse con amigos dispersos en una geografía inmensa. Entonces nos juntamos en almuerzos o cenas y comemos un chilenísimo salmón del Pacífico frente a la costa del Lago Llanquihue y sus volcanes perfectos –que tanto se asemejan a nuestros dibujos infantiles de montañas- en Puerto Varas o argentinísimas empanadas y gigantescas milangas con fritas mirando el Lago Lácar en San Martín de los Andes mientras nos ponemos al día con nuestras cuitas y hablamos de nuestros amados autos.

Pero no acaba ahí la confraternidad. También se da con los habitantes de las ciudades donde paramos y donde, durante algunas horas, exhibimos los cacharros en algún espacio público. El casi medio centenar de autos que llevamos seguramente no tiene el nivel de exquisitez de unas “1000 Millas Sport” pero no dejan de ser un imán para el público. En Puerto Varas estacionamos en una calle techada frente a la plaza principal, en Villa La Angostura sobre un par de cuadras de la céntrica Avenida Arrayanes y en San Martín de los Andes sobre el paseo costero frente al puerto y fondeadero de yates. En todos lados surge un rico intercambio con los pobladores y con turistas, conversaciones sobre autos, sobre la razón de nuestra presencia e interminables pedidos de fotos. O sea que también confraternizamos con la gente, ayudándoles a conocer nuestro modesto patrimonio histórico y endulzándonos con los piropos que reciben nuestros autos.

026

008

Así pasamos tres días cordilleranos espectaculares, bajo soles radiantes, cielos diáfanos, prácticamente sin vientos y con temperaturas benignas. Un fin de semana perfecto. De la crónica deportiva sólo diré que la Clasificación General la ganó un noble Peugeot 404 Grand Prix con tres robustos tripulantes –otorgando un hándicap adicional importante, visto la geografía- que venció a muchos autos más potentes y/o modernos. Deben haber hecho las cosas muy, muy bien. O la perinola les cayó en la cara de “Vía libre”.

Fotos: Eirwal, Juan Lamborizio, Alejandro Jalil y CAACH

san martin 3

puerto varas 4

PD: Para muchos de los argentinos el “Cruce” también incluyó un “Shopping Tour” relámpago, pero como el mismo se hizo aprovechando una tarde libre, fuera del programa oficial de la prueba, no me pareció adecuado incluirlo en la crónica. Eso sí, también involucró su cuota de nervios de acero y pericia, pero en este caso para encarar con éxito a los sabuesos de la AFIP.

puerto varas 2

022

5 Comentarios, RSS

  1. Alvaro 27/03/2017 @ 6:39 pm

    Muy buena su crónica !!!…y que paseo fantástico !!!

  2. captcha 27/03/2017 @ 8:20 pm

    excelente evento, muy bueno esto de autos de distintos países y ciudades, muy bueno también que sea organizado por varios clubs. la verdad, un ejemplo a seguir.

  3. Ignatius Reilly 27/03/2017 @ 9:27 pm

    Felicitaciones, un programa muy lindo. Bajaron a Frutillar?
    Excelente crónica.

  4. Gonzalo Balaguer 28/03/2017 @ 8:31 am

    Excelente nota. Realmente nos deja con las ganas de haber estado ahí. Felicitaciones a organizadores y participantes.

  5. Valentin 30/03/2017 @ 2:34 pm

    Preciosa esa Fleetline azul. Poco vista. El último fastback del moño.-

Tu email no será publicado. Required fields are marked *

*


*

oldsmobile_442_1972_images_2_b

Este número no representa el esquema táctico de Sabella para el partido con Irán,... Seguir Leyendo >>

27