Mi Buenos Aires querido

Hernán Charalambopoulos
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caddy
“Está llegando mi amigo de Brasil. Nos vemos en Palermo y de allí arrancamos”. Con esa frase Speratti inauguraba veinticuatro horas de vértigo para el pobre Jason Vogel, en donde recorrería los puntos extremos de esta loca Buenos Aires: Bandera de largada entonces en el barrio de mi infancia, hoy convertido en una simpática feria persa.

Mesa de cinco con Tillous, el carioca, Speratti, un mexicano que no entendía muy bien qué había venido a hacer a la Tierra, y yo. Algunas botellas de cerveza artesanal (nunca la digerí muy bien, prefiero la industrial), y de allí, raudos a la pizzería “Víctor” de Vicente López, en donde nos deleitamos con una soberbia fugazzeta de jamón y queso, que nos dejaría inhabilitados para entablar  comunicación alguna con cualquier espécimen de la raza humana a menos de dos metros de distancia.

Cuando la lengua hurgaba entre las cavidades molares en busca de las últimas partículas de cebolla, y en medio de las irrefrenables asperezas de nuestro aparato digestivo que no paraba de expulsar burbujas de cebada, sonó mi teléfono.

Confirmaba la invitación al cumpleaños de Cristian, un amigo que me regaló la vida, y a la que no pude negarle aceptar tan peculiar presente. Los festejos se llevarían a cabo en el Club Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, lugar de culto para los amantes del turismo aventura como nosotros, así que luego de explicarle a Jason de qué se trataba, accedió a compartir la travesía hacia el lejano Oeste del conurbano.

Speratti nos dejó plantados (aprovecho y se lo recuerdo), así que partimos hacia nuestro destino junto a otra amiga que se acopló sobre la hora. Al llegar, no pude disimular la sorpresa al escuchar el sabio comentario de Jason, paragonando el lugar con el de la película “Luna de Avellaneda”. Ojo afilado…

elvis51

No me voy a a dilatar en describir la fiesta, sólo me detengo en el punto álgido del evento que tuvo lugar cuando el festejado bajó por una escalinata, envuelto en humo artificial y luces psicodélicas… ¡Disfrazado de Elvis! Pensamos que la chopera alquilada contenía algo más que cerveza pero no… Era verdad. Luego del show y unas cuantos vasos más, decidimos volver, ya que nos esperaba un día largo, así que gracias a los buenos oficios de Jackie al volante que nos depositó en la puerta de casa, pudimos finalmente entregarnos a los brazos de Morfeo, aunque más no sea por unas horas.

La mañana siguiente nos encontró con la proa del 403 apuntando hacia la ciudad de Monte, en donde visitaríamos a un coleccionista amigo de Speratti, y que hacía mucho tiempo que no se veían. Nuestra cabeza era un volcán a punto de entrar en erupción producto de la copiosa ingesta cervezal, sensación que aumentó al abrir el techo corredizo, elemento éste, sabiamente rebautizado por los mexicanos como “quemacocos”.

quemacocos

Llegamos al lugar señalado luego de dos horas, con Jason fotografiando todo objeto mecánico en estado de descomposición, o a punto de ser transformado en alimento para compactadoras. Entre los autos estacionados en el prolijo y pintoresco lugar, había un 3CV destartalado al que mis compañeros no dudaron en venerar, y luego de averiguar de quien era, se quedaron hablando con la propietaria del auto un buen rato, mientras el sol, vino tinto, y los chacinados servidos en la mesa unieron todas sus fuerzas para depositarme en el excusado, lugar que adopté como propio por un buen rato antes de pasar a ver los autos, celosamente guardados en un galpón contiguo a la casa.

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Un apasionado y atento anfitrión, finalmente abrió las puertas de su nutrida colección, que aunque no estaba expuesta en su totalidad, poseía objetos de indudable valor, como un Cadillac convertible de 1941 (gracias Mahar) de color azul, verdadero “masterpiece” de imponencia y calidad de construcción, dueño de una elegancia abrumadora a pesar del gigantismo inevitable que carga en sus genes como todo auto gringo.

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Otro Cadillac, un Sedanette del 46 (gracias Mahar), auto muy interesante desde lo estético y como concepto, más un Buick Roadmaster del mismo año, completaban la avanzada americana, acompañada por distintos autos europeos, entre los que se distinguía claramente un Citroën ID en muy buen estado de conservación, y que resulta un ejemplar bastante raro en estas tierras.El sapo de los ojos saltones compartía rincón con un Triumph TR3, un Mercedes Pagoda, y una Giulia GT 1750 vestida de riguroso traje rojo. Un Peugeot 403 pegado a una Chevrolet Apache remataba la dotación del lugar, al que accedimos luego de espiar un buen rato, y ante la insistencia como buenos niños molestos que somos…

El anfitrión en un noble gesto, hizo pasar a todos sus invitados, aunque dándonos ciertos privilegios por ser condescendientes de su causa y afectados por la misma patología coleccionista. Fue muy entretenido para nosotros escuchar las preguntas de sus amigos, verdaderos ignorantes del tema, aunque muy atraídos por aspectos en los que nosotros nunca recalaríamos al menos al principio, como el precio, o cuanto paga de seguro.

ID

El 403, estóico, nos estaba esperando bajo un sol cruel con sus asientos en estado de virtual incandescencia, que al entrar en contacto con nuestras carnes, nos dejaron escapar más de un insulto antes de retomar el viaje de regreso, sin descuidar el saludo final al anfitrión, invitados, y por supuesto a la dueña del 3CV destartalado.

