Nunca taxi…

Hernán Charalambopoulos
car-salesman
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Esta mañana tuve un papel protagónico en una de las escenas más descriptas en las reuniones, mitines, carreras, o cenas de clubes: Ir a ver un auto…

Todo comenzó gracias a la muy buena voluntad y predisposición de un amigo que sabiendo de mi estado de ansiedad por dar con una “Getevé” hizo un par de llamadas, encontrando más de una oreja amiga del otro lado de la línea. Luego del tercer intento, colgó y mostrándome su amplia sonrisa me dijo: “La traen en estos días. Te aviso”.

Con mi cerebro trabajando desde hace rato en la zona roja del tacómetro, esa era la peor de las respuestas que me podía dar, y lo único que logró fue prolongar la agonía, haciéndome dar vueltas en la cama por las noches, como a un pollo en plena prueba de calor dentro del spiedo… Mi pobre almohada cansada de los cabezazos que ligó en los últimos días, se resignó y esperó como tantas otras veces que pasara la tormenta.

Ayer por la mañana cuando la paz se había adueñado de mis sentidos y me encontraba vibrando en una frecuencia bien distinta a la de las últimas noches. Sentado en un coqueto barcito, y repasando los títulos del Olé, me ví entrándole sin piedad a un muffin de arándanos, cuando inesperadamante sonó el celular: “Ya llegó, vamos a verla. Te espero allá”. Esa frase sonó como una contraexplosión, y retumbó en toda mi cavidad craneana, reverberando como solo la imagen de un oasis puede hacerlo en medio del desierto, allá a lo lejos y siempre presente, aunque difícil de alcanzar. “Dame media hora” respondí, e inmediatamente cancelé todo lo que tenía programado para la mañana, borrando de un plumazo mi conducta y responsabilidad a la hora de sentarme a trabajar. “Es por una justa causa” me susurraba el diablito…

Para ambientar la escena, queda solo decir que este auto tiene una gran historia, y es famoso al menos entre los conocidos, quienes asado de por medio me aconsejaron vivamente su compra. Hablando mi amigo con su penúltimo dueño, este le refirió que el auto “estaba inmaculado y que solo había que cambiarle los aros”. Al hablar con el señor que lo vendía, su versión fue: “Hay que hacerle solamente los retenes de válvulas, ya que humea un poquito” Primer señal de alarma no escuchada por el diablito que a toda costa quería encarar para la agencia…

Nos citamos con mi amigo delante del auto como para no llegar solo, y honrar su gesto de interceder ante el vendedor, quien sobre la pregunta acerca del precio me había dicho el día anterior “ No se…pero lo quieren vender rápido, así que tranquilo…” Segunda señal.

Me bajé del taxi (la impaciencia era mucha como para masticarla arriba del 84) y encaré hacia el lugar, en donde yacía solitaria, una Getevé roja en la vereda. Ejem….

Debo reconocer que no soy fácil a la hora de mirar un auto y que tengo cosas muy claras que son para mí innegociables: Las líneas deben ser perfectas, y tanto superficies como reflejos de la carrocería no deben presentar saltos o desvíos significativos. Paso siguiente, tomo un imancito de heladera y empiezo a tirárselo desde la zona media hacia abajo. Si el imán no se pega, es porque no hay chapa, y si no hay chapa, quiere decir que hay masilla, y si hay masilla…Bueh, ya sabemos…

Luego paso al interior, que no debe presentar alteraciones, ni reparaciones, y en lo posible conservar dignamente su forma, textura y color. Solo después de ello, me fijo en los detalles mínimos y si pasa la inspección, llamo a mi mecánico, y el me dirá si vale la pena o no la compra. Prefiero un casco derecho con toquecitos y raspones, antes que una banana masillada y toda lustrada. ¿Vamos bien? O sea que la prioridad la tiene la carrocería e interior, siendo la mecánica lo menos trascendente a la hora de decidirme, salvo escandalosas excepciones,claro…

Terminada la explicación de mi rutina a la hora de visitar un auto, nos sumergimos nuevamente en la escena:

“Flaca, fané y descangallada, la vi esa madrugada, salir del cabaret…” No se porqué pero la letra de ese tango fue lo primero que me hizo contacto cuando vi la sufrida silueta del objeto en cuestión: Faldones delanteros torcidos y pintados de color carrocería (son negros, aquí eran rojos), chapón delantero martillado y repintado, por ende desencuadrado. Como consecuencia lo que va allí montado, o sea parrilla y faros, nunca estarán derechos. ¿No? A esto le sumamos una horripilante goma negra comprada en Warnes en lugar del riguroso negro pintado en la ranura central del paragolpes y nos vamos haciendo una idea de lo que tenemos entre manos. Volviendo a la parrilla, esta era del 1.6 y no del 2.0, y además tenía el triángulo un poco torcido, lo que sumado al estrabismo de los faros, no daba un panorama alentador para lo que vendría….

