
Los directivos de la empresa se opusieron firmemente al delirio de Herbert y así fue que decidió encarar el proyecto como un emprendimiento personal. Para contribuir aún más a su idea loca decidió contratar a Stanley Edge, un joven dibujante de 18 años que trabajaba en una de las divisiones de diseño de la fábrica. En la propia casa de Austin improvisaron un estudio y comenzaron a delinear los primeros bocetos del “Baby” Austin. El famoso chasis con forma de “A” aparentemente se inspiraba en el de un camión y la primera idea sobre el motor era que sea bicilíndrico horizontal y refrigerado a aire, evidente continuando el camino ya recorrido por Rover 8. Por alguna razón esta idea no prosperó y así nació el conocidísimo cuatro cilindros de 750 cc, refrigerado a agua, que prácticamente se podría considerar la mínima expresión del concepto de motorización.
A la par de los primeros años de vida del Austin 7, en el año 1925 el escritor y aventurero suizo Aimé F. Tschiffely comenzó una de las epopeyas más famosas de su época, recorriendo a caballo el camino desde Buenos Aires hasta Nueva York, travesía que le demandó algo más de tres años. Un tiempo después la aventura fue plasmada en el recordado libro “Mancha y Gato”, por los dos caballos criollos que lo acompañaron en prácticamente todo el recorrido.
Pasaron los años y el joven John se transformó en un profesor de filosofía de Oxford y por alguna razón, que desconocemos o no recordamos, siendo un treintañero maduro, en 1959 decidió comprar un viejo Austin Seven Chummy de 1925 (del mismo año de la travesía) y lanzarse a repetir el mismo recorrido de Mancha y Gato. Sólo había dos inconvenientes, no sabía ni una palabra de castellano y tampoco nada de mecánica. Pero evidentemente estos fueron detalles menores porque el objetivo fue cumplido.
Al poco tiempo, como lo hiciera su antecesor, escribió un libro con la crónica del viaje llamado “Coleman´s Drive”, que en el ambiente de los fanáticos de los Austin Seven es como parte de su evangelio. Fueron pasando las décadas y este libro también sirvió de inspiración para muchos otros aventureros del modelo que repitieron hazañas similares en África, Asia y otros continentes.
Como no podía faltar, algún tiempo después, Mr. Leek escribió un libro sobre este viaje y también sirvió de inspiración para otro que hicieron algunos de los mismos protagonistas en 2009, con cuatro Austin Seven, desde Buenos Aires hasta Ushuaia yendo por la Ruta 3 y volviendo por la Ruta 40, que en ese entonces todavía tenía cientos de kilómetros de ripio. Ese viaje no resultó como se esperaba y no tuvo buenos resultados, tanto para los autos, los físicos y las relaciones entre los participantes.
En 2015, Peppiatt donó la placa conmemorativa que tuvo puesta su auto de punta a punta y con la que se realizó un cuadro de recuerdo que el club tiene guardado en algún lado (recordemos que en el CAC hay un cuadro de una nota que escribió el propio John Coleman al que en ese entonces se podría considerar al antecesor del club, el Vintage Car Club de Argentina, y que el deseo de Peppiatt era que su placa se colgara junto a la de Coleman).
En años posteriores este grupo de entusiastas de las aventuras en Austin Seven realizaron diversos viajes por muchos lugares del mundo. Cuando comenzaron los preparativos para el centenario del modelo, la misma organización, o un anexo de ella, comenzaron a organizar el “Centenary Europe Tour” que originalmente iba a ser un extenso y multitudinario rally, obviamente exclusivo para Austin, por Inglaterra, Francia y Alemania.
Fotos: Santiago Sánchez Ortega, Archivo General de la Nación
(Esta es la primera de una serie de notas donde el autor aborda los festejos por los 100 años del Austin Seven, celebrados en el año 2022)
- Centenario Austin 7: el encuentro del siglo - 24/05/2023
- Centenario Austin 7: Los Picos Tour - 03/05/2023
- Centenario Austin 7: antecedentes y aventuras - 27/04/2023




















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