Rallye de Primavera 1975: reencuentro del CAS

Enrique Sanchez Ortega
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Los Post vintage en exhibición, esperando el veredicto del jurado.

Nació, porque el destino lo quiso, de una charla trasnochada en un boliche de San Isidro. Y de repente se convirtió en un núcleo que marcó uno de los caminos más importantes del automovilismo porteño (con extensión nacional) algo antes de comenzar la década del 50. En pocos meses y con la frecuencia con que se encontraban sus autos en los circuitos de Buenos Aires o Paraná, San Isidro o Mar del Plata, el Club de Automóviles Sport creció hasta límites poco previstos. El apogeo. Pasaron los años y llegó el ocaso. Apenas una fecha tradicional de Turismo Mejorado en La Cumbre (justamente la primera carrera de La Cumbre de Turismo la organizó el CAS) y la esperanza de recuperar la casona de San Isidro que había servido como sede durante tantos años y muchas más frases que pasaron derecho viejo a la mitología de nuestro automovilismo —algunas— y al anecdotario de las payadas tantas otras.

Así se fue apagando. Pero nunca estuvo todo perdido. La casona se iba a recuperar. En las oficinas de Artymet, en Belgrano, con cierta frecuencia se realizan reuniones de socios, con actas labradas y todo. Como complemento, por lo menos una reunión anual exclusiva para los coches que le dieron la denominación al club.

El Buick 1910 que se llevó el primer premio de los veteranos, el estado es impecable, llegó sobre un trailer

La lucha entre sports, al fonfo la Maserati 300 S de Jorge Macome ganadora de su clase y que finalmente obtuvo también la medalla de oro por ser el mejor sport expuesto

El año pasado fue una polvorienta carrera en un improvisado circuito. Esta vez, Lucio Bollaert (el presidente) pensó en algo diferente y que, por ofrecer más seguridades a la integridad mecánica, atraería más socios y algunos invitados. No se equivocó. Bajo el pomposo pero real título de “XV Rallye de Primavera”, la quinta de Bollaert (justamente) vio entrar el mayor y mejor lote de coches que actualmente puede reunirse en la Argentina y en Sudamérica. Hasta allí viajaron para competir en un torneo duro: el difícil y presupuestamente reñido “Concurso de estado, elegancia y condición” de las refinadas máquinas. A Jackie Greene se lo convocó para confeccionar un reglamento que contempla exquisiteces selectivas tales como la de poner los motores en marcha, calentarlos y, una vez en la temperatura de funcionamiento, cerrar el contacto. En ese momento cada coche recibiría un “detector de verdades”, consistente en un níveo papel encargado de acusar gotas (y por qué no chorros) de aceite. Una de las pruebas del estado y condición del aparato.

Muchos de estos aspectos reglamentarios se obviaron en primer lugar porque la cantidad de autos superó el optimismo de los organizadores y una selección tan “finita” hubiera requerido días enteros. Por otra parte, Greene no pudo estar en el momento de los juicios porque ese mismo día (28 de septiembre) coincidió con una carrera de Turismo Nacional en el autódromo y el equipo Peugeot lo requería en sus boxes. Por otra parte, la programación original había fijado la fecha para el fin de semana anterior (21 de septiembre), pero el mal tiempo obligó a postergarlo. Razón por la cual el día de la reunión definitiva tampoco estuvo el uruguayo Álvaro Casal (quien escribe en la británica Veteran and Vintage, publicación del museo de Lord Montagu), quien fue designado como jurado. El que iba a quedar finalmente integrado con los dos mencionados y el inefable ingeniero Polledo, “La” autoridad en la materia.