“No importa” me decía el diablito, “Seguí mirando. Vas a ver que está buena”. Levanté la mirada como buscando recuperar la confianza y noté algo en las zonas bajas. Lo único que vi fue un estribo que se retorcía peligrosamente, cambiando su sonido al tacto a medida que nos acercábamos a los pasarruedas delanteros. Las líneas de las puertas, tanto medias como bajas, habían sufrido un ligero restyling por parte del “artista” de turno, dándole una imagen de lo más particular. Al asomarme para chequear la zona posterior, veo un “Pallett” de madera de un metro y medio por uno y medio apoyado sobre la chapa para tapar la patente y evitar la multa de rigor… Sin ser un exquisito, se me ocurren otras formas más delicadas de tapar una patente. ¡¡¡Es como matar una mosca con un Kalashnikov !!!

Luego de constatar un lindo bollo con saltadura de pintura incluido en la zona izquierda, levanté la alfombra del baúl y noté que no solo carecía de rueda de auxilio, sino que además  la pintura estaba “gordita”, hinchada, y hasta agrietada en algunas zonas en donde se asomaba el óxido, que saludaba alegremente al valiente de turno. Tener amigos médicos me hizo recordar que por suerte hace pocos meses me instaron a renovar mi vacuna antitetánica, con lo que la imagen descripta no representaba peligro alguno para mi integridad física.

Eso me dio nuevos bríos para seguir escarbando, pero la incómoda presencia del “pallett” me lo impidió. Ya con pocas ganas de continuar, aunque movido por una gran curiosidad, asomé el hocico en el habitáculo nomás para confirmar lo que había presentido: Butacas delanteras mal retapizadas, paneles de puerta hechos a nuevo sin respetar el dibujo original, y además perforados para alojar sendos parlantes pequeños, cuyos hermanos mayores reposaban plácidamente en la bandeja posterior mutilada para la ocasión. Pomo de cambio de Fiat Palio, y una extraña forma de la consola baja, remataban un panorama poco alentador. Faltaba todavía la mecánica …

Antes de pasar a los fierros, mi amigo me presenta al empresario, quien comienza a hablarme de las bondades del aparato que me quería embocar, y yo emulando al gran Nicolino, con sutiles pero efectivos golpes de cintura iba esquivando y retaceando respuestas a sus categóricas afirmaciones. Ni me animé a levantar la alfombra del piso por piedad hacia el pobre auto que nada había hecho hasta ese momento para ganarse mi antipatía. Mientras este señor pontificaba sobre las infinitas virtudes del auto, y luego de comentarme que estaba parado hacía dos años (a los que respondí tragando una enorme bola de saliva), le pedí amablemente un imancito de heladera, ya que al encontrarme en la calle cuando recibí la noticia de la visita, no pude agarrar el mío de casa. “Para que lo querés?” indagó el sujeto… “Para ver cuanta masilla tenemos en las zonas bajas” contesté. “ Todos lo autos tienen masilla, y mas éste que fue repintado” “Cuando pintás un auto, le tenés que poner masilla” contestó el experto desde el Olimpo.

A esta altura, empecé a preguntarme si en verdad tengo cara de p…tudo (perdón por la expresión), o era nomás esta persona que se estaba aprovechando de mi aplomo en este tipo de situaciones. Terminada la lección sobre el tratamiento de superficies del automóvil antes de su pintado final, y sintiéndome el peor de sus alumnos, le pregunté al erudito si me podía decir el precio del áuto.

“Mirá, una Getevé vale 18 o 19 lucas (verdes)”. Este auto con una afinadita y cuatro gomas (cinco porque no tenía auxilio…) queda como nuevo, así que estoy pidiendo catorce y medio. Es una oportunidad”. En ese momento toda la educación recibida por mis padres se cruzó entre mi ser y la cara de piedra que hablaba. Odié ser tan recatado, ya que me hubiera gustado ser un poquito más animal para poder expresarme libremente y luego de desbarrancar todo el árbol genealógico de la familia del erudito, seguir con la descendencia (a cuenta) y terminar con su persona.

