La Estanciera de Posse

Diego Speratti
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Estanciera Posse

Se viene un fin de semana de elecciones presidenciales en ambas márgenes del Río de la Plata y es oportunidad propicia para ir un poco hacia atrás en el tiempo y recordar vehículos que sirvieron a la tarea de promocionar diferentes candidatos de la política, en este caso argentina.

El 26 de mayo de 1991 fue la fecha fijada por la Unión Cívica Radical para realizar su elección interna, donde se debía definir su candidato a gobernador para la provincia de Buenos Aires. Aquella contienda tendría como representantes a los «alfonsinistas» nucleados en el Movimiento de Renovación y Cambio y representados por Juan Carlos Pugliese; a los «anti-alfonsinistas» encolumnados en la Corriente de Recuperación Nacional, con Melchor Posse como candidato. Y a la Corriente de Opinión Nacional, con Juan Carlos Cabirón encabezando su lista.

La neoconservadora C.R.N. tenía como líder nacional al gobernador de Córdoba, Eduardo Angeloz, y, como ya lo mencionamos, presentaba en las internas bonaerenses al veterano dirigente Melchor Posse, eterno intendente de San Isidro y padre del eterno intendente actual, Gustavo Posse. Posse Sr perdería la elección interna con Pugliese, que a su vez perdería en las elecciones a gobernador con el representante peronista y hasta entonces vicepresidente, Eduardo Duhalde.

A principios de febrero de 1991 la campaña interna radical ya había largado, y en la Ruta 202 con el cruce de Castelar se movía por entonces esta IKA Estanciera remolcando un enorme cartel con sus respectivos altoparlantes. Además de la Estanciera, la postal del conurbano en los años menemistas la completa un hombre en su pesada bicicleta de reparto y un niño en una bici tipo Aurorita con todo el tuning de la época.

Foto: Archivo General de la Nación

1 Comentario, RSS

  1. LucasG 01/11/2019 @ 7:44 pm

    Posse el inefable. Notorio inútil cuyo ego agravó la crisis de Semana Santa, hasta que Alfonsín tuvo que desacreditarlo públicamente negando que fuera su vocero. En esos días, Angeloz había ido a pescar a los lagos del sur y comenzaba a ver la forma de cruzar la frontera si acá se podría todo. Un jovencísimo Mario Negri, vicegobernador, enyesado hasta el pecho luego de un accidente de helicóptero, estaba sólo en la gobernación de Córdoba aguantando la parada con un puñado de funcionarios y dirigentes.
    Mientras todo eso ocurría, Alfonsín caminó solo, en Campo de Mayo, hacia el nido de los carapintadas. Coraje, que le dicen.
    Sabrán disculpar el énfasis, quedamos pocos radicales. La mayoría se fueron del lado Posse de la vida.

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