Vuelta de Colonia 2022: el Toyota 700

6/Oct/2022

Cuando el Montevideo Classic Car Club organizó en este reciente Invierno su paseo “Vuelta de Colonia”, la convocatoria en cantidad y calidad de autos fue para destacar, con estupendos ejemplares visitantes, venidos de Argentina, y también clásicos del parque histórico local.

Darío Miceli, su mujer Milka Espinoza y el hijo de ambos, Aldo Miceli, participaron por primera vez de un evento del MCCC y de este tipo, a partir de que poco tiempo antes habían terminado de restaurar su Toyota 700. Un socio del MCCC, que los conoció en la calle, los invitó a sumarse al evento que estaba por venir.

Milka y Darío comenzaron a noviar a mediados de la década de los años 70. Darío debe haber presentado buenas credenciales a la suegra y el suegro, porque ya desde las primeras salidas le prestaron el Toyota 700 de la familia para las salidas a pololear por Montevideo. El padre de Milka era además mecánico, especialista en Jaguar, con su taller instalado en el barrio de Colón, por entonces una zona de casas con grandes jardines y quintas en las afueras de la ciudad.El buen recuerdo de aquel auto y de los momentos compartidos en familia, llevó a Darío a comenzar la búsqueda de un Toyota 700, con los clasificados de Mercado Libre como principal herramienta de uso unos 8 años atrás, hasta dar con un ejemplar completo de mecánica en Progreso, en el departamento de Canelones. Al tiempo de haberlo adquirido, apareció otra unidad incompleta en Maldonado, que resultó ser la donante de la carrocería, las tazas, las baguetas y algunos otros elementos para el proyecto.

El Toyota 700 fue un auto muy bien recibido en tierras orientales, a partir de la decisión de la representante local en la época, Domingo Basso S.A., de ensamblar aquellos automóviles, y las versiones comerciales derivadas, en base a CKD importados de Japón, en la planta ubicada sobre Camino Carrasco, en Montevideo. Este modelo, conocido como Pública en su mercado de origen, había nacido a la par de la convocatoria del Ministerio de Industria y Comercio Exterior japonés para la construcción de un “Auto Nacional” que, a partir de 1955, alentó a los fabricantes automotrices nipones a desarrollar y fabricar un vehículo que fuera capaz de alcanzar los 100 km/h, que rindiera al menos 30 km por litro de combustible, que pesara menos de 400 kg, e incluso que fuera lo suficientemente confiable para superar los 100.000 km recorridos sin desperfectos mecánicos. En su mercado de origen, Toyota presentó a su auto más pequeño y económico en su catálogo, el Pública P10, en 1961, y el mismo modelo comenzó a ensamblarse en Uruguay en 1963.Ya con todo lo necesario para comenzar la restauración, el auto de la familia Miceli fue a parar a un taller donde vio poco avance en 4 años. Una vez que llegó al atelier de Adrián Kent, el proceso comenzó a dinamizarse, aunque llevó otros 3 años terminarlo por completo, con Kent teniendo que inventar piezas del “Toyotita” imposibles de hallar en estos días, como limpiaparabrisas, burletes y otros elementos menores. Respetando la premisa de confiabilidad de los “Autos Nacionales”, el 700, como su nombre lo indica, monta un motor de 697 cc muy noble, inspirado en su concepción en el del Citroën 2CV, con dos cilindros en disposición boxer y refrigeración por aire. El motor, de válvulas a la cabeza y árbol de levas lateral, unido a una caja manual de 4 velocidades, está ubicado en el frente, pero aquí las ruedas traseras son las encargadas de transmitir los 5,4 kg-m de torque y los 28 caballos de potencia del robusto propulsor.

Al final, el severo pliego de condiciones iniciales para la construcción del “Auto Nacional” se fue volviendo más laxo, tal es así que este vehículo declaraba 580 kilos en la balanza, a partir de una carrocería que se extendía a 3,57 metros de largo, por 1,41 m de ancho y 1,38 m de altura, mientras la distancia entre ejes de 2,13 metros permitía que se acomodaran cuatro pasajeros, y que quienes viajaban atrás lo hicieran con un espacio digno.Además de su calidad de construcción y de la fiabilidad, que hace que aún cerca de 60 años después de haber sido construido se puedan llegar a ver Toyota 700 andando en lejanos rincones del Uruguay, y no en manos de coleccionistas, su comportamiento también se destacaba, teniendo en cuenta su segmento, y merced a su suspensión delantera con brazos triangulares, barras de torsión y barra estabilizadora, mientras atrás apelaba a un convencional eje rígido con elásticos semi elípticos, tomando contacto con el piso ambos ejes a través de neumáticos de 6.00 x 12 pulgadas, que FUNSA proveyó en el mercado uruguayo y, por supuesto, a este ejemplar.

El auto de la familia Miceli finalmente estuvo terminado en mayo de 2022, justo a tiempo para salir a pasear en familia para el “Día de la Madre”, como sorpresa para “la patronal”. Fue aquel día que el socio del MCCC los vio por la zona del Parque Rodó e invitó a los Miceli a participar de la Vuelta a Colonia. Ahora, lo esperan “las luces” de Buenos Aires, ya que la segunda participación de este Toyota 700 en un evento se dará dentro de unas pocas horas, cuando ocupe su lugar como uno de los autos elegidos por el Montevideo Classic Car Club para ser exhibidos en su stand de Autoclásica. Damos por descontado que allí llamará la atención del público argentino, que no tuvo el privilegio de contar con este pequeño automóvil que comenzó a cimentar el buen nombre de la marca nipona en el Uruguay y en el mundo.

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5 Comentarios

  1. Muchas gracias VadeRetro por llegar a redactar de tan buena forma la historia de nuestra pequeña joya!

    Responder
    • Gracias a ustedes por compartir aquel almuerzo en la bodega Fripp y por traer el 700 a Autoclásica!!!

      Responder
  2. Si no es este ejemplar, he visto uno de igual color en el concesionario AYAX (importador de Toyota y Suzuki en Uruguay) en identicas condiciones

    Lo tienen dentro del taller, pero en un sitio de exhibición

    Responder
    • Javi, hace unos años le saqué fotos al auto que mencionás, exhibido contra la vidriera de Rondeau. Pero no lo publiqué, mala mía…
      El de Ajax no es este 700.
      También hubo otro 700 exhibido en el Museo de la estación Ancap de Punta del Este, que después estuvo un buen tiempo en venta en lo de Marcelino López.
      Y Sergio Mendez, de Tacuarembó, tiene uno colorado con el que hizo el 19 Capitales.
      Hay algunos más en buen estado.

      Responder
      • Si vuelvo a estar por AYAX voy a ver si le saco unas fotos si aún sigue estando. Recuerdo que lo tenían al lado del Etios con el que corren en Superturismo

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