
A la hora de nombrar su primer vehículo completamente eléctrico, presentado días atrás, Rolls-Royce buscó mantener y fortalecer estos importantes vínculos «genéticos», al mismo tiempo que marcaba un cambio definitivo hacia un nuevo territorio definido por la innovación y el progreso. Como explica la siguiente breve historia, encontró la solución perfecta con Spectre.
Según un proverbio chino, «el comienzo de la sabiduría es llamar a las cosas por su nombre correcto», lo que refleja nuestra necesidad innata de identificar y clasificar objetos como una forma de dar sentido al universo. Esto es completamente obvio en relación con las personas, por supuesto; y para nuestros primeros antepasados, nombrar objetos era una técnica de supervivencia crucial. Pero, ¿por qué nombrar un objeto inanimado como un automóvil?
La práctica es tan antigua como el propio automóvil. Antes de la Primera Guerra Mundial, el transporte carretero todavía estaba dominado por los caballos y los vehículos tirados por caballos y aquellos que podían permitirse un Rolls-Royce sin duda también habrían tenido y usado caballos. Por lo tanto, habría sido completamente natural y lógico para ellos nombrar su nuevo automóvil, tal como lo habrían hecho con su caballo favorito.
Johnson seguramente estaría satisfecho de que estos nombres etéreos y de otro mundo, destinados a capturar el funcionamiento casi silencioso del automóvil, todavía adornen los modelos Rolls-Royce, haciendo referencia a esta misma calidad más de un siglo después.
En agosto de 1910, la marca fabricó el chasis 1601, que Johnson utilizó como auto de prueba o de demostración. Johnson lo llamó “The Silver Spectre”, el primer uso registrado del nombre Spectre en el archivo de la compañía.
Al principio de su historia, Rolls-Royce estableció una convención de nombres especial para sus prototipos experimentales, asignándoles números de chasis con el sufijo ‘EX’. Comenzando con 1EX en 1919 y continuando hasta 45EX en 1957, estos modelos de desarrollo se sometieron a pruebas de funcionamiento de hasta 25.000 km, a menudo cubriendo más de 1.200 km por día en las implacables carreteras de Francia. También registraron miles de kilómetros adicionales en el intenso tráfico de Londres y a través de la campiña británica. La designación EX continúa en la era moderna, siendo el último ejemplo el vehículo eléctrico 103EX, presentado en 2016.
En 1930, Sir Henry Royce comenzó a desarrollar un nuevo motor V12 para un chasis completamente nuevo con suspensión delantera independiente. Sin embargo, su muerte en 1933 significó que nunca vio el proyecto finalizado. El nuevo automóvil, 30EX, finalmente estuvo listo para las pruebas en ruta en noviembre de 1934.
Al igual que los ejemplares EX del pasado, el Spectre actual representa un cambio audaz y enormemente significativo, tanto técnica como filosóficamente, para Rolls-Royce. Como el primer Rolls-Royce totalmente eléctrico, marca una evolución en la tecnología del sistema de propulsión, posiblemente incluso mayor que la introducción del primer motor V12 de la marca: la configuración, que después de casi 80 años, todavía se usa en el resto de los modelos actuales de Rolls-Royce.
El propio nombre de Spectre se encuentra junto a Ghost, Phantom y Wraith como una evocación del silencio, el refinamiento y el misterio; de algo imaginado y onírico que existe fuera de los parámetros normales y de la experiencia. Y aunque anteriormente se ha utilizado en autos individuales y experimentales, ningún Rolls-Royce de producción en serie ha llevado la chapita de identificación de Spectre hasta ahora. Este encuentro de innovación y continuidad convierte a Spectre en la elección de nombre perfecta para un automóvil de una importancia tan singular e histórica.
Fotos: Prensa Rolls-Royce
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Supongo que no estoy en posición de evaluar determinado equipamiento en un RR, vehículo que, seguramente, no vaya a tener en la vida, mas que en escala, pero, sinceramente, esas luces (perdón, estrellas) que le incorporan en el interior, me resultan grasa