La memoria viaja en Falcon

Diego Speratti
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«Autores ideológicos» es la instalación o escultura más impactante e importante de todas aquellas que hechan mano de un automóvil «con carnet FIVA» en Argentina.

Ahora que los museos y espacios culturales están cerrados, el Ford Falcon en mil pedazos no se lo puede ver en su emplazamiento tradicional del hall de Centro Cultural Haroldo Conti, en la ex-ESMA, en el barrio de Nuñez. Pero a la moda de estos días, estas fotos nos permiten hacer una especie de «visita virtual».

La obra de Javier Bernasconi, Omar Estela, Marcelo Montanari, Marcela Oliva, Luciano Parodi y Margarita Rocha, está acompañada por la presentación de los dos primeros directores de «El Conti».

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Eduardo Luis Duhalde esto escribió sobre la obra: «El terror se transmite, se construye, se representa y se simboliza. No se trata de la utilización simplemente de los instrumentos específicos del horror, como los centros clandestinos de detención y exterminio o los instrumentos de tortura como la picana eléctrica. El Universo del horror en Argentina fue más amplio y en el medio de él se encuentran los Falcon. Inocultable teatralidad del camino hacia la desaparición y la muerte…(…)».

El ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación continúa así definiendo al auto y su impronta: «Los Falcon verdes o grises, muchas veces sin patentes identificatorias, haciendo ulular sus sirenas y exhibiendo armas largas por la ventanilla, los hombres horribles con anteojos negros, son el símbolo de los ´70 y de los ´80. Su paso generador de angustias y pánico -aún en los ciudadanos más alejados de las prácticas políticas y sociales- es el símbolo móvil del terrorismo de Estado. Sus amplios baúles sirvieron para trasladar a los secuestrados, previa llegada de improvisto de los heraldos de la muerte. Hoy su simbología macabra sigue encogiéndonos el corazón».

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El texto firmado por Eduardo Jozami que suele acompañar la instalación dice lo siguiente: «un exitoso programa de TV mostraba en los años ´60 a una típica familia argentina y asociaba su nombre con el automóvil de mayores ventas. Eran los años del Desarrollismo, de Primera Plana y la cultura para ejecutivos, de una renovada convocatoria a los sectores medios para sumarse a la utopía de una Argentina Industrial. Símbolo de la potencia productiva tanto como de la felicidad doméstica, el Ford Falcon era emblema de un modelo de país que -cruzado por los conflictos sociales y el autoritarismo militar- persistía en ignorar los fuegos que estaba incubando».

«La memoria de los argentinos guarda otra imagen del Falcon, tan alejada de los sueños de la Argentina Potencia como la tranquila vida familiar. Identificado a tal punto con los secuestros, la irrupción violenta en las viviendas, la presencia sigilosa y amenazante, pudo pensarse que el Falcon no sobreviviría al retorno de la democracia. Siguió produciéndose durante ocho años más hasta completar el récord histórico de ventas. Se lo calificó, entonces, con impudicia, como un mito argentino, como al jockey Leguisamo o a Carlos Gardel».

«El Falcon pudo servir para otros fines en manos menos criminales, no es razonable atribuir a los objetos las culpas de los hombres. Pero, quienes vivimos esa etapa, ¿cómo podríamos superar una pesadilla recurrente? Un Falcon verde dobla la esquina chirriando y se acerca hasta nosotros como si todo pudiera volver a empezar», concluye Jozami.

No hay ni habrá un 24 de marzo sin recordar a los 30.000 desaparecidos que dejó la Dictadura Militar y sus genocidas, con el reclamo siempre presente de Memoria, Verdad y Justicia.

Fotos: Diego Speratti

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17 Comentarios, RSS

  1. Alejandro Marino 25/03/2020 @ 9:30 am

    #Memoria, Verdad, Justicia 30.000 veces
    Abrazo virtual.

  2. Lucasg 25/03/2020 @ 6:17 pm

    Estuve en el Conti hace un par de años en un congreso, y aproveché para recorrer la ESMA para ajustar detalles de mi primera novela.
    Esa escultura en ese contexto, verdaderamente te corta la respiración.
    Excelente nota, Diego.
    Abrazo fraterno.

