Rambler Ambassador con calamares

Hernán Charalambopoulos
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Hablás con un amigo  mientras el sol se esconde detrás de tu terraza. Te diste cuenta de que al día no le podes pedir mucho más de lo que te dio.

¡Uy Dió…¡

Se fue otra tarde de sol que se quedó pegada en tu pellejo ya bermellón. Salís a quemar la locura del día. Parque Saavedra, una vuelta, otra vuelta y otra más. Como agujas de un velocímetro roto, trazás perímetros de una imperfecta circunferencia que alberga los corazones calamares que se amontonan en el centro del verde. Camisetas con franjas marrones de todas las épocas más o menos desteñidas según edad del portador y lágrimas que las fueron enjuagando entre un pesar y el siguiente.

Pasa un Rambler Ambassador pintado de un verde improbable.

Otra vuelta al parque a cuenta de las que vendrán, más camisetas, más gente y me empiezo a preguntar si hay función en el templo de Florida. Me asomo por Zapiola mientras vuelvo y los veo en procesión: Desfilan lentos y contentos con sus camisetas de todas las épocas. La del colorado Spontón con el logo de Seven Up, la de Alfaro Moreno, ese once que volvía locas a las defensas de los grandes, la cinco de Cascini o la diez de Marcelo Espina que se mezclan con las de estos años llenas de publicidades de lavaderos de autos del barrio y gaseosas de gusto más salado que dulce.

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Pasa otro Rambler Ambassador. Esta vez es marrón ( quizás para entonar con el partido de las  nueve de esta noche), pero el que maneja tiene puesta la camiseta de Peñarol. Deja un humo pegajoso al pasar y dos adolescentes con las camisetas de ahora con publicidad de Menoyo se dan vuelta para mirar.

Pasa el vecino del Valiant III bicolor de la otra cuadra. No lo miran. Se deprime. Él vive por y para la mirada del otro. Lo completa. Lo pone donde no llega.

Esta vez no llegó. Esa maldita alteridad esquiva que lo deja solo. El Polaco lo mira desde un mural en una de las calles que desembocan en el círculo verde.

No le alcanza. Se lleva el Valiant a la guarida de Zapiola “mas arriba”. El Polaco lo sigue mirando sin mirar.

Atardece en Saavedra y a que no saben una cosa….Pasa otro Rambler Ambassador. Tres rugidos, tres personajes, tres sorpresas, como el Valiant III.

Tres días también sin escribir. Empieza la noche. Está fresco y suben las ganas de dejar rastro en estas páginas como lo hacíamos hasta no hace mucho.

Buscaré alguna foto de un Rambler Ambassador y de la camiseta del colorado Spontón para la nota. Van a quedan bien.

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4 Comentarios, RSS

  1. @autazos 07/12/2016 @ 12:37 pm

    Excelente, sonreí con el verde improbable y la gaseosa salada, me reí en serio con Menoyo.

  2. Juha Biakkinen 07/12/2016 @ 5:26 pm

    Men oyo, gran marca para que auspicie las columnas de Cintu!! Calamar vigilante, tira piedras, te esperamos en el Verde Oeste de Caballito!!

  3. Güilbeis 07/12/2016 @ 10:14 pm

    Un recordatorio para el burro de platense. Tuve un amigo viejo que siempre repetía la historia del burro que vivía en la cancha. Quizás algún veterano hincha se acuerde de él.

  4. Valentin 08/12/2016 @ 5:48 pm

    Platense, Ambassador, Valiant III…No todo tiempo pasado fue mejor claramente. Cuanto “peso muerto”, cuanta mishiadura!. No en vano el gringo Baglietto buscando la quintaesencia de la depre y la mediocridad escribiò: “el empate de Ferro y de Platense….(cero a cero)”

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