Carteros por tierra y por aire

14/Sep/2017

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14 de septiembre, el «Día del Cartero» en Argentina. Como homenaje a los trabajadores postales traemos el recuerdo de dos comerciales GMC de los años 1937/38 que prestaron servicio a la famosa Aeroposta en la Patagonia Argentina.

La Aeroposta, que este mes está cumpliendo 90 años de su fundación, fue la filial local de la Compagnie Genérale Aeropostale francesa (antes Compagnie Generale D’Entreprises Aeronautiques), empresa fundada por Pierre Georges Latécoère y cuya misión inicial era la de trasladar correspondencia entre Francia y África (especialmente a las colonias francesas de la época).

El 5 de septiembre de 1927 se fundó la Aeroposta Argentina S.A., empresa en cuya acta constitutiva aparecen los apellidos de familias aristocráticas como Dodero, Menéndez Behety (ambos usuarias de Isotta-Fraschini, como el presidente argentino en la época, Marcelo T. de Alvear), Rigolleau y otros, asociados a Vicente Almandos Almonacid y al millonario franco-brasilero Marcel Bouilloux-Lafont.

Las primeras líneas que explotó para trasladar los sacos de correspondencia fueron a Asunción y luego a Santiago de Chile, saliendo de un aeropuerto propio en General Pacheco, en la Zona Norte del Gran Buenos Aires.

Los célebres aviadores Jean Mermoz y Antoine de Saint-Exupéry, entre otros, seguían explorando la posibilidad de abrir nuevas rutas para la Aeropostale y también para la Aeroposta. El 1º de marzo de 1929, Mermoz, a bordo de un Latécoère 25 inauguraría la línea aérea más larga del mundo, conectando Toulouse con Buenos Aires (13.600 km).

El 1º de noviembre de aquel año, una semana después del «Jueves Negro neoyorkino», se inauguraría la línea para pasajeros y correspondencia que unía Buenos-Aires con Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia, con escalas intermedias en San Antonio Oeste y Trelew. A bordo de un avión Latécoère 28, aquella ruta fue inaugurada oficialmente por Mermoz, pero unos días antes, Antoine de Saint-Exupéry había explorado con éxito la ruta a bordo de un Latécoère 25. El autor de «El Principito» era el Director de Explotación de la compañía.

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Y así llegamos al año 1937, cuando a partir del ingreso de capitales nacionales a la compañía, se compraron en Alemania los tres primeros Junkers Ju-52 trimotor (LV-AAB Patagonia, LV-BAB Pampa y LV-CAB Tierra del Fuego) de cinco que llegó a operar la Aeroposta.

El primero de los Junkers comenzó a volar en octubre de 1937, completando la ruta de Buenos Aires a Río Grande, aeropuerto que había comenzado a recibir los vuelos de la ruta patagónica de la Aeroposta en septiembre de 1935.

Al parecer, en la misma época que llegaron los Junkers-BMW la empresa confió el traslado en tierra de mercancías y pasajeros a los productos de General Motors. En el caso del aeropuerto de Trelew a un comercial «liviano» de cuatro ventanas laterales, parabrisas entero y doble puerta lateral, y en el caso de Río Gallegos a un chasis más «pesado», carrozado tipo colectivo, con una puerta de ingreso (al menos del lado izquierdo), cuatro ventanas laterales y un ventilete, y parabrisas partido que define una «cabina» de inspiración más aeronáutica. Atrás de él aparece el Junkers JU52 matrícula LV-CAB «Tierra del Fuego».

En mayo de 1950 mediante un decreto del primer gobierno peronista, la Aeroposta se fusionaría con A.L.F.A., F.A.M.A. y Z.O.N.D.A. para dar origen a Aerolíneas Argentinas. El destino de los GMC, ¿quién lo sabe?

Fotos: A.G.N.

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