Recordando a Andrea Vianini

Lao Iacona
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Hace unos meses partió Andrea Vianini. Lo hizo desde Milán, a donde había llegado al mundo entre bombas de los aliados, hace 73 años, en 1942.

En lo personal, lo viví como un alivio, como un acto de justicia, sentí que finalmente el “Tano” se liberaba de ese cuerpo maldito que lo tuvo injustamente atrapado cual una celda, desde aquel fatídico 4 de octubre de 1970.

Tuve la dicha y el privilegio de conocer y tratar a Andrea; un tipo a todo o nada, culto, educado, pintón, con un humor ácido y sagaz, que distendía la charla y la amenizaba permanentemente.

Tuvo la valentía de enfrentar la vida disminuido, pero con un temple de acero.

Cada vez que una charla concluía, volvía a casa con los mismos pensamientos: como alguien, en sólo 27 años de vida activa, ¿pudo hacer todo lo que hizo Andrea? Es que para un ser humano medio, pensar que en tan sólo 27 años se puedan hacer la mitad de las cosas que hizo Andrea, es casi un imposible.

De ahí que Andrea fue único.

Disfruté cada segundo de charla con él, ya que sus palabras siempre hacían reflexionar, pensar, en definitiva, daban fuerzas, eran palabras positivas.

Sugiero a quienes no lo hayan hecho, leer el libro de Andrea, “Un Hombre es siempre un Hombre”, escrito con su amigo, el notable periodista Germán Sopeña.

Me debía escribir algo del genial “Tano”, y entonces creo que compartir esta nota que hice con Cris Bertschi una tarde del 2003, en el Club Alfa Romeo, puede ser lo más interesante.

Vayan estas líneas como homenaje también a Don Peppino Vianini, gestor de mil y un victorias, no sólo para la marca Alfa Romeo, sino para que Rolo de Álzaga se alzase con el cetro del TC, entre otras. También para Gerardo Ciccio Vianini, hermano mayor de Andrea, que siempre lo acompañó.

Los dejo con el “Tano”

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– ¿Cómo comienza la relación entre tu padre y Alfa Romeo?

– El tenía una enorme pasión por los autos y las carreras, y siendo muy joven logró entrar a trabajar en el Reparto Corse de Alfa Romeo, llegando incluso a ser acompañante de los grandes de aquel momento. Siguió ligado a la marca, llegando a ser director de la filial Alfa Romeo en Turín.

– ¿Cuándo llega a la Argentina?

– Mi papá viene a la Argentina por primera vez en 1948, cuando se inicia la industria automotriz a gran escala. Una de las primeras fábricas fuertes fue la IKA, Industrias Kaiser Argentina, para la cual mi padre trajo todas las máquinas y herramientas para la fabricación de la caja de velocidades y el diferencial del modelo Jeep Willys. Con los años, a finales de los años cincuenta, logra la representación oficial de Alfa Romeo para Argentina. Con el gobierno de Arturo Frondizi se abrió la importación de autos, y comenzamos a traer toda la línea Alfa Romeo: Giulietta Ti, Spyder y Sprint. Se montó una verdadera empresa, con escritorio en la Capital Federal y sucursales en todo el país. Teníamos también un importante equipo de competición.

– ¿Cuándo corre un equipo de Vianini Argentina por primera vez?

– Fue para el Gran Premio de 1960, donde se presentaron diez Giulietta en total, 6 del equipo y 4 privadas, con asistencia nuestra. Tengo el recuerdo de Rolo de Álzaga, que en las tres primeras etapas le sacó una barbaridad a los Volvo. En la cuarta en cambio, tuvo problemas. Primero con el filtro de nafta, y después con el motor que dijo basta. El Alfa era muy superior al Volvo.

– Era preparación Conrero…

– Conrero sí… Mi padre lo trajo a Virgilio Conrero a Buenos Aires a terminar de poner a punto los autos. Siempre fueron autos pisteros, muy buen preparador para pista, autos muy veloces, más rápidos que los de Facetti, pero que se rompían. Se fundían abajo.

– ¿Quiénes más trabajaban en el equipo Alfa Romeo?

– Conrero y Facetti en la preparación, y Maffei, Francia, Squilari y los hermanos Tomassi entre otros, en el mantenimiento y puesta a punto de los autos. Estos últimos, sobre la base del banco de pruebas que papá había importado de Italia, comenzaron a fabricar bancos de prueba de motor, que luego serian adoptados por todos los equipos de Turismo de Carretera en los años sesenta.

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– ¿Qué nos podés contar de tu victoria en Córdoba, en 1962?

– Tres horas de carrera, sin parar, fierro a fondo. Corríamos contra el equipo Jaguar, que había llevado un 3.8 para Roberto James. Nosotros sabíamos que se iba a quedar sin frenos, e hicimos un plan de carrera. El Jaguar era un auto que preparado era temible. Pero, la Giulietta era más ágil, y le di con todo durante las tres horas…y aguantó, pero cuando llegué no me quedaba nada: ni frenos, ni gomas, ni transmisión, nada. Circuito muy difícil. Una buena victoria.

