Un viaje de «Takushii»

Jason Vogel
Cedric (1)
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Crown Comfort (2)

Quien viaja a la capital japonesa se siente en una película de ciencia ficción del tipo «Blade Runner». Hay viaductos de cuatro o cinco pisos, pantallas gigantes de alta definición en las fachadas de los edificios y, por todos lados, se oyen mensajes electrónicos ininterrumpidos.

Contrastando con ese ambiente futurista, hay taxis (o takushii, en el idioma local) que parecen salidos de la década de los años 80. Tal sensación de anacronismo es reforzada por los espejos montados en los guardabarros y los asientos forrados en inmaculada tela de encaje blanca. Una palanca permite que el conductor, sin salir de su asiento, abra y cierre la puerta trasera izquierda. Y aún con más de 500.000 kilómetros en sus odómetros, todos esos autos tiene la chapa impecable. Circulan limpísimos, siempre como recién salidos de un lavadero.

Hasta hoy el rey de las calles en Tokio es el Crown Confort, descendiente de un linaje iniciado en 1955, con el Toyopet Crown. La industria japonesa evolucionó a lo largo de las décadas, pero Toyota percibió que debía mantener en producción un sedán de mecánica simple e indestructible para el mercado de los taxis: motor longitudinal delantero y tracción trasera, con eje rígido y frenos a tambor en las ruedas traseras.

Crown Comfort (3)

Así nacieron, en 1995, el Comfort (de nivel «básico») y el Crown Comfort (con mejores textiles y más cromados), modelos que llegaron a conformar el 70% del parque del país. La producción duró hasta 2017, siempre manteniendo líneas bien ortodoxas en que la función está por encima de la estética. La distancia entre ejes de 2,78 metros del Crown Comfort (15 cm mayor que la del Corolla actual) garantiza un mundo de espacio para los pasajeros que se desplazan en el asiento trasero. El techo es alto y las ventanas son grandes, iluminando el ambiente. Por otro lado, la carrocería es relativamente estrecha, como para no atascarse en las ajustadas calles japonesas.

Casi todos usan motor de cuatro cilindros y 2 litros a gas licuado de petróleo (GLP, el gas de las garrafas…). Son 113 caballos, potencia suficiente para circular en el medio. El aislamiento del habitáculo es un punto alto, ya sea por la suavidad de marcha -aun con medio millón de kilómetros recorridos, esos autos continúan silenciosos y con la suspensión con signos de vitalidad-. Los correspondientes cambios de aceite y de lámparas y su herramienta de trabajo estará eternamente en orden.

Cedric (2)

Cedric (4)

Todavía más antiguo que el Crown Comfort es el Nissan Cedric Y31. Nació como auto de paseo en 1987 y, a partir de 1991, pasó a ser vendido básicamente como taxi y como auto de policía. Fuera de producción desde 2015, aún puede ser visto por todas partes en Tokio con su carrocería rectilínea y formal. Como su rival, el Crown Comfort, el Cedric tiene 4,69 metros de largo y, en la mayoría de versiones, motor 2 litros de cuatro cilindros movido a gas. El selector de cambio montado en la columna de dirección deja espacio para un pasajero más en el asiento delantero.

Desde 2017, un modelo cuya silueta recuerda a la de los black cabs ingleses viene ganando espacio en las calles de Tokio. Creado por una comisión del Ministerio de Transportes de Japón, y fabricado por la Toyota, el JPN Taxi facilita la entrada de discapacitados y tiene, además, amplio espacio para el equipaje. Fue pensado como tarjeta de visita para los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Tokio, en julio y agosto de este año.

JPN Taxi (4)

La puerta trasera izquierda del JPN Taxi es corrediza y cuenta con una rampa que puede ser instalada por el conductor, permitiendo el ingreso de un pasajero sentado sobre silla de ruedas. Este modelo también trae alertas de colisión. Quien viaje en la parte de atrás de la cabina tiene a disposición cargadores para smartphones, asientos calefaccionados, a parte de las máquinas para pago con tarjeta (hasta pocos años atrás, los taxistas sólo aceptaban dinero y, preferentemente, con cambio).