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Hilding Ohlsson seguía recibiendo premios. En este caso en la categoría Vintage por su fantástico Hispano Suiza Boulogne

Las circunstancias, como suele ocurrirnos a los criollos, determinaron que, para un final de fiesta feliz, a último momento primara la improvisación: el jurado quedó en su renovación forzada integrado por el ingeniero Polledo, Ernesto Dillon (que de autos sport sabe de verdad) y Manuelito Ordóñez, que acertaba a pasar por allí y lo llamaron…

Para el concurso, los coches fueron divididos en las categorías: 1) Pre-vintage, hasta el año 1919, que incluía a los “Veteranos” y “Edwardians”; 2) Vintage (de 1919 a 1930); 3) Pos-vintage, de 1931 hasta 1940; 4) Posguerra, de 1946 hasta el 31 de diciembre de 1956; y 5) desde el 1º de enero de 1957 hasta hoy.

Además de los premios a los mejores de cada una de estas categorías, hubo un superpremio absoluto, consistente en una medalla de oro que se entregó al mejor coche sport presentado, e independiente de los demás premios. El veredicto final tuvo apenas un par de quejas. Pero es de destacar (en plan informativo) que no se trataba de un concurso de elegancia puro sino —como bien estaba aclarado— de un torneo de estado, elegancia y condición. Lo que amplía mucho los términos. La idoneidad del jurado, la objetividad de los fallos, el errar es humano y tantas otras cosas son harina de otro costal. Nuestra impresión es que los premios fueron a parar en cada caso al coche adecuado. Sobre todo porque en estos casos siempre llega un momento en que, ante una difícil paridad, obligatoriamente entran a jugar detalles mínimos a los que un jurado bien puede apelar, o, simplemente, al cara o seca.

Y otro premio más para el mismo dueño, ahora con su Rolls Wraith azul oscuro y en un estado como posiblemente nunca soñó estar

En la primera categoría, el impecable Buick 1910 de Ohlsson se llevó el primer premio. Entre los Vintage —categoría muy disputada—, el Hispano-Suiza Boulogne 1924, también de Ohlsson, fue considerado el mejor (ahora con guardabarros de nuevo diseño, más logrado). Los premios para Ohlsson no terminaron allí; su Rolls-Royce Wraith (circa 1938), compitiendo con los pos-vintage, fue seleccionado en primer término, y lo merecía. La Maserati 300 S de Macome se impuso de tal manera entre los de posguerra que el segundo y tercer premio quedaron desiertos. Y por último, en la categoría de los más modernos, Ohlsson alevosamente volvió a ganar el primer premio con su Jaguar XKE Cupé (6 cilindros) en estado “peor que nuevo”. La medalla de oro fue para Macome por su maravillosa Maserati, obra de quién otro si no Pichón Rocha.

El resultado final de la estupenda reunión fue más allá de la parte competitiva, para convertirse en una reunión realmente agradable y que anticipa un resurgimiento del CAS, que tanta falta hace en ese terreno desierto de nuestro automovilismo que es el de los autos sport.

Fotos: Enrique Sánchez Ortega y Archivo Speratti

Esta nota fue publicada originalmente en el número 492 de la Revista Corsa, del 29 de octubre de 1975.

Las fotos que acompañan el texto son las originales publicadas en la revista y llevan sus pies de fotos también originales, en formato «fantasma» (hay que dejar apoyado el cursor sobre la foto y aparecen los textos). Las imágenes que pueden verse a continuación, aquí abajo, son inéditas.

Alfa Romeo 2900

Mercedes-Benz SS

Rolls-Royce con Grebel

Vauxhall Staff

Rolls-Royce Limousine

Minerva y SPA

Bentley, Alfa Romeo

Jaguar SS 100

Austin Seven

Lanus Nocetti

Maserati 300 S

Hispano-Suiza H6

Bugatti 57

Alfa Romeo 2900 frente

26 Comentarios, RSS

  1. ENRIQUE MUCCIARELLI 02/08/2019 @ 5:53 pm

    Q AUTOS POR FAVOR !!!!!!!!!!!!!!

  2. José del Castillo 02/08/2019 @ 8:12 pm

    Pocos de esos autos estarán todavía acá.
    ¿ El Mercedes SS 680 de 1929 es el que era de Pieres ?

  3. Diego Speratti 03/08/2019 @ 1:31 am

    Juse, es el SS ex Pieres y ex Bitito Mieres, entre otros.