– ¿Y cómo llevaron los autos hasta Córdoba?, ¿andando por la ruta?

– Lo llevaba andando Nello Maffei, que era jefe del equipo en aquel entonces.  Con escape libre, ¡ya preparado para la carrera! Cada vez había más problemas con la Caminera (Policía), a la que había que pagarle para que no nos retuvieran el auto… Eso estaba dentro del presupuesto (risas).

– ¿Un recuerdo de tus años como piloto del equipo?

– Inolvidable, los 500 Kilómetros de 1962 que se hicieron en el autódromo de Buenos Aires, con los Jaguar y tantos autos más. Yo corría con Julio Guimarey con una Giulietta. La orden de mi padre era que dentro de nuestro equipo, compuesto por tres autos, debía llegar adelante Charlie Menditeguy. Vine toda la carrera delante de el, y hacia el final, mi padre ya no sabia como hacer para que yo lo dejara pasar, y salió desde los boxes con un fierro en la mano…

– ¿Te amenazaba?

– No sólo eso, creo que hasta tiró cuatro ladrillos… (risas)

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– Las Giulia fueron una revolución cuando llegaron para el Gran Premio de 1962.

– Bueno, te diré que Argentina fue el banco de pruebas de la Giulia. El Ing. Satta las enviaba a la Argentina sabiendo lo duro que era el Gran Premio, y así sabían que modificaciones había que hacer en los autos. Algo típico en las primeras Giulia era la cola que se partía, la estructura, la chapa, no era de buena calidad. Los autos volvían tras el Gran Premio a Italia y allá se sacaban conclusiones.

– Hablemos del Alfa 2600.

– La 2.6 fue el auto de serie más rápido que manejé en mi vida: un jet. Ustedes no se dan una idea lo que era ese auto preparado por Facetti.

– En el Gran Premio de 1963 estuve peleando la punta con el Mercedes-Benz 300 de Boeringer. En las largas rectas, en cuarta velocidad y a 7000 rpm, la 2600 se le escapaba al Mercedes, se les iba…

– ¿Esos motores 2600 los habían armado acá?

– Armados acá, con fierros y un esquema de Facetti. El primero de estos autos fue el que Cabalén corrió en el Gran Premio de 1962. Ahí tuvo problemas con la transmisión, que era muy débil, creo que hasta usaba la misma que la Giulietta.

– Era un auto sobredimensionado de motor y sin dimensionar atrás.

– Ese mismo auto es el que usa “Larry” cuando gana la “Mar y Sierras”, pero para ese entonces en el equipo habíamos trabajado mucho sobre toda la transmisión del auto.

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– Y ganó la Mar y Sierras del 63 también.

– La ganó Rolo de Álzaga, que corrió con una botella de whisky adentro del auto, y llegó con un cuarto (risas). “Yo no gasto nada”, decía, “el que gasta es el auto”.

– Y Rolo era bueno en la montaña…

– Rolo era muy bueno en la montaña, igual que Nasif Estéfano y Oscar Cabalén. Usaba mucho la caja, era muy hábil en el barro y en la montaña, pero sobre todo era un piloto corajudo.

– ¿Vianini llegó a traer camiones?

– Lamentablemente. Mi padre era un hombre que no especulaba, y era un hombre con un entusiasmo, un afecto, un amor por Alfa Romeo más allá que cualquier otra cosa. Le sacó a la fábrica de los almacenes, que iban a terminar todos en el horno, los modelo 850 o 950 Alfa Romeo, y los trajo acá. Eran camiones que andaban a 45 km/h, así que fue un gran problema poder venderlos y los que se vendieron no los pagó nadie (risas).

– ¿Qué fue de Vianini Argentina S.A.?

– En 1966 la situación en Argentina se complicó, y tuvimos que cerrar la empresa. Conseguimos entonces un permiso para hacer una armaduría de autos en Paraguay, constituyendo IAPSA (Industria Automotriz Paraguaya S.A.). Se hacia un armado SKD / Semi Knocked Down. De Italia nos llegaba la carrocería completa, ya pintada, por otro lado los motores, cajas y diferenciales, y nosotros armábamos todo el auto. Se hizo una planta bastante completa e hicimos toda la línea de montaje, llegando a ensamblar entre 400 y 500 autos anuales entre 1966 y 1970. Armábamos Giulia 1300 Ti, la Coupé, las 1750 Berlina y algún otro. El negocio andaba muy bien, pero en el año 1969 empezaron en Italia una serie de problemas políticos, y Alfa Romeo comenzó a enviarnos los autos con faltantes. ¿Y qué pasaba? Se armaban los autos y quedaban listos, pero con faltantes sin los cuales, no se podían entregar. Hacer esas piezas era muy costoso, y así el negocio se hizo impracticable. Todo esto provocó una parálisis en la fábrica, los gastos fijos seguían y eran muy altos. Estas idas y venidas se complicaron aún más cuando mi padre sufrió un infarto muy severo, del cual nunca pudo recuperarse totalmente. Volvió a Italia, donde posteriormente se enfermó de cáncer y yo me quedé acá, a cargo de la empresa, que en definitiva cerraría en 1970.