    #NuncaMás

  3. Güilbeis 25/03/2020 @ 7:04 pm

    Con todo respeto al dolor de los involucrados y afectados, no fueron 30.000
    Hay suficiente evidencia de ello incluyendo la confesión de quien creara e implementara la cifra, incluyendo en la confesión los motivos que le dieran orígen.
    Para ser creíble y no generar dudas sobra la historia, no hay que tergiversarla.

    • Esmeralda 25/03/2020 @ 9:27 pm

      Ay Darío, picarón!!! Justo hoy te me apareces por acá…!!!

    • Lucasg 04/04/2020 @ 10:44 am

      ¿Sabe qué pasa, don Güilbeis? Ese número es simbólico, y ya significa muchas cosas. Es decir, no hace falta que indique un objeto con precisión. Es indudable que, entre las escasas virtudes de los dictadores (if any), la meticulosidad borgeana no figuraba, al extremo de detener una máquina asesina al llegar a cierto número redondo. Esos genocidas no se inspiraban en el Op Oloop de don Juan Filloy.

      Entre las interpretaciones más interesantes se encuentra la siguiente: los responsables de esas muertes, al menos de las cometidas entre el 24 de marzo de 1976 y el 9 de diciembre de 1983, saben bien a quién mataron y dónde están los restos. Había una contabilidad minuciosa de ese horror. Pero esconden esa información a la justicia y a las víctimas, por principio. De este modo, prolongan un daño que a esta altura es innecesario aún para la lógica perversa que los animaban. Ya es sadismo sin razón. Eligen que miles de familias no sepan qué pasó con los que faltan.

      Si, en cambio, en algún momento hubieran informado a quiénes mataron entre tales fechas, y qué hicieron con los restos, estaríamos hablando de esos -supongamos- 11.967 casos puntuales, no de un número simbólico. Nos acercaríamos a la verdad, y hasta quedarían sin mucho margen los que jugaron con las indemnizaciones. Pero, fundamentalmente, miles de familias cerrarían un capítulo de incertidumbre dolorosa.
      Hasta que llegue ese momento, 30.000 significa fundamentalmente el reclamo de verdad y de información.

  4. RaúlPL17 25/03/2020 @ 7:39 pm

    Soy uruguayo y es sobrecogedor, aunque aquí, si bien la policía tenía Falcon y se los asocia con la dictadura , ese halo siniestro lo detentaban, mayormente, las Chevrolet C10 Veraneio, una especie de Estanciera o mejor dicho, una Blazer más antigua e inclusive con los VW 1600 Escarabajo con dos carburadores que también fueron patrulleros. Tengo sentimientos encontrados respecto al Falcon. Nunca manejé uno, ni hubo en mi familia. Pero por recuerdos y un trabajo que estoy escribiendo, me gustan y a veces pienso que el Falcon puede salvarse de esa identificación tan ominosa.

  5. luis 25/03/2020 @ 10:54 pm

    Güilbeis: Comparto la idea del comentario, hubo un antes de la dictadura, con terroristas que formaron verdaderos ejércitos, en contra de la patria, hubo una presidente (o remedo, bah) que firmó un decreto de exterminio sobre esta gente (cada cual evaluará si para bien o mal), hubo una falta de institucionalidad que minó la capacidad de avanzar en democracia, hubo un ejército que, por un lado tuvo que pelear una guerra (fué casi una guerra civil, pero se concentró mas en el noroeste con epicentro en Tucumán por eso, en Bs As muchos la minimizan) contra ejércitos armados que llegaron a tomar pueblos enteros, pero ese mismo ejército prefirió el camino de la soberbia y la corrupción, y se descontroló, dejó de pelear contra hechos concretos para atacar ideologías y hacer negocios mientras tanto . Dicen los que saben, y la documentación existente que fueron, realmente, algo menos de 10000 los desaparecidos, cifra mas que suficiente para considerar un genocidio. Lamentablemente, hubo y hay mucha gente que, al amparo de una lucha noble y respetable, decidió hacer grandes negocios al bajo la complicidad y conveniencia de determinados poderes de turno desprestigiando y corrompiendo lo que debería ser una tarea noble. Me gustaría que, en algún momento, la historia se contara completa, y sin uso político, recién ahí, se va a poder aprender en serio

    • Güilbeis 26/03/2020 @ 2:57 pm

      Estoy de acuerdo contigo Luis aunque siendo precisos, el decreto o decretos, porque fueron varios, decía aniquilar el accionar subversivo y no aniquilar a los subversivos, que no es la misma cosa. Esto también es respetar la historia.