Llevé mis huesos hacia la vereda, en donde la pobre Getevé yacía enferma, y con sus ojitos torcidos me miraba como diciendo “ Si, si…ya se lo que pensás…No me lo digas que me lastimás…Yo hago lo que puedo”. Saludé de la mejor manera que pude al vendedor, y junto a mi amigo emprendimos el regreso durante el cual me confesó que el no había visto el auto antes, como pidiendo disculpas por algo que en verdad fue un acto de lo más noble: Darme una mano para cumplir un viejo anhelo.

Nos saludamos, y esta vez si, subido al 84 pensé que esto es un partido perdido. Comencé a imaginarme manejando otros autos, y no acariciando el volante de uno de los juguetes que más he deseado desde aquel primer encuentro en el puerto del Pireo hace  ya más de treinta años.

0 Comentarios, RSS

  1. a-tracción 23/02/2011 @ 7:05 am

    El sufrido, incansable y masoquista camino hasta encontrar eso que tanto deseamos. Lo mas gracioso es que la ansiedad siempre juega haciendo trampa y generalmente ese objeto tan deseado aparece cuando ya elegimos otro para saciar ese sentimiento tan cultural llamado pocesion. “Todo llega para aquellos que saben esperar” o mejor dicho “Suframos de ansiedad mientras tal vez, ese amor sonado, un dia aparezca”.

  2. Fuoripista 23/02/2011 @ 8:35 am

    Excelente relato que demuestra que Ud estaba en un “día de calma” porque ante esta crónica de un intento de colocarle un pijamita de los ositos cariñosos y “acostarlo” como a un inocente niño, ha demostrado su hidalguía.
    Final no positivo pero ejemplificador.

    P/D: “muffin de arándanos”?? qué lejanos tiempos en que en los bares se pedía uno de “crudo y queso”!!

  3. Maximo Palmbaum 23/02/2011 @ 8:39 am

    Lo felicito por la nota, es extraordinaria.
    saludos

  4. Cobra 23/02/2011 @ 9:57 am

    Que pena saber de una Alfetta derruida, hay muchas asi lamentablemente. Estimado Hernan, ya va a aparece el amor, en el momento menos pensado esta ahi esperando, a no desesperar, calma calma que no pan del cunico..
    Conociendo el yeyo, se que cuando encuentres la Getevé va a ser de las mejores o camino a serlo..
    Excelente el relato.
    Un abrazo,
    Fer

  5. Pablo Felipe Richetti 23/02/2011 @ 10:05 am

    Una pinturita, la nota, no la GTV…
    Ya va a aparecer una digna.

  6. Tete 23/02/2011 @ 10:29 am

    Eso de que, “espera que la tienen que traer” ya me sono feo, el tipo que tiene un auto que esta impecable, esta seguro de lo que tiene, y no necesita llevarlo a ningun lado para venderlo.

  7. morgan. 23/02/2011 @ 12:29 pm

    que raro que no te dijo que la usaba una viejita para ir a tomar el té los domingos…..que le hizo el último cambio de aceite hace 1000 km….en 1998

  8. GRAHAM 30 23/02/2011 @ 12:45 pm

    Generalmente somos mejores compradores que vendedores, y a veces nos apresuramos en tomar decisiones. No desesperes Hernán, ya va a aparecer “el auto”. Como dice un refrán: el auto busca al dueño…

  9. DanielC 23/02/2011 @ 1:04 pm

    El premio se lo lleva quien sabe esperar, no te desanimes. Una sola pregunta: si el parche lo hicieron con estaño “a la antigua” el imancito no te sirve pero sigue siendo un laburo bien hecho, ¿o no?

  10. Mariana 23/02/2011 @ 1:15 pm

    Pobre autito, mas solo quedo.

  11. cinturonga 23/02/2011 @ 2:11 pm

    Excelente relato! Ya me veo al jurado de autoclásica 2012 paseando por las calles de la expo con imanes.
    Buen dato, no lo conocía. Ahora, me imagino la cara del tipo cuando se le pidió un imán de “heladera”, “vas a pedir empanadas, pibe?”.
    Un carinho glande, Cinturonga.