    Me gustaría leer, escuchar, aprender de los que vivieron esta época. Mientras tanto te propongo este juego…

    Cinco autos que se fueron: Maserati 300 S, Ferrari 250 MM, Alfa Romeo 8C 2900, Hispano-Suiza H6C Weymann, Porsche 550 Spider.

    Cinco autos que se quedaron (o eso creemos): Bentley 3 Litros (Best of Show Autoclásica 2007), Rolls-Royce Silver Ghost Limousine Hooper (BoS 2009), Vauxhall OE 30/98 Wensum, Bugatti 57 Stelvio, Alfa Romeo TZ.

    Hay más de los dos bandos, y otros de ninguno de los dos; no existen más.

    • franco 04/08/2019 @ 1:27 am

      El bentley lo subasto gooding and company no recuerdo si el año pasado o el otro, era el que gano autoclasica

      • Diego Speratti 05/08/2019 @ 10:29 pm

        Franco, supongo que el remate del Bentley 3 litros al que te referís es el del chasis AX1668. En efecto ese auto estuvo en Argentina hasta que lo exportó James McCloud. En cambio, el Bentley 3 litros ganador de Autoclásica, el mismo que vemos en el Rallye de Primavera del CAS, es el chasis AX1669.

        Gracias por el aporte.

  4. José del Castillo 03/08/2019 @ 3:11 pm

    Muchas caras conocidas en esas fotos, Lory Barra en varias, Cosulich ? y Germán Sopeña (?) bajo el cartel en la foto del Austin Seven con pantalones de botamanga Oxford a la moda.
    ¿ El SS 100 en que bando quedó?, ¿ entre los que se fueron o entre los que se quedaron ?

    • Diego Speratti 05/08/2019 @ 10:55 pm

      José, no conozco mucho de los SS, ni se si quedó alguno de aquella época. Años setenta y ya se hablaba que uno de ellos era una reproducción facsimilar…

      En la sección de clásicos de la Revista Velocidad HS hizo una nota sobre uno de los SS100 y años después hubo un Viven Aquí de ESSO en Corsa también. Ah, y en Automundo un De la María…

  5. Esteban Ibarra 03/08/2019 @ 3:15 pm

    El Buick 1910 ex Pablo Demilta hasta hace unos pocos años atrás jugaba para los que se quedaron, no se por donde andará ahora

  6. Santino 03/08/2019 @ 6:53 pm

    Que están; el Austin Seven de Pieres (con mismo dueño y exactamente igual) y el SPA ex Clusellas, ex Quarta que hasta donde sé todavía estaba.

  7. Buby 03/08/2019 @ 6:56 pm

    El Buick tengo entendido que esta todavia en manos de la familia, en cuanto al SS ¿es el de Rosarios?

  8. Gaucho Pobre 03/08/2019 @ 8:09 pm

    Y el Minerva?
    Hay algo de la marca en el país?

    • Diego Speratti 05/08/2019 @ 10:23 pm

      Jugo de Limón

    • charly 07/08/2019 @ 4:54 pm

      Gaucho pobre.
      Este Minerva se fue, vino uno allá por 1990 y se fue también.
      En el CAC hay un radiador hermoso completo de Minerva circa 1908 en la pared
      Nunca había visto el Minerva, escuche los cuentos, pero no lo conocía.
      El colectivo de Dulbecco, que bueno, también en el olvido.

      • José del Castillo 07/08/2019 @ 9:19 pm

        ¿ Es posible que yo haya visto un chasis completo con motor pero sin carroceria de un Voisin en alguna exposición del Clásicos, o lo soñé ?

