
Mucho antes de todos esos automóviles consagratorios, con la triste realidad de la posguerra italiana y las oportunidades que ofrecía el proceso de industrialización en Argentina, en ese entonces bajo el primero gobierno peronista, un veinteañero Brovarone emigró a Buenos Aires, donde trabajó como diseñador gráfico en una agencia publicitaria y, tentado por la propuesta de Piero Dusio, comenzó a realizar los bocetos del que se le atribuye como su primer auto de producción, para la firma Autoar.
Aquel Autoar se construyó en un estimado de 1.500 unidades en todas sus variantes de carrocería: sedán, rural y pick up, como la que la familia Franzan Giacomini tuvo en el Alto Valle del río Negro a comienzos de la década de los años 50.
Gracias a estas imágenes encontradas en una visita al archivo del Museo Paraje Confluencia de Neuquén, sabemos lo que seguramente Brovarone nunca supo… Además del matrimonio, disfrutaron de la Autoar sus hijos Emma, Luis (al volante en una de las fotos), las mellizas Blanca y Nieve (sic) y el pequeño Carlitos.
Fotos: Archivo Paraje Confluencia
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