Autoclásica 2022: Studebaker Drivers & Players

20/Oct/2022

Dos pasiones populares: el fútbol y los autos, que se vinculan de todas las formas posibles. Si hablamos de clubes de la redonda, el Wolfsburg nació propiamente en el seno de las instalaciones de Volkswagen; algo similar sucedió con el Nagoya Grampus, crecido a la sombra de la planta de Toyota: lo mismo que el Yohohama Marinos de su archirrival Nissan; la ciudad de Ingolstadt, es la cabecera de Audi y del equipo de fútbol que los representa en la Segunda División de la Bundesliga y que hace las veces de local en el Audi Sportpark. En Italia, la familia Agnelli, dueña de Fiat, también lo ha sido históricamente de la Juventus, y eso se refleja en su camiseta. Ahora mismo lleva el logo de Jeep, marca que al igual que Fiat, pertenece al conglomerado Stellantis.

Si en Sochaux está la base de Peugeot, pues en la camiseta del equipo de la ciudad francesa encontramos el logo del león; en Vigo, el puerto gallego, la economía gira alrededor de la planta de Citroën, que fue auspiciante largas temporadas del Celta; el logo de VW destaca en la camiseta del Puebla, ciudad mexicana donde se encuentra la mítica planta que vio salir los Escarabajo 0 km a mares; Ford tiene planta en Valencia y decoró el jersey del equipo naranjero; a Lyon se la asocia con la planta de Renault Camiones, emprendimiento que se estampó en su casaca; y más acá, desde la planta de Fiat en Betim, en Belo Horizonte se decidió apostar por el Cruzeiro entre los dos conjuntos mineiros más populares.

Entre nosotros son recordados los auspicios principales de Peugeot en la camiseta blanca con la banda roja cruzada de fines de la década de los años 80 de River, contemporánea a la de Fiat sobre la banda amarilla de Boca, en tiempos en que la representación local de las dos marcas estaba en manos de la familia Macri. Mucho más humilde, Lanús lució la palabra Dacia sobre su pecho granate, cuando se abrieron las importaciones a comienzos de la década de los años 90.

En Uruguay, las automotrices han llegado a apostar a ser sponsor en simultáneo en las camisetas de los dos grandes rivales del futbol charrúa. VW auspició en la temporada 1987-1988 tanto a Nacional como a Peñarol, situación que se repitió tres décadas después con Nissan y actualmente con Renault, sponsors de “bolsos” y “manyas” aunque, en estos dos últimos casos, con sus parches impresos en el dorso del manto tricolor y el aurinegro.Hay quienes canalizan su fanatismo por el fútbol coleccionando camisetas. A los que además les corre nafta por las venas, persiguen las sponsoreadas por automotrices. Pues en esas colecciones es posible encontrarse con símbolos y letras que identifican a Chevrolet en las casacas de Manchester United, de Gremio de Porto Alegre, de su archirival el Internacional, de la Liga de Quito o de la Universidad de Chile, a través de los tiempos.

La U de Chile también vistió el logo de Fiat, que a su vez también apoyó al Palmeiras brasileño; Lada llegó a auspiciar al Colo-Colo chileno y al Mónaco en los años de Ramón Díaz como temible centrodelantero goleador; Kia está o estuvo asociada a Atlético de Madrid, Bordeaux, Palmeiras y Udinese, equipo actualmente auspiciado por Dacia. Opel se lució en el pecho del Milán, del Bayern Munich, del Feyenoord neerlandés, del PSG o de la Fiorentina. La “viola” puede armar al menos un trío temático, con sus uniformes de distintas temporadas sponsoreados por Toyota y por Mazda, marca que, por otra parte, la recordamos engamada con los colores de la Roma.

Suzuki con Torino, Hyundai con Olympique de Lyon, Alfa Romeo con Eintrach Frankfurt o hasta la extinta Daewoo identificada con la Sampdoria italiana… la lista puede llegar a ser infinita.

Pero en Autuclásica, una asociación desconocida para nosotros entre el fútbol y los autos, nos estaba esperando en el stand del Studebaker Drivers Club. Decoraba su carpa, colgada de una percha, una camiseta de fútbol y acompañaba el montaje un texto que destacaba una curiosidad única y bien nuestra: la del Studebaker Fútbol Club de Villa Cañás.Cuenta esta historia que allá por el año 1919, los niños de una escuela de aquella pequeña población ubicada en el sur de la provincia de Santa Fe, no paraban de jugar al fútbol. Una de las maestras de la institución educativa, Doña Gina, al ver tanto entusiasmo de los alumnos por el deporte traído por los ingleses, los estimuló a que siguieran practicándolo pero de manera organizada. Así fue que comenzaron a desafiar y ganarle partidos a otros equipos del pueblo y de zonas aledañas. Una vez que estaban listos para el siguiente paso que era identificarse con una indumentaria que los representara, y luego de distintas promesas de apoyo, fue finalmente Luis Rovea, el padre de Carlitos, el dueño de la pelota en aquella escuela de Villa Cañás, quien rompió el chanchito y encargó indumentaria para todos aquellos pichones de cracks. Como hasta ese momento el equipo no tenía nombre y Luis Rovea era el mandamás de la representación local de la marca de Indiana, EE.UU., se decidió llamar al equipo y al naciente club Studebaker FBC, cuya acta de fundación se realizó el 1º de junio de 1920.

En sus 102 años de historia el club Studebaker de Villa Cañas, actualmente Studebaker M S Y B (Mutual Social y Biblioteca), ha sobrevivido a la desaparición de la marca que le dio nombre, siguió creciendo en prácticas deportivas, en sus espacios de recreación y también en su rivalidad deportiva contra el otro grande de la ahora ciudad: el Sportsman. Otros hitos en su ya centenaria historia son los tres títulos de fútbol en la Liga Venadense (dicen que festejados al ritmo de «We are the Champs»…) y la realización en 2018 de la Vuelta de Clubes Studebaker que reunió en camaradería a los socios del club cañaseño con los integrantes y las máquinas pertenecientes al Studebaker Drivers Club Latinoamérica.

Fotos: Yani Bartoszek, Diego Lapiz y Diego SperattiVadeRetro recomienda las siguientes notas relacionadas:

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1 Comentario

  1. La banda de sonido del Studebaker de Villa Cañàs fue y serà siempre el sonido del acordeòn del Maestro Eleuterio Pigliapoco, que giraba por la region a bordo de su 1112 carrozado por La Union con su orquesta a bordo.

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