A la caza del corazón de un Porsche de Grand Prix

13/Nov/2021

No abundan, pero aunque se abuse del término, los «barn finds» aún se dan de vez en cuando. Nos encontramos en Sudáfrica frente a uno de ellos: se trata de un automóvil de competición con más de 60 años de antigüedad, que participó en el extinto Gran Premio de Sudáfrica de Fórmula 1. Lo descubrieron cerca de la ciudad costera de Hermanus, en el extremo sur del continente, y se trata de un ejemplar único.

Construido en 1959, ha sido restaurado casi por completo. Hoy en día se encuentra bien guardado en el amplio garaje de Michelle Hambly-Grobler, en el vanguardista barrio de Woodstock de Ciudad del Cabo. Pero adentro le falta precisamente aquello por lo que merece formar parte de la colección por derecho propio: el motor Porsche. A pesar de ello, Hambly-Grobler lo compró y lo restauró. Llevaba años detrás de esta pieza única cuando, a principios de 2020, su descubridor por fin accedió a vendérselo. Desde entonces está buscando por todo el mundo un motor original Carrera tipo 547, con una cilindrada de 1.587 centímetros cúbicos. A la última joya del garaje de Michelle Hambly-Grobler aún le falta lo más importante: el motor Carrera de cuatro árboles.El vehículo se encuentra en la planta baja de una antigua fábrica textil convertida en loft. Hambly-Grobler ha traído hasta aquí a su marido David y sus seis hijos para cobijar 20 piezas maestras de Zuffenhausen y, recientemente, el monoplaza de Fórmula 1. Michelle porta en la sangre el amor por los autos: su abuelo llevaba adelante un concesionario de Ford, su padre trabajó en un taller y su tío participaba en carreras. Con sólo 12 años, ella se puso al volante por primera vez. Cuando era una veinteañera trabó amistad con el piloto de Fórmula 1 Jochen Mass, que por aquel entonces residía en Ciudad del Cabo, y se convirtió en una fuente de inspiración para ella. Hoy participa en rallies y otro tipo de carreras, y describe su pasión por los automóviles como «la puerta de entrada a una comunidad maravillosa y diversa en todos los sentidos».

Empezó a coleccionar autos hace ahora dos décadas. Entonces su interés se centraba en los míticos V8 estadounidenses: después del Ford Mustang Fastback de 1968 se hizo de un Chevrolet Corvette 1958 con el que participó en el encuentro de la comunidad fierrera de Ciudad del Cabo que lo cambió todo. Un conocido le prestó las llaves de su Porsche 911 Carrera RS y le recomendó probar la ingeniería alemana en lugar de los mastodontes americanos. Esa prolongada escapada al volante supuso un antes y un después en su vida.

Su primer Porsche fue un 911 S. Al principio su marido miraba con cierta desdén el grácil clásico que –según decía– casi entraba en el baúl de su Range Rover. Pero el primer paso ya estaba dado. Hoy conforman la colección un tractor Porsche Diesel Junior de 1958, que su dueña ocasionalmente utiliza para hacer diligencias, un 356 Speedster verde Fjord del mismo año, varios 911 con las letras S, T, E o SC, así como dos 911 Targa, un 911 GT3 RS, un Cayman GT4, dos 911 Turbo de la Serie G y un 928 S. En 2015, Michelle Hambly-Grobler fue elegida «Personalidad Internacional de Porsche» en aquella temporada.

La coleccionista se ha informado sobre todos y cada uno de los detalles de su nuevo automóvil plateado, cuya historia va relatando mientras pasa las páginas de un viejo álbum repleto de fotografías de los años sesenta.El monoplaza lo construyó por su cuenta un sudafricano de nombre Bill Jennings, en 1959. Quería que técnicamente se pareciera lo más posible al Porsche 718 RS 61 Spyder con el que Stirling Moss participaba en carreras de resistencia. Aquel 718 oficial, que, a diferencia de éste tenía una carrocería carenada, sería el último y más amado auto de carreras propiedad del famoso piloto británico. Jennings decidió escribir a Zuffenhausen para preguntar si Porsche no podría suministrarle un motor y una caja de cambios de 718. Parece que su fama como ingeniero surtió efecto y Jennings recibió un motor Porsche original, más una caja de cambios, la suspensión trasera y las ruedas. Todas esas piezas procedían de las partes de repuesto del 718 de Stirling Moss, y habían sido usadas pero estaban en perfecto estado.

«Aquí están los dos en el circuito de Kyalami durante el Gran Premio de Sudáfrica de Fórmula 1», dice Michelle señalando una fotografía en blanco y negro donde se puede ver a Moss y Jennings en el legendario circuito, a mitad de camino entre Johannesburgo y Pretoria. Tras varios años y éxitos con aquel Porsche de construcción propia tan especial, Jennings se apartó del mundo de las carreras y se retiró al campo. Poco después el motor Porsche se extrajo y se vendió. La carrocería de aluminio desapareció bajo una capa de pintura roja y le implantaron otros motores: primero un Volvo, después un Alfa Romeo.

La coleccionista sudafricana ha localizado ya casi todos los documentos de aquel proyecto de Jennings con motor Carrera y «genes» de Stirling Moss. Su gran deseo sería participar un día en algún evento de Goodwood al volante del monoplaza restaurado, con ese motor Carrera que aún espera encontrar.

Fotos: Prensa Porsche y RMSothebys

2 Comentarios

  1. Dicen las malas lenguas que hay algun motor de esos en el conurbano debajo de un banco de trabajo, no se si sera mito o realidad

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    • Ah! Las malas lenguas! Ojala sea cierto, estimado Ivo ! Y ojala no este ya convertido a GNC propulsando un Falcon .

      Responder

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