Tanques llenos: ¡Cómprele al país!

Diego Speratti
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Afinando la vista se puede encontrar en viejas postales de plazas de pueblo y ciudades de provincia algún surtidor de combustible para proveer al transporte particular o público del preciado alimento octánico.

Lo que no muchos sabíamos es que en la propia Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, y frente a la Casa Rosada, existió al menos un surtidor de YPF.

Esto lo podemos conocer gracias al jugoso material fotográfico que registró la Subsecretaria de Informaciones del Ministerio del Interior del Primer Gobierno de Perón (1946-1952), y se encuentra preservado por el Archivo General de la Nación.

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El surtidor se encontraba en la plaza, en el punto donde se unen Rivadavia (la avenida, no el ex presidente) y Balcarce (la calle, no el pichicho), y estaba acompañado por un banco de madera donde el encargado de despachar el combustible esperaba a los clientes o les ofrecía descanso mientras esperaban el correspondiente servicio.

Las fotos y sus respectivas fichas fueron elaboradas en el año 1951, una en el mes de agosto, la otra en octubre. En la primera de ellas vemos a un, por entonces, moderno colectivo Bedford encarando con decisión hacia la avenida Rivadavia, mientras el despachante lee el más reciente ejemplar de la revista ¡Coche a la Vista!

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En la segunda foto vemos también un flamante colectivo Mack; detrás, estacionados sobre la esquina del edificio del Banco Nación, un Chevrolet 1940 y un Studebaker circa 1948, mientras un Mercury 49-51 trepa hacia Plaza de Mayo y un tranvía circula por Leandro N. Alem.

Desde hace décadas el puesto de YPF frente a la Casa Rosada no existe más. Lo que tenemos ahora es a un ex-CEO de Shell al mando de las políticas energéticas nacionales.

Hoy, 1º de Mayo, justo el día del aumento del 10% en combustibles (el cuarto en lo que va del año), quizá no sea el momento más oportuno para publicar asuntos relacionados con el tema, pero nunca es tarde para saludar al despachante de combustible, a los choferes de colectivo y a todos los trabajadores en su día.

Fotos: A.G.N.

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8 Comentarios, RSS

  1. Gallego chico 02/05/2016 @ 9:27 am

    No era el único surtidor callejero. Recuerdo que también había en Plaza Lavalle (por Tucumán), en Figueroa Alcorta (donde está ahora canal 7), en Parque Lezama (por Martín García), en Las Heras y Salguero (en la plaza chica Alférez Sobral), en Plaza Italia (creo que sobre Las Heras) y otros más que me ayudarán a ubicar.

  2. Alvaro 02/05/2016 @ 1:21 pm

    También en Figueroa Alcorta y Salguero hubo uno junto a una muy linda palmera, en la esquina que se hace finita y en punta junto a la calle Gelly…en cuanto al Bedford y el Mack recuerdo que las bandas blancas de los neumáticos se las pintaban y cada tanto eran repasadas, todos esos vehículos de transporte público pertenecián a “La Corporación”…eran de color plata o aluminio con una franja azul; hubo también de la marca Chevrolet, G.M. (diesel dos tiempos con motor trasero), Isotta Fraschini, O.M. y los trolebuses marca Henschel, Mercedes Benz y MAN

    • Gallego chico 02/05/2016 @ 2:15 pm

      Agrego los Berliet que tenían una curiosa caja semi automática.

  3. Güilbeis 02/05/2016 @ 6:55 pm

    Hasta no hace mucho había surtidores en la vereda en Villa Ballester, creo que sobre Moreno.

  4. Alvaro 02/05/2016 @ 7:01 pm

    Don Gallego Chico: también agrego “El omnibus inglés Leyland”…

  5. Gallego chico 03/05/2016 @ 3:29 pm

    Al ver el Bedford recordé el sonido de ese motor gasolero regulando. No sabría describirlo pero era algo así como que la explosión de los 6 cilindros se producían casi al unísono, luego descansaba 2 segundos y vuelta a empezar.
    Viajé durante unos años colgado del colectivo 126. Totalmente insalubre.
    En esa época se viajaba colgado o no se viajaba.

  6. Gringo Viejo 03/05/2016 @ 3:34 pm

    Si, Álvaro, a mi también me despertaba curiosidad en mi juventud ese bruto cartel de 10 x 80 cm con la leyenda “EL CAMION INGLES LEYLAND”. Mi imaginación infantil me decía que ese bondi no podía haber salido así equipado de la rubia Albión, con ese poco sobrio y tan definitivamente un-British ornamento. Los excesos de patriotismo británico se limitan como máximo a comentar que conoces a alguien en Cumbria quien tiene como mascota un bull-dog llamado Winston. Y aun eso puede ser visto como un exceso y hacer que tu interlocutor repruebe tu extroversión con un severo pero casi imperceptible arqueo de la ceja izquierda. Quiero más vale pensar que algún turro nepotista de la compañía importadora local le dio un contrato a alguno de sus parientes para que fabricara los carteles y los facturara por metro cuadrado o por kilo.
    Un abrazo.
    GV

  7. Gallego chico 12/05/2016 @ 6:38 pm

    No se si lo habrán notado en el ómnibus Mack lleva en el frente a la derecha un letrero que dice “Evita” y a la izquierda lleva una foto de Perón.
    Una estampa de época en la que era muy difícil que existiera algo ajeno o que no lleve el nombre de la pareja en el poder.

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