Ranelagh y el Club del Progreso

Diego Speratti
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Rannelagh Club

A partir de hoy y hasta el domingo abre sus puertas el 5º Salón del Automóvil Clásico, el evento de autos más importante y convocante por estas semanas en Buenos Aires y alrededores. La sede del evento es el Centro de Convenciones Roberto de Vicenzo, ubicado a apenas 100 metros de la Estación Berazategui del ramal Roca a La Plata.

Otra estación de tren de la línea Roca ubicada en el partido de Berazategui es Ranelagh, parada intermedia del ramal que une la estación Berazategui con Bosques. Y hablando de De Vicenzo, el maestro se formó justamente en el Ranelagh Golf Club.

Este espacio deportivo fue creado entre los años 1922 y 1924, en las cercanías del tendido que por entonces se conocía como Ferrocarril del Sud. Su cancha de golf fue cedida en concesión al Club del Progreso, la institución de la elite política porteña, que construyó en los años siguientes su sede de campo allí, la misma que vemos en esta foto del segundo lustro de la década de los años 20, perteneciente al Archivo General de la Nación.

Durante algo más de 10 años, el golf fue manejado por el Club del Progreso, hasta que, debido a dificultades económicas, devolvió la concesión y el club pasó a llamarse Ranelagh Golf Club, como se lo conoce hoy en día. Esta construcción, camino a ser centenaria, se mantiene en pie, aunque con el correr de los años se fue expandiendo y sufriendo algunas alteraciones en su fisonomía.

Ah, entre los autos que trasladaban a los golfistas, desde Buenos Aires o desde la estación de tren, podemos reconocer apenas un Dodge y un Cadillac.

Foto: AGN

1 Comentario, RSS

  1. Javier M 25/07/2016 @ 6:51 pm

    Que sorpresa es encontrar en esas cajas que de repente hace décadas que nadie abre, o que quizás nadie abrió nunca esa foto o ese documento al azar.
    Conocemos algo del AGN de esta banda del río, y las búsquedas pueden deparar cualquier cosa, la paciencia es primordial (también hacerse amigo de los empleados).
    Gracias a la interné veo que la casa sigue allí, cuidando el campo de golf.
    Siga revolviendo Don Speratti.

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