El moderno taxi de Toyota es un híbrido de tracción delantera: con un motor 1.5 a GLP (77 CV) unido a un motor eléctrico (61 CV) por medio de una transmisión de solamente una marcha, por planetarios, como ya conocemos en los Prius y Corolla Hybrid. Con eso, el JPN Taxi gasta apenas la mitad de lo que su antecesor consumía.

«El Crown es muy bueno, pero se está quedando anticuado. El JPN Taxi es más fácil de manejar y más espacioso», elogia el taxista Keiji Sato, que tiene su base en el ultra moderno barrio de Shiodome, en Tokio.

JPN Taxi (5)

No a todos, a pesar de ello, les gusta tanto el nuevo taxi. El precio del auto es lo que genera más resistencia: 3.178.640 yenes -casi 30.000 dólares- o un 30% más que los antiguos Crown Comfort. Y aún a pesar de que la compra es subsidiada por el gobierno japonés, pues desea que para la época de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos los JPN ya representen un 1/3 de los 30.000 taxis que circulan en Tokio. Otro queja gira en torno a la rampa para sillas de ruedas, cuya instalación no es de las más simples o rápidas.

Por tradición mantiene los fendamira, los espejos retrovisores montados sobre los guardabarros. Obligatorios en Japón hasta el año 1983, esos espejos instalados «allá adelante» hoy son utilizados casi únicamente por los taxistas. Amplían el campo de visión del conductor, sin que éste necesite girar mucho el cuello. Aparte de eso, hacen que el auto sea más angosto, característica valiosa en las calles de la capital. Y, por más moderno que sea el taxi, el forro de tela de encaje es presencia obligatoria en los asientos. Señal de limpieza del habitáculo.

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El chofer viaja en un puesto de trabajo cercado por el selector de marchas, por el reloj taxímetro, por el GPS, y por la maquinita para la tarjetas de debito/crédito. El viaje cuesta lo mismo que en los taxis más antiguos: de 380 a 410 yenes por el kilómetro inicial (3,5 a 3,7 dólares) y 80 (72 centavos de dólar) más por cada 237 metros recorridos a partir de allí. Es caro para los padrones de las ciudades latinoamericanas pero no tanto para los habitantes de Tokio. Tal es así que los Uber todavía son raros en Japón.

En las madrugadas de Tokio, los servicios de subte y ómnibus se interrumpen. La solución entonces es pedir un «Takushii», mostrar una hoja con el destino escrito y saber de antemano que aplica la «tarifa nocturna».

Fotos: Jason Vogel

JPN Taxi (3)

Black Cab oriental. Es el fruto de un proyecto del Ministerio de Transporte japonés.

JPN Taxi (2)

Al comando. El conductor del JPN debe manejar cercado por una consola alta.

JPN Taxi (1)

Modelo nuevo, tradición antigua. El forro en tela de encaje en el asiento de un JPN Taxi.

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En el parabrisas. Luz roja, taxi libre (kuusha); luz verde, taxi ocupado (chinso).

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La parada es nuestra. En Japón, los taxis usan patente verde. Son 30 mil en Tokio.

Crown Comfort (1)

Ícono japonés. A pesar de haber salido de línea en 2017, el indestructible Crown Comfort es parte del paisaje de Tokio.

Cedric (3)

Copa la parada. Lanzado como lujoso auto de pasajeros en 1987, a partir de 1991 el Cedric Y31 pasó a ser básicamente taxi.

3 Comentarios, RSS

  1. am-mariano 21/03/2020 @ 7:19 am

    Muy buenas fotos. Y mucho mejor nota Jason.
    ¿Era tachero tu viejo? jaja.

    ¿Qué cámara usás? Canon, Nikon?

  2. El Mono 21/03/2020 @ 10:57 am

    Taxis de la misma ciudad pero con diferentes diseños y colores. Le doy el Like.

  3. Alejandro Marino 24/03/2020 @ 12:48 pm

    No se por que me recordaron las interminables rurales Toyota Corolla de las series 90/100 que llegaron por cientos usadas a Perù en tiempos de Fujimori ( junto con mirìadas de Daewoos Tico ) y aùn hoy siguen fungiendo como taxis en muchas ciudades, mantenidas a base de distintas adaptaciones y kilos de soldadura.

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