Un día de furia

Hernán Charalambopoulos
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Dado el magrísimo resultado de pesca de clásicos conseguido durante mi estadía en China, no me queda más que hurgar en la web en busca de información, o apelar a la memoria  de buenos recuerdos a bordo de algún auto que invite a soñar a algún lector. Esto, condimentado con un período de intensísimo trabajo a ritmo alocado, que dejó algunas secuelas en mi salud física y mental, hizo que desapareciera de RETROVISIONES por completo durante este último tiempo.

La parte física se curó rápidamente en el hospital modelo de la ciudad, en donde aterricé con una importante carga de stress a mis espaldas. Para relajar la furia y lavarme un poco la cara, antes de visitar al médico pedí ir al baño… Fue como reencontrarme con el lavabo de mi querida Bombonera después de un Boca-River de los de antes, en aquellos años de pocas mujeres en la cancha en los que uno entraba al baño y no sabía si salía vivo, ya sea por algún resbalón causado por el barro del piso, o por el amoníaco condensado del ambiente que obligaba a inhalar la constelación de vapores emanados por sus ilustres visitantes.

Obviamente, antes de llegar al hospital tuve que practicar mi ya aceitada “gambeta al garzo”, un deporte muy en boga en China, ya sea en su versión “distendido en la vereda” o en forma de OVNI. Este último, es eyectado desde todos los ángulos imaginables por cualquier transeúnte (hombre o mujer) que con un sonoro aviso del tipo “gggggrrrrrrr” pone en alerta al sistema nervioso erizando los sentidos a la espera del laborioso lanzamiento.

Salí del baño con tres semanas ininterrumpidas de trabajo a mis espaldas, las suelas de mis zapatos llenas de besos dejados en las veredas, una gripe feroz y muchas ganas de dormir hasta quien sabe cuando… Sabía que entre la almohada y yo se interponía la investidura del médico de turno con quien había ya acordado una cita (en realidad la acordó mi intérprete). Al entrar al consultorio y luego de ver el color y estado de su guardapolvo pregunté si el señor era médico o mecánico… Hablaba con otro personaje de su misma investidura mientras ojeaba un diario y espiaba una computadora que descansaba al lado de una impresora polvorienta, y que cada tanto escupía (también las impresoras escupen en China) algunos documentos por demás ilegibles.

Desde lejos preguntó, y sacó a malagana un estetoscopio de dudosa calidad que apoyó sobre mis tres capas de ropa y haciéndome inspirar y expirar logró, vaya a saber cómo, constatar que me encontraba bien. Abrir la boca para cerciorarse del estado de mis amígdalas, fue un mero trámite ejercido sin el “bajalengua” (ese palito de helado que nos ponen para ver hasta el fondo) cosa que agradecí ya que vaya uno a saber donde lo tendrían guardado…

La consulta terminó con receta y posterior compra e ingesta del líquido más desagradable que jamás haya probado, y un té a la altura del escalofriante sabor de aquella inmunda infusión. Nada de píldoras o jarabes saborizados… ¿Para qué?

Hoy, un poco mejor de la pataleta, entrando en la recta final de mis tres meses chinos, y en plena abstinencia de asadito, autos clásicos y amigos, vaya esta catarsis posterior al único día de furia vivido en medio una de las experiencias más extravagantes por las que he pasado, e ilustrada con algunas fotos de la vida y transporte cotidianos de una increíble cultura en plena revisión de su milenaria identidad.

0 Comentarios, RSS

  1. Don Richard 27/11/2010 @ 9:48 am

    Querido Griego:
    Te diste un atracón de cambio. Cambio de horario, cambio de cultura, cambio de comidas, cambio de intensidad de trabajo. Como un auto a fondo durante todo el día, sacaste una biela a tomar aire. Por suerte el cigueñal estaba bien , cambiaste bielas, conjuntos y pistones, y estás en condiciones de seguir. Se te extraña por el Club, esperemos un pronto regreso. Pensá en esto: quién te quita lo bailado….
    Abrazo alfista.
    Ricardo

  2. Pablo Felipe Richetti 27/11/2010 @ 9:54 am

    Aguante Hernán, fuerza que falta poco, cuando esté de vuelta al pago tendrá revancha, vaya agendando una “provolone e melanzane” en Güerrín…
    Un abrazo

  3. BMW-Isetta 27/11/2010 @ 9:59 am

    Increibles los “motofurgones” Hernan… Podras sacar mas imagenes de esa especie de “Daewoo Matiz Triciclo” que se ven detras de una de las fotos? En especial de la trompa y la disposicion de la rueda delantera. Son muy curiosos esos vehiculos!!! Saludos y que te mejores, Ernesto M. Parodi.

  4. charly walmsley 27/11/2010 @ 10:05 am

    Yo lo invito, mi bien acà, desayuno Pepinos, Domingo,con Raul y Jorge mas su amigo de la “Reno”. Sera un balsamo para Ud.

  5. Amalia Parodi Darchez 27/11/2010 @ 11:37 am

    Me encantó la ironía escatologica y la elegante forma de redaccion…ja! Tendremos q ir acostumbrandonos…al menos en el mundo de los negocios…las relaciones con China serán cada vez más fluídas…

  6. Mariana 27/11/2010 @ 12:05 pm

    porque tanto detalle en las partes tan ..asquerosas–
    Es “otro mundo China”

  7. Chiquito 27/11/2010 @ 12:44 pm

    Fuerza Hernan!!
    estuve por china, te busque, pero no te encontre jejeje.
    tambien bussque si habia autos clasicos. tampoco encontre.
    para los que no fueron a china, y creen que Hernan esta exagerando, creanle cada palabra de lo que dice porque es asi…
    Espero que te mejores.
    saludos Chiquito

  8. BMW-Isetta 27/11/2010 @ 6:16 pm

    Che de veras, ni un Lada? Algun Gaz o Moskovitch? Nada de la epoca de cercania con la Union Sovietica? No tienen siquiera un “Spadafola” (jaja)que tenga un Museo del Automovil?

  9. Fuoripista 29/11/2010 @ 10:03 am

    Estimado Hernán, me alegra leerlo después de tanto tiempo. Ya se lo dije en el post más arriba, agradezca que el ER-emergencia chino le recetó eso via oral… mire si por una cuestión de barrera idiomática se le aparecían un par de chinos con un embudo y un bidón tipo TC de antes!!

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