Limón alemán

Hernán Charalambopoulos
Opel_Kadett_C_Caravan
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Después de una buena ración de “Aspen nights”, condimentada con una fresca voz que me acompañó durante casi toda mi tarde de trabajo en China, terminé con ganas de algo más. Fue así que mientras volvía al hotel esquivando motitos eléctricas y carros con vendedores de frituras refritas, decidí escribir sobre algún auto italiano de los buenos. Es que en la titánica misión de evangelizar en el diseño a mis compañeros orientales, hoy tocó el turno de la década dorada del diseño italiano. Muchos nombres ilustres continuaron reverberando en mi cabeza, e invitándome a subrayarlos una vez más en la bitácora de mi memoria.

Grande fue la sorpresa (o decepción) al ver que mi socio Bertschi se despachó con un desayuno de Ferrari que dejó pipones a unos cuantos incluido a quien escribe. Puchereando y mirando por la ventana como las tristes chimeneas dejan escapar vapores de quien sabe que cosa, decidí honrar el gris y monótono paisaje industrial de esta ciudad y continuar con la saga de “Cool lemons” pero esta vez apuntando a la entonces Alemania occidental.

Lemon, pero no tanto, el Kadett del 1973 al 79 fue el último con ese nombre en ser empujado por las ruedas traseras y el último en montar motor longitudinal. Aquí lo conocimos como el Opel K-180, auto con el que GM nunca pudo hacerle la más mínima sombra a Ford con su Taunus, y no por calidad (aclaremos) sino porque simplemente era más chico. La eterna pregunta es que hubiera pasado si fabricaban el Ascona en vez del anémico y sediento K180…

Las mejores versiones quedaron obviamente del otro lado del charco, entre las cuales el tres puertas y el GT/E, un coupé de cierto garbo que era una versión reducida del Manta, una de las coupés mas emblemáticas del segmento medio europeo en aquellos coloridos setenta .

Dejando los placeres de lado y empapándonos de estoicismo, vamos a enaltecer y homenajear la sufrida pero atractiva figura del Caravan de dos puertas ( zwei türer) que era un híbrido entre rural y un auto de carga pero con alma de un auto familiar. Seco, áspero, poco amable de líneas y algo tosco en sus modales mecánicos aunque siempre eficiente, este Kadett Caravan podría ser perfectamente descrito como la versión mecánica de una jefa de sucursal de la Deutsche Post de Rüsselsheim, una de las ciudades más lánguidas que me tocó conocer.

Disfruten de la Ferrari 250 SWB y lean también la nota, porque seguramente en alguno de los grises separan estas dos formas de llevar nuestros huesos de un punto a otro, encontrarán un lugar bajo el sol. Hasta mañana.

0 Comentarios, RSS

  1. VIVIANA01 09/11/2010 @ 11:48 am

    que buena nota Hernán!!!!

    Ahora el primero es muy parecido a un R 12 o Lancia pero coupe familiar?!! que raro…..

  2. gallego chico 09/11/2010 @ 12:01 pm

    Siempre me gustó por su diseño aunque la llegada como K180 fue tardía y por lo tanto ya un poco desactualizado. Luego la manito que le dio GM Argentina lo liquidó del todo. Fui un sufrido usuario de un K180 azul (medio eléctrico el azul). En familia lo conocimos como “el bosto”. Tuvo la rara virtud de dejarnos colgados en las rutas mas lejanas y en las peores condiciones. La lista de defectos, fallas, prblemas por exceso de peso en el tren delantero, pintura y otras lindezas dan para varios posts. No vale la pena abundar…

  3. Mariana 09/11/2010 @ 12:12 pm

    demasiado grande.

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