
Entre 1959 y 1960, los diseñadores continuaron trabajando en el “Proyecto 968” y crearon dos coupés Škoda 1100 OHC de carrocería cerrada. Se usaron componentes de eficacia probada de los modelos de producción de Škoda. Sin embargo, a diferencia de los modelos Škoda Sport y Supersport, que se crearon a finales de la década de los años 40, el vehículo ya no se basaba en un tubo central con horquillas para montar un motor OHV (válvulas en cabeza) en la parte delantera. En su lugar, el Škoda 1100 OHC Coupé aprovechó un ligero pero rígido bastidor soldado a partir de tubos de hierro. La suspensión trapezoidal, formada por dos trapecios triangulares dispuestos uno encima del otro, se aplicó en las ruedas delanteras, mientras que en la parte trasera se instaló un eje de acoplamiento con brazos arrastrados.
La carrera deportiva de las dos coupés Škoda 1100 OHC duró de 1960 a 1962. En 1966, fueron vendidas a clientes privados cuando ya no se les permitió competir debido a los cambios en el reglamento técnico, que supuso el fin de la categoría de menos de 1.100 cc. Posteriormente, ambas coupés fueron destruidas en accidentes de tráfico. El propietario del primer vehículo sustituyó el motor del 1100 OHC por uno de cuatro cilindros de serie con distribución OHV proveniente de un Felicia. Los componentes que quedaron intactos después del accidente se usaron en la reconstrucción del vehículo. El motor original estuvo expuesto durante mucho tiempo en la escuela de formación profesional de la planta de Škoda en Mladá Boleslav antes de que se instalara finalmente en la reconstruida 1100 OHC Coupé. La segunda coupé se incendió en un accidente. El conductor logró escapar del vehículo, pero la carrocería de aluminio quedó irrecuperable. El eje trasero, único en su género, con su caja de cambios integrada, fue desmontado y pasó a formar parte de la colección del Museo Técnico Nacional de Praga antes de ser donado al Museo Škoda hace 25 años. El Museo Škoda adquirió el bastidor, que se había partido en tres sectores, junto con el eje delantero completo y otras piezas que quedaron intactas proporcionadas por un coleccionista privado en 2014.
Originalmente, la idea era que este chasis iba a ser expuesto en el Museo Škoda junto al vehículo abierto. Sin embargo, se optó por reconstruir la coupé como un vehículo totalmente funcional.
La tarea más difícil fue reconstruir la carrocería de aluminio. Su proyectista original fue el antiguo diseñador de fábrica Jaroslav Kindl. Los carpinteros de la época construyeron un molde de madera acode acuerdo a los documentos disponibles. Un grupo de obreros metalúrgicos forjaron los paneles de aluminio a mano, y posteriormente soldaron y fijaron las piezas individuales.
La carrocería se creó a partir de láminas de aluminio de 0,8 mm y 1 mm de grosor que se soldaron manualmente y se moldearon durante el proceso de reconstrucción. Originalmente, ambas coupés eran únicas, con su terminación anodizada. En la pista, sin embargo, este tratamiento en la superficie no demostró ninguna ventaja, por lo que ambos bólidos se pintaron de rojo a mediados de la temporada de 1962.
El laborioso proyecto para reconstruir completamente el vehículo requirió numerosos componentes menores que eran idénticos a los que se utilizaron en los vehículos de producción de la época. Las manijas exteriores de puertas de la coupé, por ejemplo, eran las mismas que las del Škoda 1200 ‘Sedan’, y algunos de los interruptores y la llave de contacto se usaban también en el Škoda 440 ‘Spartak’ y en el Octavia. El volante de tres radios forrado en plástico negro se adoptó del modelo Škoda Popular, el éxito de ventas de la época anterior a la guerra.
Fotos: Prensa Škoda
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Tremendo!!!
No conocía este tan interesante modelo, realmente llama la atención !!!
Muy lindo. Buena nota. Grandes fotos.