  12. mastergtv 23/02/2011 @ 3:45 pm

    HERNAN;LA GTV QUE TENGO APARECIO BUSCANDO UN 131 RACING,DE PURA CASUALIDAD.EL AUTO VA A APARECER,NO SE SI EL QUE VOS TENES EN MENTE(JUVENTUS CERRO HACE ALGUNOS DIAS…)ES COMO DICE GRAHAM 30,EL AUTO BUSCA AL DUEÑO,LA ESPERA VALDRA LA PENA.
    SALUTI
    OO=V=OO

  13. Fede44 23/02/2011 @ 3:57 pm

    Al igual que le pasó a mastergtv, buscando Fiat 1500 C y Torino, me compré el primer Peugeot 404 que fuí a ver, allá por el 2001. harto de ver porquerías…

    ya aparecerá. Quizás deberías probar buscando un buen 505

  14. altodesing 23/02/2011 @ 4:13 pm

    Bueno, peor es casarse.

  15. FUNERAL CARS 23/02/2011 @ 4:14 pm

    Quizas puedan ayudarlo “alfistas gallegos ??

    http://alfistasgallegos.mi-web.es/board/tengo-un-gtv-2-0-de-1986-t98.html

  16. DBU 23/02/2011 @ 6:23 pm

    Piano, piano Hernán, ya aparecerá.
    Yo aplico el mismo criterio para mis compras: chapa e interior cuidados, mecánica tan sólo decente; ¿Nos convertirá en menos “tuerca” la utilización de este método?

  17. altodesing 23/02/2011 @ 9:06 pm

    Hoy Manolo se llevo el iman que nos habia obsequiado el Fino Fineschi, en una carrera de la Copa de las Naciones con el dibujo de su auti y la publicidad del Banco de Quilmes. Su destino era comprar un Corvette 53. Como le habra ido a Manolo?

  18. XCaruso 23/02/2011 @ 10:01 pm

    Muy buena nota Hernán, me hiciste cag… de risa!!!

    Me permitis contar una pequeña anécdota??

    Si,bueno,lo mas divertido de ir a ver un auto con Hernan es el tema del imancito. El otro dia fuimos a ver un … (no mejor no lo digo para no desvelar ciertas preferencias), que ya a simple vista y en la oscuridad del garage donde estaba, podíamos notar que la capa de masilla variaba de 1 a 5 cm de espesor según los paneles de la carroceria, no obstante eso, una vez a la luz, donde no había discusión, la prueba aleccionadora del IMAN debía llevarse adelante a pesar de todo y de todos… Nuestro amigo se apeó hasta el restorán de la esquina y volvió con su imancito prestado. Con magistral destreza fue aplicando el iman a lo largo y a lo ancho de los bajos y los no tan bajos del auto tal un médico con su estetoscópio. Mientras tanto el dueño, siguiendo con la mirada cada vez que el iman caia y era atrapado en un movimiento certero de mano izquierda, azorado por tal demostración de habilidad trataba sin éxito de destacar las bondades del vehículo…Demás está decir que el imancito no se pegó en ningún lado excepto la parte superior del techo…(por lo menos volcado no estaba)

    Paciencia ya aparecerá, es más, en algún lado está, ahora mismo….

  19. Don Richard 23/02/2011 @ 10:14 pm

    Hernán:
    Sabés que en el Club hay algunas que están muy buenas, yo recuerdo ya mismo cuatro y puede haber hasta seis. Algunas son inmaculadas y piden arriba de lo que te dijo que pedían en el mercado el vendedor. Otras hay que esperarlas, porque por ahí a algún propietario se le da por venderlas para comprar otro auto. No deseperar que esto es como conseguir novia, no es cuando uno quiere sino cuando se da. La calentura no te conduce a nada, más que a meter la pata. No abandones tu pasión por la Alfetta, porque un teutón no es lo mismo, sea de la marca que sea.

  20. Daniel.M 23/02/2011 @ 11:00 pm

    Recuerdo que en el año 2000 andaba buscando un BMW E 21, llame a una agencia que publicaba uno y me dice, Flaco !, ese ya se vendio pero venite que tengo el Beeme para vos, un 733 con 80000 km reales que estuvo 15 años guardado, pintura original y absolutamente inmaculado, y el muy pirata, me lo ofrecio con tanta pasion que me la crei, me fui de Adrogue hasta la Paternal, cuando llego a la agencia el tipo me dice, flaco! te voy a mostrar tu beeme, cuando lo vi me queria matar, debia tener mas o menos 2.080.000, pintura original, si porque ningun beeme en el mundo debia estar tan mal pintado como este, y los tapizados eran similares a los del peugeot 504 de los 90, me acorde de tada su familia, pero como todo llega, por suerte pude dar con el E 21 que buscaba, asi que paciencia

  21. Gonzalo Balaguer 24/02/2011 @ 12:10 am

    Hernán, todo bien con los Alfa pero…

    A vos te veo arriba de un Saab, deberías enfocar la búsqueda para ese lado…

    Dónde están Charly, Alberto Domingo y Nacho para guiarlo por el buen camino?

