
Con aquel primer Audi 80 lanzado en 1972, conocido internamente como “B1”, la marca de Ingolstadt daba en el blanco. Pretendía ser “moderno, pero no un auto de moda”, un familiar confiable. En esto coincidían, a finales de los años 60, el entonces jefe de desarrollo técnico de Audi, Ludwig Kraus, y Volkswagen AG, la nueva empresa matriz. Al igual que en la construcción de autos de carreras, Ludwig Kraus hacía comprobar cada pieza para ver dónde se podía reducir el peso sin comprometer la calidad, la solidez y la resistencia a largo plazo. El ligerísimo Audi 80, que entró en producción hace 50 años, impresionó a los clientes por su comportamiento deportivo y su bajo consumo, lo que lo convertía, al comienzo de la crisis del petróleo de 1973, en el vehículo adecuado en el momento oportuno. Ganador del prestigioso galardón del “Auto del Año”, el Audi 80 también conquistó a la prensa especializada internacional.
El Audi 80 se presentó en julio de 1972, el mismo año en el que se celebraron los Juegos Olímpicos de Múnich. En septiembre, la nueva “berlina compacta” de la marca de Ingolstadt, llegó a los concesionarios y se instaló en un nuevo segmento en el mercado, completando el catálogo de Audi con un modelo cargado de nuevas soluciones técnicas que pronto podrían encontrarse en muchas propuestas del Grupo Volkswagen.
El modelo base con carrocería de dos puertas pesaba sólo 835 kilogramos: la construcción ligera era una de las especificaciones establecidas por Kraus, responsable de Desarrollo Técnico. Con una distancia entre ejes de 2,47 metros y una longitud de 4,18 metros, la berlina fue diseñada para ser muy compacta. El ingeniero especializado en suspensiones Detlef Banholzer implementó por primera vez en un vehículo europeo de producción en serie un radio de pivotamiento negativo de la dirección, una solución que mejora notablemente la estabilidad durante la frenada. Con la disposición en diagonal del sistema de frenado hidráulico, Audi ponía en primer plano la seguridad de los pasajeros y de los demás usuarios de la ruta. Un sistema de suspensión McPherson con trapecios controlaba las ruedas delanteras, mientras que en el eje trasero se recurría a un eje torsional.

Con la nueva generación de motores OHC y sus numerosas innovaciones técnicas, el Audi 80 se transformó rápidamente en un éxito de ventas para la marca de Ingolstadt: hasta el final de la producción, en el verano europeo de 1978, salieron de la cadena de montaje más de un millón de modelos de la serie B1. Dado que la capacidad de producción de la planta de Ingolstadt pronto dejó de ser suficiente para satisfacer la gran demanda, las instalaciones de Volkswagen en Wolfsburg y Emden se involucraron en la producción.
El Asso di Picche, un prototipo diseñado por Giorgio Giugiaro y construido por el carrocero Karmann, demostró el potencial deportivo del B1 ya en 1973. El Audi 80 GT pasó a la producción en serie en 1973, antes de ser sustituido por el Audi 80 GTE en octubre de 1975; su motor tenía una potencia de 81 kW (110 CV). Las prestaciones del nuevo modelo ya dejaban entrever el dinamismo que Audi desplegaría en breve. En 1976, el B1 recibió una actualización que dotó a la berlina de grandes faros cuadrados, alineándola visualmente con la nueva generación del Audi 100. Ligero y con un bajo consumo, el Audi 80 se hizo muy popular, especialmente tras la crisis del petróleo de 1973; el modelo también es un éxito en EE.UU., donde se comercializó como Audi Fox y luego como Audi 4000. Y por si fuera poco, la primera generación del VW Passat se aprovechaba de la misma arquitectura y un sinfín de elementos comunes al Audi 80.
Fotos: Prensa Audi
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Aprendí a manejar en su derivado que resultó ser el VW Passat. De hecho es muy similar, hasta el pilar B, interiores y la plataforma
Como lo extraño, auto fiel si lo hubo