22 Comentarios, RSS

  1. CHUZO 27/10/2016 @ 8:11 am

    Excelente nota y fotos Lao.

  2. edu403 27/10/2016 @ 9:26 am

    gran nota .muchos lindos recuerdos y sobre todo grandes anecdotas !

  3. Daniel Fernández 27/10/2016 @ 6:59 pm

    Excelente nota y merecido homenaje al Gran Andrea Vianini.

  4. fernNDO 27/10/2016 @ 7:01 pm

    excelente nota LAO la proxima tenes que hablar de la gta de ANDREA que vive aca en buenos aires saludos.

    • Lao Iacona 27/10/2016 @ 10:25 pm

      No sabia que Andrea tuvo una GTA. Nunca me lo menciono. Con Cris Bertschi editamos un libro de la GTA de Carlos Lepro, que Andrea leyó en su totalidad y nunca nos dijo haber tenido una…pero todo es posible.

      • Beppe viola 28/10/2016 @ 3:10 am

        Y que pasó por las manos de Marbadan que la recupero a la vida después de mil aventuras
        Esa GTA (s/n 613642) hoy está en Usa….

        • Lao Iacona 28/10/2016 @ 8:52 am

          Esa GTA no fue de Andrea, la importó Carlos Lepro al Uruguay, corrió acá, estuvo acá, pero no tuvo nada que ver con Vianini.

          • Beppe Viola 28/10/2016 @ 9:50 am

            Lao: exacto, yo me referia a la GTA de Lepro no a la que nunca tuvo Vianini… (no sera que se confunden con la 2600 ??)

  5. charly 27/10/2016 @ 7:27 pm

    Lao, La Giulia 527, dos veces la volcó en el mismo gran premio?

    • Lao Iacona 27/10/2016 @ 10:27 pm

      Correcto, dos veces en menos de 24 hs

  6. Güilbeis 27/10/2016 @ 9:46 pm

    Muy buena historia, gracias por compartirla. Tiene muchos detalles interesantes que desconocía. Es lindo recibir cada tanto una perlita de la historia como ésta.

  7. jose del castillo 27/10/2016 @ 10:28 pm

    Lao, porque no escribís mas seguido? aunque sean temas cortos, siempre son muy sabrosos.
    Te mando un abrazo.

  8. Cinturonga 27/10/2016 @ 11:34 pm

    Muy buena nota estimado Lao….y fotos también.
    Un carinho glande, Cintu.

  9. Eduardo M. Benedit 28/10/2016 @ 1:20 am

    Lao: Imposible dormir con estas historias, estoy pegado a los comentarios y fotos. Bravo, excelente.

    • Lao Iacona 28/10/2016 @ 9:54 am

      Gracias Eduardo!

  10. Alvaro 28/10/2016 @ 10:10 am

    Muy buena y nostágica nota !!!

  11. Jet'nperna 28/10/2016 @ 1:17 pm

    Notazza Lao !!!
    Merci

  12. Javier M 28/10/2016 @ 3:10 pm

    Dejo estas notas para leer tranquilo luego.
    Excelente! Y las fotos también!

  13. Juha Biakkinen 28/10/2016 @ 4:31 pm

    Muy oportuno recuerdo, por Andrea y por el Gran Premio, gracias Lao!

  14. moncho 28/10/2016 @ 5:57 pm

    que linda Nota!!!!!
    Cuantos recuerdos que se movilizan en nuestras cabezas!
    Que linda época cuando iba a las largadas desde el
    Automóvil Club .Que largaban allí en velocidad!!
    Y las dobles hileras de publico que se iban abriendo al
    paso de los autos .
    Y alguno que terminaba dentro de la fuente .con agua
    de Libertador y Gral Paz.
    Gracias por tantos recuerdos!!!

  15. moncho 28/10/2016 @ 6:10 pm

    Que lindos recuerdos!!!!!
    Salia corriendo de la facultad a la largada desde el A:C:A que se hacia ya en carrera.
    Las doble filas de publico que se abrían a medida que pasaban los autos!
    Y mas que uno terminaba su Gran Premio dentro de la fuente con agua de Libertador y Gral Paz.
    Los días previos ya se vivía la carrera por todos los autos que participaban y andaban por BS:AS
    y las ganas que daban de poder correr con ellos:ser uno mas
    Gracias por volver a vivir ese tiempo.

  16. marbadan 29/10/2016 @ 10:21 pm

    NOSTALGIA!!!!!
    Perdí la cuenta de cuantas veces leí la nota; quise meter la cuchara y no pude; los dedos no querían teclear y se me piantaron varios lagrimones.
    El Giulia piñado me recuerda el estado que quedó el mío después que se me cayera arriba un taxímetro Ascona en la Rambla y Veintiseis de Marzo, hace más de treinta años. Con costillas fisuradas, esternón hundido, cabeza rajada y varios agujeros más, me escapé del sanatorio y al otro día compré un bonito Volkswagen con carrocería Bertone Aleggeritta. A partir de ahí se me ocurrió la peregrina idea de usar los restos del Giulia y armar una linda Giulia GTA……..”Recuerdos que mi mente adora…..”

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