Todos los autos conducen a Roma

Jason Vogel
Roma Galaxie (1)
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Roma Galaxie (5)

Una película mexicana de autor, en blanco y negro, hablada en español y mixteco, lanzada inicialmente en Netflix y con proyecciones “casi secretas” en los cines… A pesar de todos estos condicionamientos, “Roma” de Alfonso Cuarón, recibió diez nominaciones para el Oscar 2019, cuya ceremonia de premiación se realizará este próximo domingo.

Ambientada en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta en plena Ciudad de México, la historia gira en torno de una familia pequeño burguesa y sus empleados, entre 1970 y 1971. Habla, especialmente, del sentimiento que une a la patrona Sofía (Marina de Tavira) con la empleada doméstica Cleo (Yalitza Aparicio).

Pero lo que nos interesa aquí son los autos. Y rara vez en el cine, los automóviles cargan tantos simbolismos y metáforas. Productor y Director de “Roma”, Cuarón describió, ya en el guión, los detalles de cada modelo que entran en escena. Y, para el que le gusta el tema, es genial conocer un poco más del escenario motorizado de México a comienzos de los años setenta.

Finalmente, una advertencia para quien aun no la vio: este reportaje está repleto de spoilers…

Ford Galaxie 500 Sportsroof (1970)

Descripto en el guión de Cuarón como “Galaxie 500, dos puertas, 1970, negro”, el auto es uno de los protagonistas del film. Comprado poco tiempo antes por el Dr. Antonio (el dueño de casa, interpretado por Fernando Grediaga), ese gigantesco Ford importado de Estados Unidos simboliza el status y la ostentación de la clase media-alta -excesivo por todos lados para su realidad, la cultísima frase “cagar más arriba del culo” es la que mejor lo describe-.

Por aquella secuencia de la entrada al garaje, tirando finos a las columnas, el Galaxie de “Roma” ya se aseguró un lugar en la historia del cine.

En el desarrollo de la trama, la “lancha” de dos puertas, con 5,42 metros de largo y 2,02 de ancho, luce inadecuada para el formato que va tomando la familia. Y, como el propio hogar, va sufriendo daños imposibles de ser disimulados. Sueño transformado en pesadilla, esa representación del patriarcado todavía sirve para realizar un emocionante viaje de despedida a las playas de Veracruz.

Esta versión Galaxie exportada a México tenía un motor V8 351 Windsor (de 5.766 cc y 255 HP), dirección hidráulica y caja automática de tres velocidades. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 10 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 189 km/h.

Volkswagen 1200 (1960)

Cuando abandona el hogar, el Dr. Antonio deja el Galaxie y se lleva otro automóvil de la familia, un Escarabajo. La partida es anunciada como un viaje de “apenas algunas semanas” a un congreso más. A esa altura, el médico ya imagina que no precisará un auto grande en su nueva vida -el equipaje que quepa adelante, en el baúl, y sobre los asientos traseros será suficiente-.

A pesar que la película es en blanco y negro, Cuarón especifica en el guión “un VW 1966, color crema”. La unidad que aparece en pantalla, a pesar de todo, es un modelo alemán de 1960 (aun mantenía los indicadores de giro embutidos en el pilar central, mientras que las puertas ya disponían de las manijas con sistema “push-button”). Apenas sobre fines del año 1967 fue que el Vocho comenzó a ser fabricado en Puebla. A partir de ahí, el Escarabajo se convertiría en uno de los símbolos de México.

Roma Plymouth (2)

Valiant sedán (1965)

El tercer automóvil de la casa es un Valiant de segunda generación (confuso, pero sucesor de la carrocería del Valiant II argentino), un sedán de cuatro puertas de menor tamaño que el Galaxie. Fabricado a mediados de los años sesenta, ya era un auto bastante usado para los años 1970/1971, cuando se desarrolla la historia. El chofer de la familia es el encargado de manejarlo la mayoría de las veces, en tareas como las de llevar a los niños a la escuela. En el guión, Cuarón pone en evidencia la decadencia del Valiant, con su pintura gastada.

El Valiant era compacto y barato para los patrones de los Estados Unidos, donde fue lanzado en 1960, y vendido con la marca Plymouth. En México, este sedán era fabricado por la Automex, afiliada a Chrysler, tenía equipamiento sencillo y motor seis en línea de 3.687 cc. Tuvo también versiones más lujosas, llamadas Acapulco, entre las que se destacaba una carrocería convertible.

El guión habla de un Valiant 1964, pero el auto utilizado en las grabaciones es un modelo 1965, como se puede notar por las luces de retroceso redondas.

Roma R12

Renault 12 (1971)

Aparece poco, pero después del Galaxie es el automóvil más simbólico de “Roma”. Cuando queda claro que el Doctor Antonio no volverá, es necesario librarse del lastre del pasado y encarar la vida hacia nuevos horizontes. Sofía vende el Galaxie 500 del ex marido y compra un Renault 12, un auto ligero, económico… ¡y del tamaño perfecto para el garaje de la familia!

Uno de sus hijos observa que el velocímetro sólo marca hasta 145 km/h, contra los 200 km/h del Galaxie. El otro prefería un Ford Maverick. Pero es con el práctico Renault de cuatro puertas que la dueña de casa se siente a gusto para seguir adelante, ahora trabajando en una editorial.

En el guión de la película en blanco y negro, Cuarón nuevamente hace referencia al color del auto: “amarillo pálido”. Nuestro conocido R12 fue producido en México por Dina S.A., un fabricante de camiones y ómnibus asociada a Renault (allí también se fabricaron las cupés Alpine, llamadas Dinalpin…). El carro que aparece en escena propone un curioso anacronismo: tiene la parrilla correcta para la época del film (1971), pero cuenta con el paragolpes más alto, aparecido en los autos construidos luego del modelo 1975.

Roma Taxi

Otros autos

La producción uso un centenar de automóviles de época y hasta un tranvía escenográfico en las tomas exteriores. La cantidad impresiona, en especial en las secuencias filmadas en la concurrida Avenida Insurgentes, que atraviesa toda la ciudad de México.

Frente a la casa de los protagonistas -Tepeji 21, de la Colonia Roma- se pueden ver estacionados autos como un Mercedes-Benz W111, un Renault Dauphine, un Peugeot 403 o un Opel Fiera (versión mexicana del Rekord C).

El color local lo aportan modelo específicos para el mercado mexicano y construídos allí como el Opel Olímpico (un Rekord rebautizado para los Juegos de 1968), un Borgward 230 y los VW Safari Tipo 181 usados por la Policía.

También se destacan los taxis “cocodrilos”. La pintura verde con triángulos blancos hacía que los viejos autos americanos terminaran pareciéndose a estos reptiles, y de allí el bautismo popular.

Al ir en busca de su novio Fermín en una zona pobre, Cleo viaja en un castigado Datsun Bluebird 310, modelo que marcó la llegada de Nissan a México. Hoy el fabricante lidera en ventas aquel mercado.

Como la película está disponible en la plataforma Netflix, se puede interrumpir y rebobinar cuantas veces sea necesario para no perder detalle de todos los autos que conducen a “Roma”.

Fotografía: Capturas de escenas de la película

Colaboración: Diego Speratti

Traducción: D.S.

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Roma Galaxie (12)

Roma Plymouth (1)

Roma Plymouth (3)

 

1 Comentario, RSS

  1. @ autazos 22/02/2019 @ 10:57 pm

    Me gustó más esta nota que la película.

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