De Praga a Rio via el Sahara

Jason Vogel
20.12.2001 - DIVULGACAO - CA - EXCLUSIVO - PARIS- DACAR - NUM SKODA EM 1947
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Centenas de autos, motos, cuatriciclos y camiones disputan cada enero el Rally Dakar. De unos años para acá, en suelo sudamericano, aunque la leyenda se forjó en las ediciones en territorio africano, que ayudaron a que sea considerada “la carrera más dura del planeta” o “el rally más peligroso del mundo”.

¿El rally más peligroso? Puede que sea así… pero en 1947, también en un mes de enero, dos europeos se lanzaron a una aventura que hace parecer a algunas de las ediciones recientes del rally un picnic para boyscouts. Sin camiones de apoyo ni GPS, Oldrich Kyllar y Jan Marek salieron de Praga, en la antigua Checoslovaquia, para cruzar el Sahara, solitos, en un diminuto Skoda 1101.

Completaron un recorrido que anticipaba las ediciones africanas del Rally Dakar, sólo que, y quizá premonitoriamente, la aventura terminó en suelo sudamericano, y para ser más precisos, en Brasil, donde Kyllar pasaría el resto de su vida, Si no hubiera testimonios fotográficos de la aventura, el relato del increíble viaje sonaría a “verso”.

Skoda_1951

Todo comenzó en 1937, cuando Kyllar ingeniero de la fábrica checa Skoda, viajó a Brasil para instalar motores estacionarios Diesel en ingenios azucareros. El técnico se enamoró de Rio de Janeiro, pero, después de cuatro años de estadía, regresó a Europa, en plena Segunda Guerra Mundial.

Luego de la guerra, Skoda fue estatizada y el comunismo ganó su lugar en Checoslovaquia. A sus 41 años y finalizando un matrimonio, Kyllar decidió que era el momento de cambiar de vida.

En aquella época algunas empresas automotrices acostumbraban cruzar el Sahara, como lo hacían, por ejemplo, Tatra o Citroën, para poner a prueba la resistencia de sus vehículos. Kyllar le propuso hacer algo semejante a Skoda y, después, embarcar el auto hacia Brasil. “La fábrica le vendió un Skoda 1101 a precio de costo y le dio algo de apoyo”, cuenta Ronaldo Kyllar, el hijo más grande del ingeniero.

Jan Marek, cuñado de Kyllar fue convocado para hacer de navegante y fotógrafo. El viaje comenzó sobre nieve, desde Praga hasta el puerto de Marsella, en el sur de Francia, donde el pequeño automóvil fue embarcado hacia Argelia.

Los aventureros fueron recibidos con desconfianza por los franceses que controlaban el norte de África. Se acordó con las autoridades que la pareja debía atravesar el Sahara en una semana, caso contrario se enviarían equipos de búsqueda al rescate. A pesar de sólo contar con tracción en las ruedas traseras y un motorcito de apenas 1.089 cc y 32 caballos, el Skoda soportó bien temperaturas que se elevaron por encima de los 50 grados. Los problemas recurrentes fueron con los neumáticos, que se disolvían en la arena caliente. Al final del cruce del desierto el auto apoyaba su sector delantero directamente sobre las llantas.

Fueron 11.000 kilómetros de descubrimientos, conviviendo en el desierto con los nómades y las poblaciones de color de Mali y Senegal (que en los años 40 eran parte de Africa Occidental Francesa). El raid terminó oficialmente en Dakar, y desde allí el auto fue embarcado para Brasil.

Marek regresó para Europa y Kyllar viajó hacia Río de Janeiro. El ingeniero montó talleres en el barrio de Glória y en el interior del estado, en Duque de Caxias, se casó nuevamente y tuvo dos hijos. Hasta el año de su muerte, en 1977, siempre usó autos fabricados por Skoda: el auto heroico hoy es conservado por Ralf, el hijo menor.

Mapa_Africa

7 Comentarios, RSS

  1. José del Castillo 06/03/2017 @ 9:33 am

    Hace poco vi uno exactamente igual a este en venta en Arcar Clásicos. “Rara avis” si los hay.

  2. Alejandro 06/03/2017 @ 1:17 pm

    Tal vez los hijos sabràn algo…pero esta historia puede explicar la vision que tuve hace algunos años ( creo que en 2002 ) en la Isla de Santa Catarina…de la iconfundible parte trasera de un Skoda 1000 que asomaba de un garage ( aun con patente amarilla), auto raro si los hay en Brasil…

  3. marbadan 06/03/2017 @ 5:06 pm

    ¡QUÉ HAZAÑA! PENSAR QUE UN AUTO TAN BUENO (EN MI PAÍS) FUE EL INSPIRADOR DE EL DICHO: “EL QUE TENGA UN SKODA QUE SE JODA”. LA FLOR Y NATA DE LA GUARANGADA CRIOLLA. RASGO ÉTNICO QUE LAMENTABLEMENTE, DEBEMOS CARGAR LOS VECINOS DE ÉSTA MARGEN DEL RÍO ANCHO COMO MAR.

  4. mario 06/03/2017 @ 9:49 pm

    MUY LINDA HISTORIA Y HAZAÑA, PERO ME LLAMA LA ATENCIÓN QUE CUATRO AÑOS (1942), MAS TARDE EL ING. VOLVIÓ A EUROPA, IMAGINO QUE A CHECOLOSVAQUIA PROBABLEMENTE A PRAGA, GOBERNABA el PAIS CON MANO DE HIERRO: REINHARD HEYDRICH, “EL CARNICERO DE PRAGA”, PARA QUE VOLVER JUSTO EN ESE MOMENTO, NO LE AVISARON AL ing…..?

    • Beppe Viola 07/03/2017 @ 5:04 am

      Don Mario: sabe que yo pense la misma cosa?? para que volviò en el 42 en Europa, con el Atlantico lleno de “wolf pack” que disparaban torpedos hasta a los patos …. o tendria alguna razon mas grande?

  5. Sovrasterzo 07/03/2017 @ 3:30 am

    Muy interesante la historia y muy bien relatada!
    Tremendo como las cubiertas se desintegraban en la arena caliente!!

  6. pierre menard 07/03/2017 @ 4:19 pm

    Ojo que en esa época entre guerras no era extraño que “expedicionarios aventureros” se internaran en zonas poco pobladas a “hacer mapas” buscar emplazamientos para aeródromos y sobre todo “generar vínculos” con posibles aliados locales , las tapaderas eran múltiples y en general se referían a investigaciones científicas, o jóvenes ávidos de “aventura” …..quizás por ahí va la cosa y ello explica la vuelta a la madre patria , en la cual el equivalente al partido nazi tenía muchos adeptos .

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