Una Coupé Studebaker

Hernán Charalambopoulos
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Marca de la que deberíamos ocuparnos mucho más de lo que hacemos en este espacio, Studebaker siempre representó algo diferente dentro del universo de los constructores americanos junto con Nash y Kaiser, por nombrar los más conocidos entre los “outsiders”.

Aquí les mostramos el Starlight, modelo con nombre de boliche de Cabildo y Juramento de los ochentas, que es una coupé fabricada entre el 1947 y 1952, y que representaba una apuesta estilística diferente a lo establecido para contrarrestar el poderío de los grandes y consolidados fabricantes de Detroit. Su nombre original era “5P”, denominación usada para describir los “five passengers” que podía albergar.

Llama la atención la luneta obscenamente panorámica, que es el sello indeleble del diseño de esta poco musculosa coupé. Construida en cuatro piezas de vidrio ya que la tecnología de la época no permitía aún lanzarse a formas tan forzadas, no les quedó otra solución a los ingenieros que esta para acompañar las pretenciones del diseñador. Aclaremos que Raymond Loewy (inventor de la botella de Coca-Cola entre otras obras) todavía no formaba parte del staff de diseño de la marca. Lo haría a partir del reemplazo de este modelo hacia la mitad de los años cincuenta y dejaría una marca indeleble en el ADN de Studebaker.

Bueno… Era eso nomás. Sólo un puntapié para dedicarnos a una marca que dejó algo más que recuerdos en su historia y que fue virando de identidad a medida que el mercado crecía y las guerras mundiales reseteaban las preferencias de los usuarios, así como también la potencia de fuego en la lista de modelos ofrecidos por cada fabricante de autos.

Por ahora, vaya este adelanto para despertar algo de curiosidad y ganas de saber un poco más sobre Studebaker.

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9 Comentarios, RSS

  1. gallego chico 16/06/2014 @ 9:41 am

    A este modelo se lo conocía como “capicúa” y no hace falta decir que es muy vistoso. Inclusive ahora mismo.
    Recuerdo el de mi padre que era un Land Cruiser del 47. No se lo veía tan ágil como este. Era un cuatro puertas que sigue esas líneas pero como el tope de la gama exigía más volumen y un poco menos de audacia. Siempre con los clásicos motores de seis en línea y válvulas laterales que no rompían los cronómetros.

  2. gallego chico 16/06/2014 @ 9:47 am

    En el modelo 47 la trompa era poco agresiva. Parecía un Chrysler de los ’50s y las puertas traseras eran de apertura inversa (suicida).

  3. Alvaro 16/06/2014 @ 9:56 am

    Ya en en los años 1954/55 lucían más estilizados y realmente eran muy lindos !!!

  4. Don Richard 16/06/2014 @ 11:38 am

    Hubo bastantes en Buenos Aires desde 1947 en adelante hasta fines de los sesenta. Auto de diseño singular, se diferenciaba bastante de los ataúdes americanos de esas épocas. UNa lástima que la marca haya desaparecido como tantas otras.

  5. Bocha Balboni 16/06/2014 @ 12:00 pm

    No quiero polemizar con Hernán gran conocedor, pero si bien no estuve ahí para certificarlos,tengo entendido que Loewy comenzó su colaboración con Studebaker mucho antes de la aparición de este auto, en el que habría participado, aunque posteriormente creo que ya no como asesor sino como jefe de diseño tuvo mayor protagonismo.
    Fenomenales sus diseños.
    S.E.U.O.

  6. Javier M 16/06/2014 @ 12:27 pm

    “Wich way is it going” era el sobrenombre en su época.
    Recuerdo que con el paso del tiempo las cuatro lunetas traseras iban disminuyendo de número al irse rompiendo y los dueños al no poder sustituirlas las cambiaban por piezas enteras en plástico.
    Loewy anduvo en el diseño del Champion de posguerra un auto que fue diseñadp muy cuidadosamente y resultó en buenas ventas, dentro de los números de una fábrica como Studebaker. Otro de sus éxitos es la van Metro de International (me encanta).

  7. a-tracción 16/06/2014 @ 4:55 pm

    Aquí va el que fotografié en el chatarrero cerca de Gualeguaychú.

    http://www.retrovisiones.com/2012/10/oxido-en-entre-rios/

  8. Javier M 16/06/2014 @ 7:39 pm

    En el 50 la trompa era bastante diferente, más en punta con parrilla en dos partes y una boca de turbina con un centro tipo farolito.
    El modelo Champion arrancó en el 39, fue un proyecto que empezó de cero y su premisa fue el combate al peso: “Weigth is the enemy”.
    Diseñaron un chasis nuevo que era completamente extruido y un tren delantero que era un tercio más liviano.
    No renunciaron a detalles para abaratar, colocaron un sistema para ponerse en movimiento en subida “hill holder”.
    Resultó un auto económico y esto fue crucial durante y después de la guerra por el racionamiento de combustible.

  9. Luis A. Ramos 25/06/2014 @ 1:23 am

    Y pensar que los antepasados de los que fabricaron este auto, eran unos holandeses que se pusieron hacer carretas y todo tipo de carruajes para mulas y caballos desde antes de la guerra civil y después de terminada, hicieron fortunas fabricando carretas para los pioneros y las caravanas que conquistaron el Wild West. Pero los Studebaker ni bien comenzó el siglo XX y el motor a explosión/gasolina tuvieron la visión de ponerse a fabricar autos.De hecho la insignia esmaltada del radiador era una rueda de carreta atravesada por el apellido Studebaker en letra cursiva que exhibían los autos de la marca durante los años 20 y 30s. El Studebaker Golden Hawk 1957 V8 supercharged…era un “fierro infernal” en cuanto a styling y motorización casi mucho mejor que los clásicos Ford y Chevrolet, pero bueno todo es una cuestión de gustos…!?.

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