Un paseo a 1911 en Saurer

Jason Vogel
17.01.2002 - DIEGO SPERATTI - CA - CAMINHÌO SAURER 1910 , EM VASSOURAS2002011718540165
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El teléfono sonando es una ventana abierta al infinito. Pues, una tarde de enero de 2002, el teléfono sonó en la redacción del diario O Globo, abriendo la ventana para un viaje en el tiempo. Del otro lado de la línea estaba el lector Nélio Carvalheira, que, luego de presentarse, preguntó, casi convocando:

¿No les gustaría hacer un reportaje con un camión Saurer que tengo en mi chacra, en Vassouras?

Era extraña la posibilidad de «probar» un vehículo fabricado antes de la Primera Guerra Mundial y sentir en la piel las dificultades de los chauffeurs de antaño.

Antes del paseo, la historia de la marca: Saurer (1903-1982) fue la mayor fábrica de camiones pesados de comienzos del siglo XX. Aparte de la casa matriz, en Arbon, Suiza, tuvo fábricas en Austria, Francia y Estados Unidos. La empresa también tuvo una oficina en Río de Janeiro, al mando de Carlos Schlosser. En 1910, 97 camiones de la marca rodaban por América del Sur (la mayoría en Brasil).

Saurer_anuncio_Careta_1911

AE - Carlos Schlosser Benz Saurer 1911 d

Sobre el sobreviviente de Vassouras (pequeña ciudad en el interior del estado de Rio), apenas se sabe que, durante la década de los años 20, cargaba troncos de árboles desde los muelles del puerto hasta un aserradero en el centro de Rio de Janeiro. Sú ultima patente fue pagada antes de la mudanza de la capital para Brasilia (fechada en 1960).

En la década de los años 60, el Saurer fue a parar al «Desarmadero de Fernando», en la Via Dutra (la autopista que une Rio con San Pablo), donde actuaba de señuelo para la clientela. Fue en esa época que Nélio descubrió al camión, pero recién conseguiría comprarlo a comienzos de los años 80.

Saurer ferro velho

El Saurer AM II nunca había sido restaurado. Apenas recibiría algunas capas de pintura negra sobre el capot y el chasis, además de barniz en las (robustas) partes de madera de la carrocería. El motor, que estaba pegado, fue puesto en funcionamiento. Fue todo.

Fue así que lo conocimos en 2002. Y allá fuimos nosotros, por los caminitos de tierra de la chacra, semejantes a los que había en 1911.

Para dar marcha, nada de arranque eléctrico (sería inventado en 1912). La cuestión es usar los músculos para girar la manivela. El motor apenas tiene cuatro cilindros, pero 5.320 cc de cilindrada. Sobre cada cilindro, hay una pequeña válvula que sirve para descomprimir el motor antes de la partida y llevar un poco de combustible a las cámaras.

El motor arranca luego de dos vueltas de manivela. Repetido, el ejercicio acelera las pulsaciones cardíacas y deja al conductor un poco sudado, pero es más fácil de lo que parece. En algunos segundos el motor cobra vida, con un sincopado «tuf-tuf-tuf-tuf-tuf».

Algunas características eran bien modernas para la época: el motor tiene doble comando de válvulas, la caja tiene cuatro marchas y la pedalera, la misma disposición utilizada actualmente. Pero no hay batería (la energía viene del magneto) y la única iluminación es la de un farol que quema aceite.

La cabina no tiene instrumentos, espejo, ni limpiador de parabrisas. Su único lujo es una guantera. La dirección está del lado derecho, mientras que las palancas de los cambios y de frenos están del lado de afuera. El embrague es pesadísimo, pero la primera entra fácil y el Saurer parte tranquilo. El cambio está cerca de las ruedas traseras, formando una sola pieza con el diferencial. De allí, dos cadenas transmiten el torque a las ruedas.

A pesar de ser de caucho macizo, los «neumáticos» (llamémoslos así…) no transmiten muchas vibraciones. El problema es que son lisos y patinan en el barro. Un tractor estuvo pendiente de nosotros durante el paseo.

