Grand Prix City Bell 2107: los chicle-cars

Diego Speratti
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Cuando se trata de oxigenarse en materia de eventos de autos clásicos, nada como salir a los eventos de “tierra adentro”, aunque sea a 50 km de la ciudad. Si en el Grand Prix de City Bell del año pasado llamó la atención de participantes y público (y de Miguel Tillous) la aparición del “Chicle-Car”, en este edición fueron varios los chicle-cars o cycle-karts que se dejaron ver y querer, en la exposición en el centro de City Bell y en las pruebas de habilidad conductiva en los jardines de la República de los Niños.

Al parecer, La Plata y sus alrededores están a la cabeza de esta movida que según nos detalló uno de sus cultores/constructores, Hernán Queirolo, “se construyen con la idea de joder, para divertirse en el proceso de armado y luego manejándolos. Todo con dos mangos y con libertades estéticas absolutas”.

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En el Grand Prix (aparte del curioso Mehari Arena), aparecieron nada menos que cinco cycle-karts, cuatro de ellos funcionando y el restante y el más complejo de todos, por la ubicación anterior del motor, la tracción posterior y las suspensiones, en proceso de construcción.

La movida de estos “cycle-cars” modernos, según nos contó Hernán, surgió en Estados Unidos, y allí se construyen con algún tipo de reglamentación técnica: “hay trochas y distancias entre ejes definidas, los ejes deben ser rígidos y los motores de moto, preferentemente de no más de 200 centímetros cúbicos de cilindrada. Por supuesto, la estética debe ser sí o sí vintage. Otro temita que considero muy importante para preservar el espíritu es que quien lo construye es quien lo maneja”.

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En Youtube hay infinidad de tutoriales para el DIY (Do It Yourself, házlo tu mismo) de un cycle-kart y son imperdibles los vídeos de las carreritas del ambiente, especialmente las que se disputan en el pueblito de Tieton, en el estado de Washington, que una vez al año recibe a los nostálgicos en escala que disputan pruebas de aceleración en pleno “downtown“, carreritas en asfalto y en circuitos de tierra, algunos con cambio de pilotos y con trofeos que llevan nombres que nos remiten a grandes gestas deportivas de antaño, como la Gordon Bennett Cup. Todo hecho seriamente divertido.

En Argentina, el movimiento es incipiente pero crece sin pausa, como pudo verse en City Bell. Con mayores licencias “reglamentarias” que en Estados Unidos, los Queirolo (Hernán y su padre Aníbal) estrenaron su “monoposto de grand prix”, construido en Morón con alguna lejana reminiscencia de Delage GP (“la gracia es que cada uno le ve la inspiración que quiere”, dice su autor) y Matías de Urquiza, el propietario del chicle-car “original” también anduvo de estreno, con su nueva máquina, inspirada estéticamente en el legendario Bloody Mary de John Bolster. Con su entusiasmo contagioso Matías salió a probar otros desarrollos, que también con aquel kamikaze espíritu de las carreras vintage, lo mandaron al hospital… No lo ingresaron, apenas reportó una luxación de hombro en el revolcón.

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Armados con ruedas y frenos de motos, con motores estacionarios o de bi-rodados, japoneses y también de origen chino, con carrocerías de aluminio, chapa, madera, laminados o lo que sobre, con variadores o con caja y selectora, correas, cadenas y hasta viejas butacas de cine, lo que trasciende es la creatividad y la habilidad manual de quienes los construyen. “Sale dos mangos hacerlos, te das una vuelta por el Easy y lo completás”, resume Hernán, definiendo el espíritu y las intenciones de este movimiento que llegó para aquerenciarse y acriollarse.

Fotos: Diego Speratti

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7 Comentarios, RSS

  1. CHUZO 25/05/2017 @ 10:45 am

    Muy buenos los Cycle-Karts, las fotos y la nota.

  2. Fulgencio Focolisto 25/05/2017 @ 11:42 am

    Como diría un querido actor Argentino, “El ingenio popular nunca descansa” son de admirar y disfrutar un lujo

  3. Valentin 25/05/2017 @ 12:16 pm

    Se lo puso de echarpe el véteran….
    Un poquito más de bola a la seguridad muchachos. Hay cadenas al aire ahí al costado que si deciden salirse de cauce no solo oireis ¡libertad! sino el ruido de rotos radios y húmeros al quirófano y una inédita voladura de orejas en simultáneo.-

  4. moncho 25/05/2017 @ 6:19 pm

    me encanto la nota gracias Diego por hacernos conocer estas hermosuras y hacernos soñar con
    construirnas una ,
    lo cual me parece una brillante idea!!!!
    Pero ojo con la seguridad , esas cadenas expuestas son peligrosísimas!!!!!
    Ha no hacerse los machos que somos de carne y hueso
    Y los repuestos para nosotros No se consiguen en Easy.

  5. Sebastian 25/05/2017 @ 11:28 pm

    En EEUU los arman de manera mas estandarizada como dice la nota pero los motores no son de moto, son los Honda GX 6hp 212cc que tiran 3000RPM de buen torque. Esos motores son de uso general desde compresores, hidrolavadoras, maquinas agricolas, etc.

  6. danielc 26/05/2017 @ 7:34 am

    Me encantan esos bichos, pero yo no sé si es la edad o que pero tener un motor de acompañante a mi no me va, mucho menos con cadenas al aire. Convertirse en Isadora Duncan ahí arriba cuesta poco.

  7. ENRIQUE 27/05/2017 @ 7:11 pm

    ESTAN MUY BUENOS TODOS PERO YO ME QUEDO CON EL MORGAN DE COCO SPINA Q ESTA CON EL NRO. 16 EN LA SEGUNDA FOTO

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