
Exactamente 50 años atrás, «El Rayo» se presentaba a la prensa mundial en los puertos y playas del municipio alemán de Timmendorfer Strand. 400 periodistas aceleraron alrededor de los recorridos de prueba bautizados como «Maritime» y «Switzerland». Estas rutas, fueron nombradas así por el hotel que alojaba el evento y por la pintoresca y sinuosa área conocida como Holstein Switzerland, que volvieron a ser el foco del evento medio siglo después.
El organizador, Manfres Henning, propietario de varios Manta modelo A, organizó también la fiesta en la playa de Lübeck Bay. 38 Manta con sus propietarios detrás del volante y dos ejemplares originales de Opel Classic se desplazaron por los circuitos de prueba y hacia las locaciones originales de la presentación mundial. El invitado de honor en la playa del Mar Báltico fue el padre del Manta A, George Gallion. Y el diseñador tenía una sorpresa especial: cada participante recibió un dibujo suyo, uno de una edición limitada especial de 50 impresiones producidas y numeradas.
«Elegimos el nombre Manta. En aquel tiempo, los nombres de animales eran el «zeitgeist»: el Ford Mustang y el Corvette Stingray eran muy exitosos en los Estados Unidos. Nuestro Manta también era, a su medida, un pony car. A partir de allí tuvimos 10 días para diseñar un logo, pero no podíamos encontrar ningún boceto que nos convenciera», comenta Gallion, 51 años después de su misión a París.
Así fue que Gallión tomó el vuelo y se puso a ver imágenes provistas por Cousteau en la capital francesa. Durante horas y horas. Hasta que finalmente llegaron a una toma en la que una mantaraya gigante fue filmada desde abajo contra la superficie luminosa. Bingo. Ahí estaba. La gran caza. El Opel Manta encontró su identidad y de allí en adelante el emblema cromado con la imagen fue agregado en los guardabarros delanteros.
El Manta era nuevo, elegante, deportivo y llegaba en el momento justo. Las coupés de diseño atractivo que pudieran trasladar a cuatro personas se volvieron muy populares. También era una moda la individualidad, y las formas y líneas del Manta eran lo que el consumidor estaba buscando. En el primer año completo de ventas, Opel consiguió que 56.200 unidades del Manta salieran de los concesionarios; 498.553 ejemplares fueron los producidos finalmente. Compartía plataforma, suspensiones y motores con su hermano, el Ascona. Un aporte a la generación de motores de la época era el cuatro cilindros de 1,6 litros que contaba con 68 caballos, que trepaban a 80 HP en la versión S. El motor más potente en el Manta era el cuatro cilindros de 1,9 litros en versión S que provenía del Rekord y erogaba 90 caballos.
A partir de 1972, la línea Manta comenzaba con un motor de 1,2 litros de cilindrada y 60 caballos. En noviembre de ese mismo año se presentó la lujosa versión Manta Berlinetta. Su equipamiento de fábrica incluía volante deportivo, luneta con desempañador, luces halógenas, sapitos para lavar el parabrisas y techo vinílico. Durante los cinco años de producción de esta generación, la gama se enriqueció con numerosas variantes especiales. Los «Holiday», «Plus», Swinger» o «Summer Bazar» combinaban propuestas de segmentos superiores con precios modestos.
De los 40 Manta en Timmendorfer Strand, la mayoría se trasladó por sus propios medios. Uno de los participantes, sin embargo, prefirió llevar a remolque su Manta, enganchado a un Insignia, uno de los productos más frescos de la gama de la marca alemana, que en la época del Manta se encontraba bajo la órbita de General Motors y actualmente es propiedad de PSA.
El elenco de participantes iba de autos de competición modificados, a personalizaciones de la época y autos absolutamente originales, con tonos clásicos o los llamativos esquemas de pintura tal como salían de fábrica. Y para finalizar presentamos a cuatro de los Manta y a sus propietarios:



Fotos: Prensa Opel
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