¡Venga ese abrazo!

Hernán Charalambopoulos
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Esta historia estuvo bajo secreto durante muchos años, pero un poco por el tiempo, otro poco porque los personajes ya no tienen nada en común, y otro poco porque son las cuatro de la tarde y todavía no subimos ninguna nota, la voy a compartir.

Como todo diseñador de autos que trabajaba en Turín, siempre había un amigote de la barra que trabajaba en Bertone, otro con Giugiaro, y obviamente uno que estaba en Pininfarina. Hasta aquí, nada raro… El que trabajaba en la célebre casa de diseño fundada por Giovanbattista nos comentaba que el sereno de la noche, un tal Rocco, tenía muy buena onda, y que para que le levante la barrera después de hora. o bien como yapa por los servicios de no andar comentando fechorías de jóvenes, sabían retribuirle las gracias con películas de contenido adulto.

Estas películas condicionadas eran entregadas en cantidades considerables por los creativos del lugar a cambio de algunos favores entre otros uno que les vamos a contar: Una aburrida noche de Sábado como muchas que pasamos durante los años de Turín, después de haber liquidado todo el Chianti a disposición en la cena, aterrizamos en el Shamrock Inn, lugar en el que teníamos cuenta abierta. Allí nos pasaban algunas canciones de los Redondos gracias a los buenos oficios del barman criado en Castelar, a quien confesamos más de un pecado, o algún amor secreto, y que como todo buen barman nos prestaba solemnemente su oreja para cada confesión.

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Pasado el cuarto brindis y después de fallidos intentos de abordaje con lo que el sexo opuesto del lugar nos ofrecía, decidimos virar la charla hacia los autos…ellos nunca nos dejan solos, y siempre están ahí para recibirnos. En este punto álgido de la noche y ya sin chances de entablar contacto con la dura raza femenina piamontesa, El Sr.”D” soltó esta frase: “ ¿Y si llamamos a Rocco para que nos abra el museo?…”

Rocco era el guardián, y el museo era ni más ni menos el lugar donde Pininfarina custodia sus piezas más valiosas. No parecía un mal plan para tres jóvenes diseñadores apenas recibidos y celebrando sus primeros logros profesionales. Rocco estaba, respondió al llamado y en poco más de veinte minutos nos presentamos a la puerta del santuario. Eran las tres de la mañana, hacía bastante frío, y el viento nos había despabilado un poco el intenso mareo del Chianti y las “Caipirihna alla fragola” servidas por el hombre de Castelar…

De golpe en medio de la más absoluta penumbra se encendieron los reflectores del lugar y la voz de Rocco retumbó en la noche “ Avanti ragazzi”… No me salen las palabras para contar lo que sentimos en ese momento. De movida y antes de empezar a hablar me lancé de cabeza en en interior de la Ferrari Módulo, cumpliendo un anhelo de purrete tan grande o mayor que el de besar a Tanya Roberts ( La colorada de los ángeles de Charlie). Siguió la procesión y entramos en “Zona Lancia” en donde descansaba lo más selecto de la colaboración entre esas dos potencias de la ciudad.

Cuando se me presentó este auto delante, un poco por lo indecoroso de mi estado, otro poco por estar diseñando para la marca de Don Vincenzo, el primer instinto que tuve fue de ir a abrazarlo. Así sin más, una admiración infinita hacia ese monumento que se había plantado delante de mí. Ya había convivido a diario con el 8C2900 del museo Alfa Romeo antes de cada almuerzo, y me creía curado y poco permeable a ciertas emociones, pero el Lancia Astura Cabriolet desacomodó el umbral de emoción y lo puso en un nuevo lugar, mucho más alto. Hay un punto en el que belleza, elegancia, porte, y demás atributos pasan a ser parte de las construcciones que cada uno hace dentro, y no algo estandarizado por la propaganda de turno…

La construcción de todos esos valores con el Astura delante, se transformaron en una gran bola de emociones que dio como resultado ese inusual gesto hacia la montaña de lata que yacía estacionada.

Lancia Astura Cabriolet Pininfarina, el único auto que me despertó ganas de abrazarlo, y sin dudar un segundo, lo hice.

