Techno Classica 2018: el stand de Seat

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En la trigésima edición de la Techno Classica, en Essen, Alemania, la mayor feria en todo el mundo de automóviles clásicos, Seat presenta no sólo modelos poco comunes de la propia historia de la marca, sino que dedica también su stand, ubicado en el pabellón 7, a los proyectos de restauración de su patrimonio.

La feria, que abrió sus puertas ayer y se podrá visitar hasta al 25 de marzo de 2018, permite a la compañía española poner en valor el incondicional trabajo de su departamento “Coches Históricos” y su equipo de restauración, que ha asumido la misión de restaurar y dejar en un estado óptimo los íconos de la marca de automóviles, con un laborioso trabajo manual. En la Techno Classica, el equipo de restauración propio de la compañía demuestra lo que es capaz de hacer con versiones diferentes del Seat 600.

La mejor prueba de las capacidades artesanales y del apasionado trabajo que realiza diariamente el equipo de restauración de Seat, en la Zona Franca de Barcelona, es un ejemplar completamente restaurado del Seat 600, que seguro será una de las estrellas en el stand de marca en la feria de Essen, donde también se exponen otras dos versiones basadas en el 600, un Comercial y un Formichetta, cada uno en un estado de conservación muy diferente.

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El 600 pintado en color verde de uno de los primeros Seat, del año 1957. Es testimonio de la gran pasión y dedicación del fabricante de automóviles de Martorell por su larga historia y patrimonio. En 2017, el modelo fue restaurado por Seat Coches Históricos, en la Zona Franca de Barcelona, para celebrar el 60º aniversario del modelo que se convirtió en el ícono automovilístico de los españoles.

La laboriosa restauración completa del modelo conocido popularmente como “pelotilla” o el “pequeño Seat”, que impulsó de forma decisiva la irrupción generalizada de España en la era del automóvil de finales de los cincuenta, tardó todo un año en completarse. No se escatimaron ni gastos ni esfuerzos en devolver al modelo a su estado original.

Con toda probabilidad, es el mejor ejemplar de un Seat 600 que el fabricante de automóviles español puede presentar en su propia colección de coches clásicos, junto con un ejemplar de la penúltima serie de fabricación: un 600 L del año 1973, en perfecto estado original.

La primera versión del 600, expuesta en la Techno Classica, se llamó en aquel momento simplemente “Seat 600”, sin letras adjuntas. Pero ahora se conoce como el “600 N” (Normal), para identificarlo mejor entre toda la gama de vehículos. Sin duda, se trata del 600 más interesante y poco común de su historia.

En cierto modo, forma parte de su propia naturaleza: se fabricaron casi 800.000 Seat 600, entre 1957 y 1973. Sólo se construyeron 132.462 unidades de la primera versión 600 N, fabricada entre 1957 y 1963, año en el que nace su sucesor, el Seat 600 D. Una característica de la carrocería del Seat 600 N, que destaca especialmente y que lo diferencia a primera vista de las versiones posteriores D, E y L, son los intermitentes sobre los guardabarros delanteros, que en el 600 D se colocaron en los laterales y no en la parte frontal (junto a una moldura cromada).

Además, el 600 N cuenta con las llamadas puertas “suicidas”, de apertura inversa al sentido de la marcha. Esta peculiar característica todavía se mantuvo en el modelo sucesor, el 600 D del año 1963, pero las puertas de los modelos posteriores E y L de la década de los años 70, ya se abrían de forma convencional.

El 600 N también fue excepcional por su sencillo pero robusto motor situado en la parte trasera con una potencia de 18 CV y una cilindrada de 633 cc con el que se alcanzaba una velocidad máxima de 95 km/h. Todas las versiones posteriores tenían una mayor cilindrada, de 767 cc y, consecuentemente, más potencia.

