El Opel Olympia que cruzó el Atlántico en el Hindenburg

Jason Vogel
CA - 05/05/2016 - Em abril de 1936, um Opel Olympia chega ao Brasil, vindo da Alemanha, a bordo do dirig’vel Hindenburg.
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La ocasión era histórica: el primer vuelo comercial del LZ 129 Hindenburg, el mayor dirigible del mundo. La ruta de estreno partía de Friedrichshafen (ciudad sede de la fábrica Luftschiffbau Zepellin GmbH) y culminaba en Río de Janeiro -más exactamente en el campo de Sao José, en el barrio de Santa Cruz-, donde la “majestuosa aeronave germánica” inauguraría un colosal hangar.

Ver en acción al Hindenburg era un espectáculo impactante; imagine un cigarro plateado con 245 metros de largo -medida equivalente a la de un transatlántico moderno-, deslizándose por los cielos ¡a 110 km/h! Otra comparación: el Airbus A380, hoy día el mayor avión aerocomercial del mundo, mide “modestos” 73 metros de punta a punta.

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El vuelo duró cuatro días (del 31 de marzo al 4 de abril de 1936) a lo largo de los cuales el periódico O Globo publicaba continuos telegramas que daban cuenta de donde se encontraba el dirigible. A bordo iban 91 personas (37 pasajeros e, imaginen eso, ¡54 tripulantes!).

Ahí fue que Opel, la división alemana de General Motors (y desde hace poco parte del conglomerado PSA…), decidió aprovechar el espectáculo para hacer publicidad de sus automóviles en Brasil -más precisamente del modelo Olympia, lanzado el año anterior y bautizado en homenaje a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Era un auto compacto, con soluciones modernas como la estructura monocasco y la suspensión delantera independiente. Sus líneas eran aerodinámicas para los patrones de la época. Tenía incluso techo de lona y el motor era de 1.3 litros de cilindrada, con 24 caballos.

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Aprovechando el hecho de llegar a los 500.000 Opel producidos, la fábrica envió un Olympia hacia Rio en ese viaje inaugural del Hindenburg. Era una novedad absoluta y el mismo periódico publicó el 2 de abril: “Es la primera vez que se transporta por el aire, en todo el mundo, un automóvil completo, en perfecto funcionamiento y con todas sus partes. Este hecho ve pues el inicio de una nueva fase en la esfera de los transportes, estableciendo de manera imprevista y curiosa nuevas relaciones entre la navegación aérea y el automóvil”.

El Hindenburg fue amarrado en Santa Cruz en la mañana del 4 de abril de 1936, día sábado. Apenas fue desembarcado de la “majestuosa aeronave”, el Opel siguió -con cuatro policías abriendo camino sobre motocicletas Harley-Davidson- camino a la Avenida Rio Branco 79, donde funcionaba la Theodor Wille & Cia Ltda., agente Opel en Rio de Janeiro en la época.

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En los meses siguientes el pequeño Olympia que “cruzó el cielo del Atlántico Sur dentro de la protuberancia del nuevo Zeppelin” fue exhibido en la vidriera (ladeado por una bandera de Brasil y por otra de Alemania, con su esvástica), atrayendo pequeñas multitudes.

El revuelo era tan grande que, en su edición del 9 de abril, O Globo anunciaba en la parte superior de su primera página otra noticia sobre el Opel “medio millón”. Esta vez la novedad era que el auto subiría al Palácio Rio Negro, en Petrópolis para ser exhibido a la vista del presidente Getúlio Vargas. “Esperaba al auto una multitud de metropolitanos”, cuenta el texto que entraba en detalles del exótico flete aéreo del Olympia: “(….) en el transporte del Opel, cuya fabricación costó la cifra de 16 contos -la moneda de la época en Brasil era el “mil réis” y a los 1.000 “mil réis” se los llamaba “contos”-, fueron gastados nada menos que 52 contos!

Hindenburg

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Apenas a fines de septiembre el auto fue vendido. Los interesados eran tantos que Theodor Wille & Cia. Ltda. tuvo que organizar un sorteo entre sus clientes para decidir quien tendría derecho a compra. El suertudo fue un tal José Adonias de Araujo, según informaba el periódico el 30 de septiembre de 1936.

El Hindenburg tuvo una carrera corta e infausta: el 6 de mayo de 1937, hace exactamente 80 años, fue destruido por un incendio cuando se aprestaba a tocar tierra en Nueva Jersey, en los Estados Unidos. Un sinfín de causas hasta hoy jamás explicadas inflamó el hidrógeno que mantenía la nave en el aire transformando al “navío volador” en una bola de fuego. De las 97 personas a bordo, 35 perdieron la vida. Acababa allí la era de los grandes dirigibles.

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4 Comentarios, RSS

  1. Sovrasterzo 18/05/2017 @ 3:26 am

    Muy buen relato, de un momento bastante siniestro de la historia… se conoce bastante de ese dirigible pero nunca habia leido nada del Opel!

    • Sovrasterzo 18/05/2017 @ 3:28 am

      Y fantasticas las fotos, tremendo material de archivo! Gracias x compartir!

  2. danielc 18/05/2017 @ 6:46 am

    ¿Alguien sabe el porqué el Opel es tan parecido al Renault Juvaquatre? ¿El Renault fue una copia descarada?

  3. Güilbeis 18/05/2017 @ 3:03 pm

    En el museo de Zeppelin en Friedrichshafen hay una recreación de la cabina de pasajeros del Hindenburg a la cual se puede subir. También hay restos auténticos de la estructura sin restaurar. Así como varios motores Mercedes Benz y Maybach V12 que se usaban en los dirigibles.

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