A las primeras veinticuatro horas de Jason en Buenos Aires les faltaba todavía el lento regreso por la autopista, la interminable cola de la General Paz, mi resaca, los 34 grados, el embrague del Peugeot que junto al engranaje de la primera velocidad me recordaban en perfecto francés ( lo digo por el sonido ggrrr…) que para un auto de casi cincuenta años, esas desalmadas procesiones de domingo no le hacen nada bien a su salud.

Luego de más de tres horas dejamos a Jason en su hotel, atravesando una ciudad en plena orgía pirotécnica fruto de los fuegos que el buen Mauricio dispuso detonar a lo largo de toda la Avenida Libertador de norte a sur, generando una impensable aglomeración de gente y un caos, sólo comparable al que tuvo lugar con la llegada del papa Juan Pablo II.

Antes de eso, habíamos embalado el tanque de nafta para su 3CV comprado en una casa de repuestos local, y que llevaría como equipaje de mano en el avión (¿?) una vez de regreso y al terminar la presentación de la pick up VW Amarok, evento que vino a cubrir para el diario “O Globo”.

Aún no sabemos como terminó su viaje, pero de mantener el ritmo de las primeras horas, Jason seguramente se llevará un recuerdo por demás intenso de nuestra querida Buenos Aires.

0 Comentarios, RSS

  1. cinturonga 08/01/2010 @ 1:31 am

    Jason es amigo o enemigo? No es facil aguantarlos cuando hablan de futbol(con justificaciones mas que validas), pero torturarlo? pobre muchacho.

  2. Mahar 08/01/2010 @ 3:27 am

    El famoso periodista tupiniquín, hijo de Evo Morales como se ve en su cara morcha, es el poderososo edictor automovilistico del mayor diario de Brasil. pero su mayor claim of fame es ser el lider inconteste de los bicavalistas de BRASIL. Cuando sale a las calles todos los ocho compañeros de desdita automotiva echan rosas en el tapizado rojo que le sirven, como se fuera el DALAI LAMA de las maravillas mecãnicass del Chevron….Cuando arribó a RIO le mandaram llevar el reservatorio en suu casa sobre las espaldas de sus seguidores, cerquita del taller adonde se dedica a la constrcciónde la iglesia de Ntra Sra de los Sapitos…su par de dos caballos franceses…un personaje!
    M

  3. Mahar 08/01/2010 @ 3:32 am

    perdón… la Cadillac Azul convertible es una 41…de mecanica igual a la 46 Sedanette. Flathead V8 de 346 pulgadas y 150 caballos, la primera con Hydramatic en la marca…los excesos del refrscode cavada hacen esto…algunos detalles fican por el camino…
    M

  4. tete 08/01/2010 @ 11:02 am

    No sabia que la pizeria Victor de vicente lopez era tan buena, la tengo cerca de casa y siendo un fundamentalista de las pizzas se me paso por alto !!

    Excelente el relato !!

  5. Hugo Semperena 08/01/2010 @ 3:11 pm

    Muy buen relato. Creo conocer al dueño (o tal vez ahora ex dueño) de la Cadillac y de una Pagoda que está justo a su frente.
    Precisamente vivió hasta hace un par de años en unas chacras cercanas a Monte, y luego por motivos laborales se fue a vivir a Méjico.
    Este amigo supo correr el GP del ACA en 2 oportunidades con un 404, y durante un tiempo fue un habitué de los eventos de clásicos.
    Luego casamiento, chicos, laburo, y ahora traslado lo alejaron.
    Tengo más datos si interesan.

    Saluti

  6. cinturonga 08/01/2010 @ 3:38 pm

    Estimado Mahar,
    si le nombro macohna, que le dice?. Estaba rico al menos?

  7. Jason 08/01/2010 @ 5:28 pm

    Muy buen relato (excepto por la parte escatológica).

    La parte profesional del viaje (VW Amarok) fue totalmente inutile – pero en eventos sociales, las 24 Horas de Bs.As. fueron inolvidables.

    Gracias por la grandiosa recepción!

  8. Jackie 08/01/2010 @ 9:54 pm

    Aqui la “acoplada” la amiga que los trajo sanitos de regreso del Cumple de Cristián.
    Muy buen el relato, falto una partecita … como mi auto no tiene stereo para evitar el silencio “alguien” nos deleito con Tangos y canciones Mexicanas!!! Jason por favor conta detallesssssssssssssssssssssss porfis jajajajaj

  9. mahar 09/01/2010 @ 2:31 am

    el señor Vogel, el pájaro, es un admirador ferviente de Gregorio barrios y Lucho Gatica,logo cantante de Boleros sin fin….una vuelta fuimos a las Mil Millas, con la Ballena, que Don Spaghetti conoció bien,enteramente a la base de tangos y boleeeeeeeros por la Patagonia afuera. Fuera lo que sabe de musica BBR de los años 50 y 60…
    Cinturonga:
    “nombro macohna” se refiere a las florestas Paraguayas? o quizás a la confusión mental de los protagonistas, un bando de borrachos cantantes de la madrugada?
    m

  10. Jason 09/01/2010 @ 5:05 am

    Si es que te marchas, paloma blanca, alza tu vuelo, poquito a poco, llévate mi alma bajo tus alas y dime adiós, a pesar de todo…

  11. cinturonga 10/01/2010 @ 6:56 pm

    Estimado Mahar,
    la combinacion de ambas.
    Un carinho muito glande.

  12. Mariana 01/10/2013 @ 8:27 pm

    Hasta con tela de araña el Citroen se ve super espectacular.
    cuánta belleza!

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