
“Estaba interesado en la restauración de autos clásicos. Pero aquello, al principio, era sólo un entretenimiento. Con 17 o 18 años comencé a restaurar algún VW Escarabajo», recuerda Gädtke. “Poco a poco empecé a dedicarle más tiempo a los autos y fue entonces cuando decidí centrarme en Porsche. En casa tengo un 356, el primer y único modelo de la marca que poseo. Nació de un proyecto común con mi padre: lo compramos a buen precio, él le construyó un garaje y tardamos unos ochos años en terminar la restauración. En esta época combinaba mi pasión por la marca Porsche con mi verdadero trabajo, que me llevó a organizar mi primer evento en 2015″.
“Cuando terminé la universidad tuve que decidir hacia dónde me quería dirigir”, explica Gädtke. “Ya había organizado un evento y estaba restaurando mi primer vehículo. Fue en ese momento cuando algo me hizo cambiar de rumbo”. El mejor amigo de Gädtke tenía un negocio de restauración de Porsche clásicos y, un tanto desbordado, necesitaba a alguien que le echara una mano. Gädtke, entonces, se tomó un par de semanas libres y acudió en su ayuda, algo que le sirvió para adquirir experiencia en la reparación y personalización de diferentes modelos antiguos de su marca preferida.
“¡De repente me di cuenta de que restaurar estos autos con mi mejor amigo en un taller pequeño, limpio y bien equipado, realmente era un buen plan!”, Gädtke se ríe. Así que sus eventos pasaron temporalmente a un plano secundario y empezó a dedicarse a tiempo completo a esta nueva actividad que tanta satisfacción le estaba reportando y que le permitió crear un Porsche refrigerado por aire a su medida, además de diseñar algunos componentes personalizados que generaron demanda en todo el mundo.
Como era de esperarse, tras seis años haciendo malabares para compaginar sus tareas en el taller con la creación de eventos, Gädtke decidió colgar las herramientas. Aquellas salidas por los túneles urbanos habían evolucionado hasta convertirse en lo que ahora se conoce como “Streetart.Motorsport.Revival”, un punto de encuentro en el que los aficionados mostraban sus autos personalizados en eventos dotados de una personalidad única, en parte, debido a unas localizaciones cuidadosamente seleccionadas. Para Gädtke, no obstante, la premisa básica sigue siendo unir amigos, más allá de los autos que allí se puedan dar cita.
“Me gusta que mis eventos sean como festivales”, dice. “Siempre hay algo de música en vivo, lo que imprime un carácter acogedor y hasta veraniego. Los autos son un elemento de conexión entre todos los que están allí, pero no verás a nadie posando junto a su Porsche, mostrando sus nuevas llantas o cualquiera que sea el último componente que le haya montado. La idea es armar una gran escena visual que termine pareciéndose a una agradable fiesta entre amigos”.
El recién estrenado cortometraje sobre Gädtke, acertadamente titulado “Dream” (“Sueño”), arroja luz sobre su estilo de vida único y frenético, en el que la constancia y el amor por Porsche le han permitido convertir su pasión en profesión y la fantasía en realidad. A pesar de ello, el alemán mantiene los pies en la tierra, como bien queda reflejado en la película (click aquí).
Gädtke es cada vez más conocido y sus eventos atraen ahora a aficionados que llegan desde lugares tan lejanos como Irlanda, Reino Unido o Dinamarca. Pero es reacio a adoptar la identidad de influencer. “Algunas personas tratan de encasillarme en este papel”, dice, “pero creo que soy sólo parte de la escena que represento. A pesar de que me gano la vida con esto, la realidad es que todavía me encanta salir a conducir por puro placer, sin tener en mente el trabajo. Porque las rutas con los amigos son lo mejor que uno puede tener. Esta es, a grandes rasgos, la idea que representa Onassis”.
Fotos: Prensa Porsche
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