De Rosario a la Guerra del Chaco

Diego Speratti
Ambulancia Stragiotti slider
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Ambulancia Stragiotti

Mientras en Buenos Aires podemos contar a Gnecco (autor del ACLO que se hizo de goma), Francone (Hispano-Argentina era uno de sus clientes), Vaccaro o Rusca, entre otros, si enumeramos a los fabricantes de carrocerías para transporte de carga o colectivos más activos en el período entre guerras, en paralelo, la ciudad de Rosario contaba con una pujante industria propia.

Mucho antes de la existencia de las empresas Decaroli o San Antonio (que carrozaba los Deutz “doble camello”), a fines del Siglo XIX llegaban a Rosario oleadas de inmigrantes italianos, entre los cuales estaban Napoleón Bravo y Vicente Stragiotti, quienes con el correr de las primeras décadas del Siglo XX conformarían dos de los establecimientos más importantes dedicados a la construcción de carrocerías sobre chasis de pesos pesados, luego de comenzar construyendo carruajes.

A comienzos de 1933, Paraguay y Bolivia estaban inmersos en plena contienda territorial dentro de la llamada “Guerra del Chaco”, conflicto que resultó en cerca de 100.000 muertes entre los dos bandos y un número aún mayor de heridos. El Centro Paraguayo encargó a Vicente Stragiotti e Hijos la construcción de al menos una muy necesaria ambulancia, montada sobre el chasis de un camión Ford AA, destinada a la Cruz Roja Paraguaya.

La ambulancia fue cargada en el puerto de Rosario en enero de 1933 para remontar el Paraná hasta llegar al Chaco Boreal, epicentro del conflicto. Aseguraba la operación la compañía “La Continental”, aun vigente en muchas ciudades del interior del país (en muchas de ellas se conservan edificios históricos de esta empresa). Stragiotti sobrevivió a su rival Napoleón Bravo (cerró sus puertas en la antesala de la Segunda Guerra Mundial), y se mantuvo activa hasta la década de los años setenta.

En un presente tan complicado para la industria metalmecánica argentina, con altísima capacidad ociosa, despidos, suspensiones y cierres en sus plantas locales, carroceras que bajan persianas como Metalpar, fuga de la región de la división camiones de Ford, abrupta caída de ventas y largos etcéteras, siempre es reparador volver al playlist de la adolescencia y cantar aquello de “olvidemos todo esto de una vez / y vámonos a navegar al Paraguay”.

Foto: Archivo General de la Nación

1 Comentario, RSS

  1. Güilbeis 13/03/2019 @ 6:54 pm

    Todo mal, que vuelvan las señoras.

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