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El segundo vehículo que presenta Seat en la Techno Classica es un hallazgo totalmente abandonado de un 600 Comercial muy poco común, es decir, la variante de trabajo del 600. El vehículo presentado en Essen es interesante por dos motivos: por un lado, muestra de manera auténtica el muy mal estado en el que se encuentran actualmente los automóviles clásicos después de estar muchos años ignorados y expuestos al deterioro en el rincón más lejano de un galpón o garaje. Afortunadamente, se descubrieron varios ejemplares del Seat 600 —a los que es totalmente cierto aplicarles la descripción “barn find”— y se renovaron cuidadosamente.

Por otro lado, el 600 Comercial es un modelo muy escaso porque sólo se construyeron unas 18.000 unidades. La carrocería se mantuvo en la versión de vehículo comercial, sin embargo, el interior carecía de asientos traseros para ganar más espacio de carga. Además, las ventanas traseras se sustituyeron por paneles de metal pintados en el color de la carrocería y se eliminaron los listones cromados en los laterales. El modelo Comercial era más económico que la versión estándar del 600 porque, entre otras cosas, no estaba sujeto al pago de impuestos sobre bienes de lujo. Como también era más ligero que la versión para pasajeros contemporánea del Seat 600 D y contaba con un motor de 25 CV con una cilindrada de 767 cc, era incluso más rápido, al menos sin carga.

Hasta el día de hoy se han conservado muy pocos ejemplares de este modelo porque, como vehículo comercial, estuvo expuesto a unas exigencias mucho mayores que las de un vehículo familiar. La mayoría de vehículos se desguazó al final de su vida útil porque, en aquel entonces, los propietarios (incluso los coleccionistas contemporáneos) no clasificaron estos vehículos como clásicos dignos de conservación.

Por eso, el “hallazgo de granero” expuesto en la feria de Essen debe considerarse como un objeto patrimonial de gran valor, incluso desde el punto de vista financiero. Por lo tanto, próximamente se convertirá en otro excitante proyecto para el equipo de restauración de Seat Coches Históricos.

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La furgoneta “Formichetta” (“pequeña hormiga”) es una de las últimas incorporaciones a la colección. Ha sido restaurada completamente por Seat Coches Históricos y se ha pintado en el color original del servicio oficial de asistencia en carretera de SEAT de la década de los años ‘60, con una banda ancha en color rojo en los laterales y letras blancas que indican su especial finalidad. El vehículo también se basa en el Seat 600 D.

La furgoneta Formichetta ofrece una configuración de vehículo comercial aún más coherente que el 600 Comercial. Mantuvo la parte delantera de la versión estándar, pero cambió completamente la parte trasera. Cuenta con una carrocería modificada con un techo más grande, para optimizar el espacio de carga, puertas laterales de gran apertura y una distancia entre ejes extendida.

La longitud del vehículo era además medio metro mayor que los 3,22 metros de la versión estándar del 600 D. Contaba con dos grandes puertas traseras con apertura inversa, igual que las delanteras, además de una quinta puerta en la parte trasera dividida en dos partes: la superior para acceder al espacio de carga de 1,61 m³ y la inferior para acceder al motor. El vehículo era capaz de transportar hasta 250 kg, más el conductor y un acompañante.

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Este utilitario se construyó con la colaboración del fabricante de automóviles Siata en Tarragona, que solía colaborar con la planta de Seat en la producción de versiones especiales o variantes basadas en otros modelos.

En total se construyeron apenas unos 7.500 ejemplares del Seat 600 Formichetta y casi 10.000 vehículos más de este tipo, pero basados en el 600 E posterior. Al igual que en el caso del Seat 600 Comercial, estos modelos son muy escasos y, por lo tanto, muy valiosos debido a las pocas unidades fabricadas y a los escasos ejemplares conservados hasta el día de hoy.

Fotos: Prensa Seat

1 Comentario, RSS

  1. luis 23/03/2018 @ 10:50 pm

    Mas allá de ser un autito cuyos repuestos se consiguen hasta en un kiosco perdido en algún recoveco recóndito del planeta, las restauraciones son increibles, la formichetta, un lujo, y, estimo que el “comercial” tendrá un final igual a los otros.

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