    • Mate cocido 26/03/2020 @ 4:22 pm

      Muchachos: Dada su avanzada edad guarden energías para lo que se viene que es solo un poco menos malo que la teoría de los dos demonios y el negacionismo. Le llaman COVID.

      MC

  6. gringo viejo 26/03/2020 @ 2:54 am

    Cuando la única forma de expresar nostalgia por las dictaduras y simpatía por los genocidas que les queda es un ejercicio contable de dudoso gusto quiere decir que en algo progresamos como sociedad.
    Excelente articulo, Diego. Un abrazo.

    GV

    • danielc 26/03/2020 @ 3:56 am

      Excelente Gringo Viejo. Gracias.

    • Güilbeis 26/03/2020 @ 3:04 pm

      No tengo ninguna nostalgia ni simpatía por ninguna clase de asesinos de ningún origen ni signo, porque además de delincuentes fueron unos inmensos inútiles y atrasadas, sin distinción de orígen ni signo. Mi nostalgia y simpatía es por la verdad.

      • am-mariano 02/04/2020 @ 9:43 pm

        «Mi nostalgia y simpatía es por la verdad.»
        Señor Güilbeis, lo re banco.

        El compromiso tiene que ser con la verdad, lo más que se pueda, siempre.

        Lo critica gente que no puede ocultar que profesa ideologías, las cuales le hacen querer adecuar la realidad a su ideología.
        Que andan tildando de esto o aquello a los demás.
        Igual, obviamente respeto que cada cual tenga su propia opinión.

        • am-mariano 03/04/2020 @ 10:25 am

          agrego
          «es lo que es, y no es lo que no es»
          diría el Budismo.

    • Güilbeis 26/03/2020 @ 3:19 pm

      El montonero que creó e instaló la cifra de 30.000 dijo que lo hizo para conseguir ayuda económica en Europa. Eso sí fue un ejercicio contable de muy mal gusto, inventar muertos para conseguir plata.

    • luis 26/03/2020 @ 3:58 pm

      Gringo: no es simpatía por los genocidas, solo entender que no llegaron del espacio, porque sí, sino que actuaron en consecuencia de una determinada situación. Obviamente, de defender a la patria contra terroristas a atentar contra la libertad e integridad de gente solo por pensar distinto hay un largo camino, y es innegable que lo transformaron en una aberración. Eso no quita que la subversión existió, que gente que actuó en dicha subversión fué tratada casi con heroismo, indemnizada e incluso premiada con cargos políticos, y que, en nombre de culpables e inocentes (obviamente que hubieron de ambos) hubo y hay gente que sigue haciendo negocios importantes. Como aclara Güilbeis, en esa contabilidad alterada, no hay un pedido de justicia sino de financiación y «potenciación» de dicha lucha (insisto que, igualmente, cerca de 10000 desaparecidos es una locura) llamando mas la atención. Por ahí, lo que duele es que se juzgue, y desprecie (que me parece bárbaro que se haga, pero bien hecho) un lado, y del otro parece que eran todas carmelitas. También complica y mucho el esclarecimiento de la historia el hecho de distorsionar muchos juicios con una justicia que ya sabemos como funciona, que ha cometido «errores» convenientes al relato con tal de desprestigiar a mucha gente solo por haber sido parte del ejército (desde ya que no me refiero a los responsables de las animaladas), si uno ve unos cuantos de los juicios se armaron con mentiras (comprobadas) y los jueces siguieron con la pantomima porque mantenían el «buen trato» con el poder de turno. Insisto, fué terrible, grotesco, criminal, etc, pero pongamos la foto entera, no solo la mitad

  7. El Anfibio 31/03/2020 @ 9:22 pm

    Es loable y signo de salud mental y cívica que se rescate la memoria desde todos los espacios posibles, aún o sobre todo desde lugares aparentemente «neutros» como el del periodismo automovilístico, entre cuyas filas también se padecieron las consecuencias de la dictadura más brutal de que se tenga memoria. Aunque un par de trasnochados negacionistas mareados por vapores de nafta vieja pretendan disfrazar de cuestiones numéricas e «imparcialidad» su apoyo abierto a las aberraciones más espantosas de que se tenga noticias. «Vade retro» a esos dinosaurios que van a desaparecer, y felicitaciones a vaderetro por sus notas y sobre todo por su mirada.

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