  22. raulito 24/02/2011 @ 12:24 am

    no puedo creerlo, debo admitir que me hiciste reir con tu relato y tambien, se, que no hay exageracion alguna en tus palabras.Gran descripccion de una situacion que, te aviso, vas a seguir viviendo por unos cuantos autitos mas… pero.. se que va a llegar..y ahi esperaremos ansiosos por leer la nueva cronica de tu cara de felicidad.y obvio de dar una vueltita ….

  23. Juan Pablo 24/02/2011 @ 1:37 am

    Vendiste el 403 o agrandas la cochera con la GTV? Ese 403 es mi sueño hecho realidad..

  24. Hernán Charalambopoulos 24/02/2011 @ 7:25 am

    Decidí agrandar el corazón y la cochera. El 403 no se vende ( mejor dicho, no se vendió…)

  25. eduardo lavore 24/02/2011 @ 12:19 pm

    mas real imposible !!!!!!!! .

  26. DBU 24/02/2011 @ 4:13 pm

    Lo que hacen unos meses en el lejano oriente..

  27. Filipinetti 24/02/2011 @ 4:59 pm

    Que barbaro lo del imancito!!! Por suerte no le gustan los corvettes!! jajaj

  28. Joseluis 24/02/2011 @ 8:29 pm

    Estimado Hernán:
    Tu relato, además de regalarnos exquisita prosa rioplatense, nos pinta de cuerpo entero a varios enamorados de nostálgicos recuerdos de hace 30 años. Por un momento pensé que podríamos hacer una vaca para recatar a la getevé de manos tan canallas, pero eso es de idealistas. Mi aporte personal: esperé 20 años para encontrar mi Gladiator. Un abrazo fraterno y las gratitud del caso.

  29. Don Richard 24/02/2011 @ 11:47 pm

    Hernán:
    Sin ánimo de discutir tu criterio personal, lo del imancito no funcionaría en un auto restaurado en U.S.A., de los que hay muchos aquí, ya que le ponen a toda la carrocería una capa muy fina de una especie de masilla (en realidad no se que es) para cubrir todas las imperfecciones, antes de pintarlo. Es una práctica bastante común allá, y no por ello el auto está en estado de ser descartado porque el imán se cae. Obviamente,no es el caso que tan bien relatás.

  30. Horo 25/02/2011 @ 12:50 am

    Hernan, cuantos recuerdos me traes a la memoria. Para cuando la sección “anécdotas”, sería como sentarnos en el café de la esquina. Sin intención de ofenderte, que puntaje le darías a esta:

    http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-106607371-alfa-romeo-gtv-20-mod-80-_JM

  31. Maranello 25/02/2011 @ 12:59 pm

    Ojala pronto aparezca el semental Italiano que buscas, mientras tanto me deleito con el Frances, jejeje.
    Pero que conste en actas que el Tano me hara sentir que corre por mis venas, asi que espero ansioso llegue a tus manos un excelenteeemplar.

    AdiO!

  32. VIVIANA01 26/02/2011 @ 6:48 pm

    buenísima nota, te felicito por tu 403 que se quedo en casa!!!!

    Ahora voy a salir con un imán a todos lados :)

  33. la china 28/02/2011 @ 8:37 pm

    me encantó el relato, ese nivel de pasión y detalle hacia tan preciado objeto solo lo podés tener vos.
    Tendrás que elegir otro regalito no?.. no pasa nada, todo siempre llega de algún modo…

  34. karmannia 28/02/2011 @ 9:28 pm

    Aca hay una, pintura de fabrica dice…….
    http://www.automovilsport.com/descripcion2.asp?Id=18728

  35. Qui-Milano 18/11/2014 @ 3:35 pm

    El de la foto es el inolvidable Paolo “panino Panigada” o Feorz, el “largo factótum” de Elio e le Storie tese, el mejor grupo musical italiano de todos los tiempos, muerto hace unos años como todos los músicos quisieran hacerlo, en el escenario y tocando..
    Forza Panino !!!
    Y bien por Hernán ..!!!

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