
Se diferenciaba del Fiat 500 D en el aspecto exterior por su llamativa parrilla delantera perforada del tipo 850TC, el emblema grabado en metal “Fiat Abarth 595” en la parte trasera y sobre el capot, y la orgullosa leyenda “Campeón del Mundo” en el lateral derecho, que hacía referencia a muchos de los récords logrados por las creaciones de la Officine di Corso Marche. El espíritu de las carreras se enfatizaba a través del gran cárter de aceite hecho en aluminio qué asomaba a la vista bajo el paragolpes trasero, y sobre todo, el escape deportivo de doble salida tipo “Record Monza”. El resultado era un pequeño pero particularmente agresivo e incluso ruidoso auto que ofrecía un 30% más de potencia que la versión de la cual derivaba: 27 HP a 5.000 rpm y una velocidad máxima de 120 km/h. Esencialmente, Abarth tomaba un exitoso automóvil citadino, el 500D, y lo convertía en un exitoso auto de alto rendimiento.
Como una evolución natural del 595 SS, Carlo Abarth presentó el Fiat Abarth 695 en el Salón del Automóvil de Ginebra en marzo de 1964, siguiendo el concepto de una mejora técnica, que pronto se convertiría en un pilar de la tradición de Abarth. Más tarde, el fenómeno de los kits de transformación permitió que las principales mejoras de Abarth se aplicarán en la producción de autos de Fiat, transformándolos tanto mecánica como estéticamente.
Fotos: Prensa Abarth
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Se hicieron 1000 595 para la homologaciòn y hoy en dia sovreviven mas de 10000, todo gracias a la «cassetta d’elaborazione»