
En septiembre de aquel año, debutó la Opel Diplomat Coupé, cuya carrocería se caracterizaba por la ausencia del parante central y un parante C de grandes dimensiones. Las diferencias con los sedanes de cuatro puertas no terminaban ahí. El motor V8 de 4,7 litros de la berlina era propuesto ahora en una versión mejorada, llevada a 5.345 cc y capaz de ofrecer 230 CV de potencia, aunado a una transmisión automática Powerglide de sólo 2 velocidades. Resultado: con una velocidad máxima de 206 km/h, la variante coupé del Diplomat era, en su momento, el automóvil de serie más veloz de todos cuantos se vendían en Alemania.
Al año siguiente, el diseñador italiano Pietro Frua presentó su propia interpretación de este automóvil, y el ex piloto alemán de rallies Erich Bitter consiguió adquirir sus derechos de fabricación, encargando al mismo Frua el desafío de volverla más práctica y más apta para su fabricación.
De esta forma, en el Salón de Frankfurt de 1973 fue expuesta la Bitter CD, una coupé muy perfilada, de apenas 1,1 metros de altura y capaz de alcanzar los 210 km/h de velocidad máxima. A pesar de que la atmósfera reinante a raíz de la crisis del petróleo de 1973 no congeniaba con los “autos de ensueño” como la Bitter CD, la renombrada carrocera Baur, situada en Stuttgart, consiguió construir 395 ejemplares hasta el año 1979, autos que fueron vendidos a través de la red de concesionarios Opel a un precio de 52.000 marcos.
Fotos: Prensa Opel
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