
André cambió de idea cuando su C6 bautizada «Rosalie», llevada a la pista por la marca de lubricantes Yacco, comenzó a romper récords del mundo de confiabilidad, velocidad y resistencia sobre el anillo del circuito francés de Montlhéry, algunos de los cuales (¡la mayor parte!) permanecen imbatidos hasta el día de hoy.
Era el inicio de la década de los años 30, pero el involucramiento de la marca en el mundo de la competición no fue oficializado hasta el inicio de la década de los años 60: la muerte de André Citroën primero, y la Segunda Guerra Mundial después, trasladaron el foco de las inversiones en renovar la gama y desarrollar autos que resultarían tan innovadores como revolucionarios, caso del 2 CV o el DS, que comprometieron completamente el negocio.
El giro hacia el automovilismo comenzó a tener lugar en 1959, cuando el DS19, lanzado cuatro años antes, empezó a demostrar imprevistas cualidades en el campo de la competición en categorías que invitaban a participar a autos estrictamente de serie.
En cierto momento, los capos del «Double Chevron» se acercaron a René Cotton para ofrecerle organizar un verdadero equipo de carreras y fue así que la «Écurie Paris» se transformó en el departamento de competición de Citroën, pasando de una dimensión amateur a aquella usina de talento que fue la escudería oficial.
Al año siguiente, en Biarritz, en oportunidad de la premiación del «Tour de France Automobile» de 1960, René Cotton tuvo la chance de conocer a una joven y fascinante pilota, de pelo rubio y amante de las carreras y la velocidad. Fue el clásico flechazo instantáneo: René y Marlène se convirtieron en marido y mujer en menos de dos años, y en colaboradores de manera inmediata.
La escudería de Marlène Cotton continuó conquistando éxitos sobre todos los terrenos, aún cuando a mitad de la década de los años 70 los reglamentos habían cambiado y los equipos comenzaron a inscribir bólidos construidos específicamente para la competición, que poco o nada tenían que ver con los autos de calle.
Un último e increíble éxito de Marlène Cotton llegaría en 1977, cuando consiguió presentar en la línea de partida del «Rally de Senegal» a cinco Citroën CX, inscribiendo uno para cada una de las categorías. Los cinco llegaron al final de la competencia… los cinco ocupando los primeros cinco puestos de la clasificación general y ganando cada una de las clases.
Fotos: Prensa Citroën
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