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0 Comentarios, RSS

  1. Mariana 25/09/2013 @ 5:19 pm

    Que auto excéntrico.

    VOs me despertas ganas de abrazarte, y si, sin dudar un segundo, lo hago? qué pasa?
    (ja, atrevida)

  2. 250ss 25/09/2013 @ 5:41 pm

    Contrólese Mariana !!!

  3. Pablo-D 25/09/2013 @ 7:17 pm

    Muy buena anecdota! ….quien sera ese señor “D”?…?

  4. cinturonga 25/09/2013 @ 8:02 pm

    Que historia!!!… pedorra!! por dios….un tipo borracho abrazando un auto…no lo ande contando por ahi, entre amigos vaya y pase. (pongale la voz de tangalanga para que tenga sentido).
    Atiendame a la chica esta que acaba de desbarrancar por al gran cañon (y no del colorado), el único miedo que me da es eso del segundo…de solo pensar en terminar un primero se me cuartea la goma.
    Si hay niños frente al televisor saquenlos.
    Quien las entiende…pueden pasar un mes sin ponerla y de golpe quieren dos sin sacarla. Esta claro que nos quieren volver locos…que barbaridad che.

    Un carinho glande, Cinturonga.
    Me siento usado.

  5. Mariana 25/09/2013 @ 8:48 pm

    Cintu, en serio? Quién desbarranco? Ud o yo?

  6. cinturonga 26/09/2013 @ 1:02 am

    Apa…no me mal interpete por favor, lo mio no tiene dobles intenciones. Puede ser que con las slicks en el barro no lo pueda llevar derecho, pero yo no embarre la cancha.
    Si quiere le acepto que los dos mordimos banquina.

    Un carinho glande, Cintu.
    PD: Gracias Juse por la foto…y no se si es pero si aclaro o no. Pero ud. me entiende. Gracias!! Espero lo leo.

  7. cinturonga 26/09/2013 @ 1:04 am

    Me pongo tenso y escribo con el codo…va de nuevo.
    PD: Gracias Juse por la foto…y no se, si es peor si aclaro o no. Pero ud. me entiende. Gracias!! Espero lo lea.

  8. Hernán Charalambopoulos 26/09/2013 @ 8:34 am

    Cintu: Mientras nos digamos todo alegremente y pintado de graciosas metáforas está todo bien…
    Es necesario bajar a la ciénaga y comentar desde el más profundo barro, cuando Ud. siempre lo hace desde otro lugar?
    Tómese un Red Bull que le pone alas y vuelva a comentar con altura, que es lo que todos admiramos de UD.
    Atte,
    Greek.

  9. cinturonga 26/09/2013 @ 2:05 pm

    Apa…yo fui a la pelota!…quizá no se entendió la metáfora por su alta complejidad.
    Igual acepto la amarilla con dignidad, entiendo que fue por la sucesión de jugadas, por esa, por esa y por esssta…amarilla. Perfecto.
    Ahora…no le toquen los huevos al león…amarilla para Mariana también! yo fui incitado a bajar a la ciénaga sino seria incapaz.
    O quizá deba pensar otra cosa… y que están inclinando la cancha?
    Y algo que no le voy a permitir es que diga que alguna vez tuve altura. Es como perdile a una gallina que vuele…hace lo que puede.
    Espero no haber incomodado a los lectores y/o participantes por lo sucedido y me voy a tomar un tiempo para la introspeccion y el recogimiento. Me recomendaron a Osho para la meditación…

    Un carinho glande, Cintu.

  10. Guevarita 26/09/2013 @ 3:44 pm

    Perdón que me entremeta pero creo que el Sr. Cinturonga fué muy claro en sus conceptos y tal vez los involucrados en este contubernio turbados por las emociones no puedan ver la verdad en sus dichos.
    Ahora usted Cinturonga no sea caradura de aceptar una amarilla sabiendo que ya la tiene puesta antes de salir a la cancha…

  11. morgan. 26/09/2013 @ 3:56 pm

    Cintu, yo creo que lo están bombeando……..el réferi esta entangado……digo entongado.

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