Nunca taxi…

Hernán Charalambopoulos
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cabeza
 
Los oportunistas de siempre también tuvieron su momento en el estacionamiento de Autoclásica.

Aquí vemos como el dueño de un torturado Falcon Sprint intenta convencer a la platea de que es el auto que estaban buscando. Optimistas por definición, los vendedores emplazaban sus mercancías en puntos estratégicos y con gran anticipación, estudiando los movimientos de quienes ingresaban, y esperando cosechar llamadas y realizar la ansiada transacción.

Otros, se conformaban con llevar sus autos antiguos a pasear, y sin quererlo, dieron un muy pintoresco marco a las adyacencias de la muestra.


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