        • José del Castillo 09/08/2019 @ 7:42 pm

          En esa exposición, o en alguna otra de las que se hicieron en La Rural, había dos Jaguar SS100, uno verde y el otro azul oscuro, lado a lado. Al verde se lo veía que había andado bastante por la vida siendo que el azul parecía salido del taller de un restaurador, cromados nuevos, pintura, capota … se lo comenté a Enrique y me dijo » es que éste lo acaba de terminar Galizio «. Era bastante común comprar un SS1 o SS2 y que Galizio te lo transformara en SS100. Lo mismo con los Delahaye 135 Le Mans, ¿cuantos habrá hecho Don Hugo ? En una revista inglesa, creo que Classic & Sports Cars, había un clasificado con un auto y el aviso decía «body by Galizio». Eso es ser alguien en el ambiente.

  9. Pierre 03/08/2019 @ 9:37 pm

    ¿qué es el auto abierto que está al lado del Alfa? Fotos 1 y 8(el patilludo del fondo ¿no es Yriarte?).

    • Diego Speratti 05/08/2019 @ 10:41 pm

      Sports Tourer inglés. ¿Hillman Minx circa 1932?

  10. Pierre 04/08/2019 @ 1:16 pm

    Confirmo que es German el toquetón que aparece en varias fotos. En una aparece con la mano en la máscara del Alfa y al lado están Enrique Carmona y Dolly Larson junto al Bentley.
    Que grande la cortadora de pasto de los Noceti.
    Los Oxford quedaron, las poleras fueron.

  11. José del Castillo 04/08/2019 @ 9:53 pm

    1975 / 2019 = 44 años
    Que lo parió !!

  12. Bernardo 05/08/2019 @ 8:56 pm

    Recuerdo haber ido a una expo de autos antiguos en 1984 ( creo que en el Predio Ferial de Palermo ) en donde a la entrada del salón principal había un Mercedes SSK blanco contrapuesto con otro Mercedes SS . Aquel SS seria el mismo de esta nota? Alquien conservara fotos de esa exposicion? entre los varios Rolls Royce presentes , estaba el de Luis Sandrini

  13. Bernardo 06/08/2019 @ 6:54 pm

    Muchas gracias por la información Diego

  14. charly 07/08/2019 @ 5:01 pm

    Otro bocadito, el Hispano de Olhsson, un prototipo, fue el auto Wolf Barnatto, pavada de dueño.

  15. Gaucho Pobre 07/08/2019 @ 10:00 pm

    Muchas Gracias Charly por su respuesta.
    Minerva siempre me pareció una marca con un cierto halo de «misterio», será porque nunca vi uno, ni siquiera algún pedazo, porque nunca escuché de primera mano una historia o anécdota de la marca, tal vez por su origen o por el tipo de motor que utilizaban. Si recuerdo haber leído (seguramente en algún artículo de Enrique Sánchez Ortega) que en Montevideo en los ´60 apareció un muy lindo ejemplar carrozado como Town Car o similar, conducido por unos jovencitos. como recién sacado del letargo del garage de alguna casona. Al poco tiempo estaba prolijamente convertido en chatita.
    Hermoso ejemplar el de la nota.
    Olhsson tenía su cabaña «La Sorpresa» muy cerca de aquí, casi al pie del cerro de la Ventana, en un entorno natural maravilloso, donde guardaba algunos de sus autos, incluso alguna Bugatti adquirida en la zona. En el diario local han aparecido fotos suyas conduciendo un Rolls de los 20 en ocasión de realizar un viaje desde Torquinst hasta Bahía Blanca.
    Muy valioso su aporte con respecto al origen del Hispano. Nunca se acaban las sorpresas con respecto a los autos que aquí llegaron, maravilloso.

  16. moncho 08/08/2019 @ 7:02 pm

    Por historias de familia se que una tia tuvo
    un Minerva , lamentablemente no tengo
    otro dato,
    El que fue mi bisabuelo también guerrero del
    Paraguay , no por profesión sino por que
    lo necesitaba la Patria asi decía.
    Porque era amigo de Bartolome Mitre
    De chico mi madre me contaba que había estado
    en las faldas de Mitre.Aclaro de chica , cosa que me
    parecía de ciencia ficción, pero los cálculos de edades daban
    que era factible . Mi madre era de 1905
    El auto de mi bisabuelo era un Panhard Levassord .

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