La cupecita de Ninona

Diego Speratti
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Km 427. Desde hace 35 años los automovilistas más atentos que circulan por el kilómetro 256 de la Ruta 8, en Pergamino, saben que allí, al costado del camino, hace esquina uno de las construcciones más bizarras de todas cuántas pueden encontrarse en las rutas argentinas.

Cierre con bombos y platillos de todo el apoyo que le brindó a su hijo Héctor en su carrera deportiva, Don Arcadio Ninona encargó su sueño más delirante a un obrero de la construcción local, que con valor y humildes medios construyó esta casa en forma de cupecita de Turismo Carretera. Se trata de una interpretación paquidérmica, en hierro y cemento, de la cupé Ford 38 de TC con la que su hijo escribiera una de las páginas más gloriosas de su carrera: el quinto puesto final en el Gran Premio Argentino de Turismo Carretera de 1958.

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Héctor Ninona, el homenajeado con este monumento (que un programa de TV gringo clasificó entre las diez casas más originales del mundo), compitió durante varias temporadas en el Turismo Carretera, obteniendo como mejor resultado en 63 participaciones un segundo puesto en la Vuelta de Villa Carlos Paz de 1958, escoltando allí a Juan Gálvez y compartiendo también podio con Rolo Álzaga. Además, el piloto pergaminense tuvo recordadas participaciones en el Gran Premio Standard, donde fue animador de diferentes ediciones y en categorías disímiles a bordo de turismos como Isard 700, Siam Di Tella o Fiat 1500.

Comenzada y terminada en el año 1981, los Ninona disfrutan desde entonces de esta propiedad, que ha servido de base para diferentes transmisiones de competencias automovilísticas de radios locales, y aún conservan como espacio de ocio, de reunión familiar y para seguir rindiendo pleitesía al patriarca Arcadio y al viejo y querido TC.

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7 Comentarios, RSS

  1. captcha 15/11/2016 @ 8:33 am

    sin comentarios………………………….

  2. morgan. 15/11/2016 @ 9:22 am

    uhhhh. que lo pario……….ahora quiero ver fotos del interior………..sobre todo la “distribución” de los amenities…….

  3. Gallego chico 15/11/2016 @ 11:24 am

    Y la distribución de los alemites?

    • Beppe Viola 15/11/2016 @ 2:44 pm

      hace almenos veinticinco anios que no leo la palabra “alemite”…..
      ahora, yo digo…., para que ??

  4. moncho 15/11/2016 @ 6:13 pm

    Insolito!!!
    Pero que lindo homenaje!!!!

  5. Javier M 15/11/2016 @ 6:47 pm

    Y Tecalemite, Don Beppe?
    Tenía algunos engrasadores viejos en el galpón, comprados en ferias varias de Montevideo, hasta que un día hice limpieza.

  6. Valentín 18/11/2016 @ 1:02 pm

    Alemite…Para recordar que en esta jungla de mal nacidos que es mi Argentina, los engrasadores por no tomarse el laburo de destapar o cambiar los alemites pinchaban las camisas de goma, como le hacían a los 608 de la distribuidora de mi viejo en la Esso de la esquina de casa. Y “esso” que el gringo viejo les dejaba unas propinas fenomenales….
    En cuanto a distribución de ambientes: el día que hagan “la casa Gurí Martínez”, adivinen adonde va a ir la cucha del perro.-

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