Pie a fondo en el acelerador y el motor de 30 CV alcanza su rotación máxima: en torno a las 1.000 rpm. La segunda marcha engrana bien y el Saurer avanza sin escandalizarse. Sólo cuenta con frenos en las ruedas traseras (nos quedamos imaginando como sería detener a este bicho con 6.500 kilos de carga sobre su lomo). Es preciso corregir la dirección constantemente, pero sin peligro: la velocidad máxima no llega a 20 km/h.

Sin intermediarios hidráulicos o electrónicos, manejar el Saurer es vivir el más íntimo relacionamiento hombre-máquina. Aparte de divertido, es educativo, mostrando todo lo que estos transportes evolucionaron desde entonces.

Fotos: Diego Speratti, Archivo O Globo, Saurer Museum

Publicado originalmente en el diario O Globo en enero de 2002

(Notas del autor)

Para identificar el modelo exacto del camión de Vassouras, obtener datos técnicos y escribir el reportaje de 2002, buscamos al Oldtimer Club Saurer, en Arbon, ciudad suiza donde se encontraba la sede de Saurer.

Rudolf Bauer, el presidente del club, se quedo muy sorprendido de saber que había un Saurer tan antiguo y en buenas condiciones en Brasil. Menos de un año después llegó a Río de Janeiro Sepp Wespe -más conocido como «Diesel Sepp»– un entusiasta representante de la agrupación. El AM II fue comprado, embarcado y despachado con destino a Arbon.

Saurer_Museum_Markus Doyon

A pesar de estar en funcionamiento, el Saurer pasó por una completa recuperación de sus partes mecánicas, comenzando por el enorme radiador. El camión también recibió nuevas ruedas d e madera cubiertas de caucho macizo. Los engranajes de transmisión fueron reconstruidos, así como piezas de la suspensión y la dirección.

Las reparaciones fueron realizadas poco a poco, contando con la contribución de los socios del club y los amigos del museo. Y nada de sobre restauración: muy criteriosos, los restauradores no tocaron las maderas de la cabina ni la pintura negra. El camión mantiene la apariencia original de la época en que estaba en Vassouras, pero ahora con se mecánica impecable (ver video).

En octubre de 2017, el Sauber volvió a rodar por las calles de la misma Arbon, donde fue fabricado ¡106 años antes! Hoy, el ejemplar importado desde Brasil es la principal pieza (y también la más antigua) del Saurer Museum. En honor a su pasado, el personal del club lo llama «Caminhao» -así mismo, en portugués- (ver video).

Saurer_Arbon_2 (1)

Motor. Es de cuatro cilindros y 5.320 cc, rinde 30 CV y arranca a manija.

Transmisión. A través de cadenas, una a cada lado. Los neumáticos son de caucho macizo.

Comandos. Tanto la palanca de cambios como la de freno se encuentran fuera de la cabina.

De antaño. El Saurer AM llevaba 6,5 toneladas. Al fondo un Locomobile, motor estacionario a vapor de 1873.

Viaje en el tiempo. El Saurer rodando por la «fazenda» União Carvalheira, en Vassouras, año 2002.

De octanos y grados. Con notas de madera, el Saurer descansa entre barricas de cachaça.

vaderetro recomienda otra lectura sobre un Saurer:

El Saurer de los sanitaristas

4 Comentarios, RSS

  1. Alejandro Marino 21/05/2020 @ 7:22 pm

    Excelente !!!
    Un hallazgo de la gente de la fazenda completar el equipamiento del Saurer con un musico «ao vivo» !
    Maravilloso el portugues arcaico en la publicidad de Herr Schlosser !
    Magnetos Bosck? Caixas de espheras Fichtel und Sachs ??

  2. Güilbeis 22/05/2020 @ 12:19 pm

    Qué buena historia!
    Qué será el vehículo cilíndrico del aviso de Carlos Schlosser & C? y el Sport amarillo tirado en el pasto?

  3. Juse del Castillo 22/05/2020 @ 2:18 pm

    El vehículo cilíndrico del aviso parecería ser un dirigible, predecesor de los Zeppelin que usó Alemania en la Primera Guerra Mundial, quizás tuviera motores Saurer, y de ahí su presencia en el aviso.

    • Alejandro Marino 22/05/2020 @ 6:36 pm

      Acredito que mas que por los motores del LZ 3, como parece ser el del dibujo, (que eran Daimler), la ilustraciòn refiere a las «borrachas para fines tecnicos».

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