
A través de una colección única de autos que resultaron vencedores en pruebas del Rally Mundial se celebran también a las legendarias tripulaciones y las muchísimas historias, grandes y pequeñas, que han hecho del WRC una de las disciplinas de automovilismo más veneradas a lo largo y ancho del globo.
Resultó Alpine-Renault el ganador del primer título mundial con el bello A110. Es con este automóvil que la historia que saca a la luz el Museo Autoworld comienza, como es habitual, en una escenografía única, con videos y sonidos especiales que acompañan la exhibición.
El Stratos le garantizó a Lancia el dominio absoluto del mundo de los rallies hasta mediados de la década de los años 70. En aquella ocasión, el director deportivo Cesare Fiorio aprovechó todas las posibilidades del reglamento para crear, bajo su coordinación, el primer automóvil construido con el único fin de ganar rallies. Esta coupé biplaza se caracteriza por la icónica línea en forma de cuña, obra de Marcello Gandini para el atelier Bertone, y está propulsado por un motor de seis cilindros de 2,4 litros de origen Ferrari, situado detrás del piloto y del copiloto para optimizar el peso de la máquina. Producido en la versión oficial de competición (primero con tapa de 12 válvulas, luego con 24 válvulas para una potencia máxima de 300 CV) en 26 ejemplares de un total de aproximadamente 500 construidos para su homologación, el Stratos logró un número extraordinario de victorias, tanto que fue definido como el «arma absoluta» de los rallies. Ganó tres veces consecutivas el Rally de Montecarlo y se hizo con tres títulos en el Campeonato Mundial de Constructores (de 1974 a 1976) y otros tantos en el Campeonato Europeo de Pilotos, además de ganar la Copa del Mundo de Pilotos de Rally de la FIA en 1977 con Sandro Munari.
Entre el Stratos y los Delta hubo tiempo para el dominio de los Fiat 131 Abarth, los Ford Escort RS1800 o los Opel Ascona y Manta de la “vieja escuela”, entre otros, que dejarían a su vez su lugar a los monstruos del Grupo B en la forma del revolucionario Audi Quattro, el bailarín Lancia 037 y el veloz y ligero Peugeot 205 T16.

Pero ahora, se puede decir que la escena del WRC tiene su epicentro en Bélgica, con el reciente campeonato mundial obtenido por el piloto local Thierry Neuville (presente en la muestra) y con esta espectacular exhibición “Leyendas del Rally, del Polvo a la Gloria” en el Museo Autoworld de Bruselas.
Fotos: Autoworld Museum
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