
Para una generación de automovilistas galos, ver como se ampliaba por el espejo retrovisor la figura de un Renault 4 o un furgón Estafette pintados de azul, o divisarlos esperando el paso al costado del camino, llevaba de inmediato a preguntarse: «¿habré hecho algo mal?».
Durante muchos momentos los distintos modelos de Renault dominaron los controles de Gendarmería en las rutas nacionales. A la par de la expansión de la red de autopistas a partir de la década de los años 60, la institución se vio obligada a contar con automóviles que fueran capaces de superar los 200 km/h para poder cumplir con los desafíos que implicaba el desarrollo de las redes viales, las prestaciones ascendentes de los autos de venta masiva y las nuevas formas de vulnerar los controles.
Las películas y las leyendas populares han forjado la percepción que el trabajo en las autopistas de la Gendarmería incluye persecuciones a toda velocidad, pero en rigor de verdad están son tirando a escasas. “Tenemos otras formas de interceptar a conductores veloces”, observa Filmotte. “La misión primordial de nuestro equipo de intervención rápida es la de proteger a los usuarios de estas vías a través de nuestra habilidad de responder en tiempo y forma ante un accidente, y eso implica la necesidad de disponer de autos potentes para llegar tan rápido sea posible a la escena del incidente”.
Las tripulaciones de estos automóviles deben superar un exigente proceso de reclutamiento y formarse continuamente: “son puestos a prueba bajo rigurosos exámenes médicos y sus habilidades al volante son evaluadas en circuitos de competición”. Aquellos seleccionados reciben entrenamiento profesional en el circuito Bugatti de Le Mans con el objetivo que lleguen a sentir una afinidad total con su máquina, de manera de enfocarse solamente en la misión que los desafía. “La anticipación es esencial, y el auto que utilizan debe ser la herramienta que les permite hacer esa tarea”, concluye Filmotte.
Ahora le toca a la más nueva versión del Alpine 110 tomar el relevo de pisar sobre las huellas de sus ilustres predecesores, con su comportamiento deportivo, la precisión que ofrece al volante y los 252 caballos de su motor. Los móviles de Gendarmería fueron pintados en un Azul Abysse, más oscuro que el habitual utilizado en el pasado por la institución gubernamental “han pasado varios años desde que dejamos de tener nuestros móviles pintados en el tradicional color de Gendarmería”, opina una vez más Filmotte. “Por razones de costos, elegimos el tono que se acerca más dentro de los colores que ofrece en su catálogo el fabricante”.
Es de esperarse que en los años venideros, cuando ya no cumplan sus labores, uno de estos nuevos Alpine A110 sea destinado al museo de la Gendarmería Francesa ubicado en Melun, en los alrededores de París, donde le tocará compartir recibir los mismos cuidados y atenciones que el Alpine A310 que allí se exhibe y que el curador del museo llegó a conducir cuando comenzaba su carrera en esta fuerza.
Fotos: Prensa Alpine
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¿Que auto es el de las fotos 4 y 5 ?
Alpine A310
Grazie don Beppe.
El GTA que se menciona en la nota es el Alpine V6, reemplazante del 310, y recordado por aquí porque Oscar «Poppy» Larrauri salió campeón de la Copa Renault Alpine V6 Europea en el año 1985 a bordo de uno de éstos.
Las siglas se usaron también en Argentina para bautizar el restyling de la Fuego aparecido en1988.